La producción de la exposición “Paisajes improbables”, que ha sido

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La producción de la exposición “Paisajes improbables”, que ha sido
La producción de la exposición “Paisajes improbables”, que ha sido posible gracias a la colaboración entre la Consejería de Cultura y Turismo de Castilla y León y el Teatro Municipal de Guarda, parte de un afán común de ambas
instituciones que busca ofrecer un marco de visibilidad a un grupo de artistas ligados a nuestros territorios.
Al establecer un claro paralelismo entre los artistas de ambos lados de la frontera de la zona centro de Portugal y
de Castilla y León, esta propuesta expositiva pone de manifiesto el azar histórico que tantas veces se esconde bajo la
demarcación entre países y territorios, pues la cercanía entre sensibilidades y formas de entender el mundo revela
una proximidad que no entiende de barreras.
Todo aquel que recorra los espacios que inspiran a lo largo de León, Salamanca, Valladolid y Guarda las obras de los
artistas seleccionados por el profesor Víctor del Río, podrá apreciar una mirada que es común ante el paisaje, quizás
también fruto de un entorno compartido como lo es el de la meseta. Una fuga hacia el interior generada por el espacio vacío, que provocará en el espectador experiencias disímiles ante el espectáculo rico y complejo que han sabido
plasmar Gabriela Albergaria, Hugo Alonso, André Cepeda, José Carlos Nascimento, José Luis Pinto, Irene Izquierdo,
Diego del Pozo, Alburquerque Mendes, Antonio Olaio y José María Yagüe.
“Paisajes improbables” es una valiosa aportación a la historiografía de nuestros artistas, al fijar los nombres que
definen una generación en las artes visuales de la zona centro de Portugal y la Comunidad Autónoma de Castilla y
León y que ha sido posible gracias a la participación de ambos territorios en el programa europeo POCTEP 20072013, dentro del cual se inscribe el proyecto común de fomento de las artes en el entorno de la frontera hispanolusa
REDES II.
Alicia García Rodríguez
Consejera de Cultura y Turismo de la junta de castilla y león
A produção da exposição “Paisagens improváveis”, que foi possível graças a uma colaboração entre a Consejeria de
Cultura e Turismo de Castilla y León e o Teatro Municipal da Guarda, parte de um desejo comum de ambas as instituições que procuram oferecer um marco de visibilidade a um grupo de artistas ligados aos nossos territórios.
Ao estabelecer um paralelismo claro entre os artistas de ambos os lados da fronteira, da região Centro de Portugal e
de Castilla y León, esta proposta de exposição mostra o azar histórico que tantas vezes se esconde sob a demarcação
de países e territórios, pois as imediações entre sensibilidades e formas de entender o mundo revelam uma proximidade que não conhece limites.
Todo aquele que percorra os espaços que inspiram, ao longo das regiões de León, Salamanca, Valladolid e Guarda,
as obras dos artistas selecionados pelo Professor Victor del Rio, poderá apreciar um olhar que é comum à paisagem,
talvez também o resultado de um ambiente partilhado como é o da meseta.
Uma fuga até ao interior gerada pelo espaço vazio, que provocará ao espectador diferentes experiências perante o
espetáculo rico e complexo que souberam captar Gabriela Albergaria, Hugo Alonso, André Cepeda, José Carlos Nascimento, José Luis Pinto, Irene Izquierdo, Diego del Pozo, Albuquerque Mendes, António Olaio e José Maria Yagüe.
“Paisagens improváveis” é uma valiosa contribuição à historiografia dos nossos artistas, ao afirmar nomes que
definem uma geração nas artes visuais da região Centro de Portugal e da Comunidade Autónoma de Castela e Leão e
que foi possível graças à participação de ambos os territórios no programa europeu POCTEP 2007-2013, no qual se
integra o projeto comum de fomento às artes no âmbito da fronteira luso-espanhola, REDES II.
Alicia García Rodríguez
Consejera de Cultura y Turismo de la junta de castilla y león
Esta exposição é o resultado de uma colaboração exemplar entre a Junta de Castilla y León, com a Consejeria de
Cultura e Turismo, e o Teatro Municipal da Guarda/Culturguarda. Ao longo dos últimos anos, estas duas Instituições
têm desenvolvido um trabalho único de promoção, através da cultura, dos territórios onde estão inseridas.
Foi através da cultura que a Guarda descobriu uma nova vocação. Cidade criada com a função de vigiar e guardar
estes espaços, a Guarda era, na opinião de Eduardo Lourenço, “não apenas fronteira, mas coração de Portugal”. Mas
esta fronteira é mais fruto da história do que da geografia ou da cultura. Mais do que linha de separação, ela deve ser
entendida como elemento de diálogo e de cooperação, que só a dimensão cultural tem capacidade de encarnar na sua
essência.
Este espírito de diálogo e de cooperação está presente e foi a base do projecto REDES II, e está materializado em actividades tão marcantes para estes territórios como são as Ferias e Festivais de Teatro, o Festival de Blues Béjar-Guarda
ou o Teatro em Rede. As co-produções já realizadas nas áreas do teatro, da música e do cinema demonstraram que é
possível os agentes culturais dos dois países realizarem projectos com uma identidade cultural única.
Uma das dimensões fundamentais da cultura assenta na criação, devendo as instituições assumir a responsabilidade
no apoio aos criadores, na convicção que estão a ajudar ao desenvolvimento dos territórios em que estão integrados.
Esta função assume particular relevo na Região Centro de Portugal e na Região de Castela e Leão, duas das zonas
mais desfavorecidas da Europa, que têm na cultura o seu traço de união.
Por isso, este projecto REDES II, inserido no programa europeu POCTEP 2007-2013, foi e continua a ser importante
para o progresso desta região, para não continuarmos a ser, na expressão de Eduardo Lourenço, “o outro lado da
Lua”, tão próximos e tão afastados.
Virgílio Bento
Vice-Presidente da Câmara Municipal da Guarda
Paisajes improbables
Víctor del Río
Esta exposición es el resultado de una colaboración ejemplar entre la Junta de Castilla y León, con la Consejería de
Cultura y Turismo, y el Teatro Municipal de la Guarda / Culturguarda. En los últimos años, estas dos instituciones
han desarrollado un trabajo excepcional para promover, a través de la cultura, los territorios donde operan.
Fue a través de la cultura que Guarda descubrió una nueva vocación. Ciudad creada con la función de vigilar y guardar estos espacios, Guarda era, en opinión de Eduardo Lourenço, “no sólo frontera, sino el corazón de Portugal”. Sin
embargo, esta frontera es más fruto de la historia que de la geografía o de la cultura. En lugar de línea de separación,
debe ser entendida como elemento de diálogo y de cooperación, que sólo la dimensión cultural tiene la capacidad de
encarnar su esencia.
Este espíritu de diálogo y de cooperación está presente y fue la base del proyecto REDES II, y se materializa en actividades tan sorprendentes para estos territorios como son las Ferias y Festivales de Teatro, el Festival de Blues Béjar-Guarda o el Teatro en Red. Las coproducciones ya realizadas en áreas del teatro, de la música o del cine demostraron
que es posible que los agentes culturales de los dos países realicen proyectos con una identidad cultural única.
Una de las dimensiones fundamentales de la cultura se basa en la creación, debiendo las instituciones asumir la
responsabilidad y el apoyo a los creadores, en la convicción que están ayudando al desarrollo de los territorios en los
que están integrados. Esta función es particularmente relevante en la Región Centro de Portugal y en la Región de
Castilla y León, dos de las zonas más desfavorecidas de Europa, que tienen en la cultura un signo de unión.
Por eso, este proyecto REDES II, insertado en el programa europeo POCTEP 2007-2013, ha sido y sigue siendo importante para el progreso de esta región, para no continuar siendo, en expresión de Eduardo Lourenço, “el otro lado
de la luna”, tan próximos y tan lejanos.
Virgílio Bento
Vice-Presidente da Câmara Municipal da Guarda
El marco en el que se lleva a cabo una exposición como “Paisajes improbables” es una combinación entre las coordenadas institucionales de su producción, y los ámbitos de sensibilidad que podemos reconocer en las propuestas
de los artistas. El origen de este tipo de proyectos es normalmente de carácter institucional y parte de la voluntad de
distintas administraciones y agentes culturales por establecer diálogos basados en una producción artística localizada, es decir, asociada a un lugar; en este caso, a la comunidad de Castilla y León, y la zona centro de Portugal. Las
instituciones implicadas en el diálogo interterritorial han sido, por un lado, la Junta de Castilla y León y, por otro, el
Teatro Municipal de Guarda. Por tanto, el objetivo más interesante de un proyecto de estas características consiste
precisamente en el encaje de esos ámbitos: la producción más libre y autónoma de los artistas y la acotación formal
de los agentes que posibilitan este encuentro. Ese ejercicio propicia el vínculo de sensibilidades y las sorprendentes
afinidades que se revelan al situar en contigüidad proyectos artísticos dispares. Se trata de parentescos razonables
entre poéticas que por un azar institucional confluyen en el análisis de un territorio. Éste ha sido el planteamiento y
los resultados parecen corresponder a la expectativa de los encuentros afortunados.
En nuestras actuales circunstancias es necesario ser conscientes de las condiciones de producción y recepción de
la práctica artística. El arte contemporáneo como un conjunto de prácticas heterogéneas se ha situado en un plano
aparentemente descentrado respecto a las industrias culturales y ha revelado su vulnerabilidad en el despliegue de
estímulos para el consumo cultural. Prácticas y discursos siguen alojados en un espacio prioritariamente institucional, ajeno a los circuitos y distribuciones masivas y rentables de otras formas de creación. Esta condición tiende, por
un lado, a ofrecer un campo de experimentación más libre que en otras industrias, e incluso integrar aquellos aspectos de otros ámbitos que quedan excluidos en las estructuras de distribución; pero, al mismo tiempo, deja a merced
de los contextos institucionales las posibilidades de desarrollo y trabajo de muchos artistas.
Uno de los objetivos fundamentales de esta exposición, por ello, ha sido el rastreo de sensibilidades asociadas a
una experiencia de un territorio interior y de características peculiares. Se trataba de hacer visibles las obras de un
grupo reducido de artistas españoles y portugueses con proyectos desarrollados en un voluntario alejamiento de los
protocolos habituales de acceso a esas instancias de distribución. La conocida tensión entre las exigencias de ese
circuito precario y la dedicación necesaria a depurar las claves internas de la producción se ha decantado aquí del
lado del silencio y el trabajo riguroso. Por tanto, no se trata sólo de hacer de la necesidad virtud, sino de ofrecer una
selección que muestre un panorama prospectivo que permite recuperar el valor de la experimentación que asume
algunos riesgos. En las coordenadas territoriales e institucionales en las que se inscribe esta propuesta conjunta no
se excluye la adscripción a una zona de la península ibérica que no tiene el apoyo de grandes centros urbanos que
sirvan como referencias culturales en un mapa global, se trata de lo que comúnmente consideramos “periferia”. Esa
periferia genera, a su vez, un paisaje que delata una mirada sobre las cosas. No se pretende en ningún caso unificar
esa mirada, sino visualizar las declinaciones de una experiencia colectiva que podría adquirir la tonalidad de un
estado de ánimo. Este marco institucional es, a su vez, una manera de mirar selectiva y siempre incompleta sobre un
panorama complejo.
El planteamiento de la exposición se ha orientado a la idea de los “paisajes improbables”, aquellos que revelan el
extrañamiento hacia lo cotidiano. Nos referimos con ello a un concepto de “lugar” como espacio imaginario. Las
reinterpretaciones de lo natural y los espacios perdidos de las zonas urbanas pueden ser parte del campo semántico
que las imágenes recogen. Perseguimos con esta selección un recorrido por formas muy distintas de crear esos lugares o esas arquitecturas del paisaje. Todas ellas parten de la idea matriz de que en realidad cualquier paisaje es ante
todo una construcción entre sujetos que se comunican un punto de vista y que ello es esencialmente un fenómeno
cultural. En realidad, todos llevamos inscrito en la retina un encuadre que articula nuestra forma de ver. En este
encuadre caben tanto las cosas supuestamente reales como nuestros paisajes interiores, es una pantalla permeable
que acaba mostrando sus dos lados.
fotografía, así como en sus orígenes, el paisaje ocupa un lugar privilegiado que acentúa las posibilidades estéticas del
nuevo medio relacionando su función documental con la tradición de las vistas topográficas con carácter artístico”3.
La actualización del concepto de “paisaje” en el contexto artístico contemporáneo ha sido recurrente, y sorprende
la presencia de las antiguas estructuras estéticas desplegadas en los orígenes de la modernidad, desde los avatares
del pintoresquismo hasta las miradas viajeras de los románticos. Desde luego, no es casual que el nacimiento de las
teorías estéticas en los albores de esa modernidad fuera asociado a una especulación sobre el paisaje en la que gravitaba la dialéctica entre cultura y naturaleza. El mismo Emmanuel Kant enumeraba entre sus ejemplos estéticos las
refinadas jardinerías de la época que revelaban el evidente intento de modelar la naturaleza. Lo mismo podría decirse
de los intentos de definición de lo pintoresco como aquello que siendo naturaleza debía ser ilustrado por la pintura
según William Gilpin1.
Como parte de esta recuperación de los orígenes de lo moderno que integran nuestra manera de ver y pensar, los
artistas de esta exposición transitan entre las distintas técnicas artísticas bajo premisas análogas, y ofrecen una perspectiva contemporánea y situada de esas relaciones de la mirada con lo natural y lo cultural. Como tantos pensadores
y artistas se han encargado de mostrar las vueltas postmodernas sobre las estructuras de esa modernidad persistente
son parte de un diálogo en el que la historia del arte, en sí misma, es parte del paisaje. Los “nuevos” planteamientos,
por ello, lo son en relación a esa herencia y los retornos, ya sean irónicos o desquiciados, tienden a ofrecernos una
experiencia alterada de nuestro actual estado de construcción de la realidad. Una realidad que quizá ha desbordado
la mirada en una suerte de inmenso parque temático donde se imita por igual a la historia y a la naturaleza, ambas
superadas4. Lo estrictamente actual mantiene así una relación de deja vu con el tronco cultural de occidente, con sus
gestos fundacionales, y, a veces, sutiles pero lúcidas formas de ver aparecen en los territorios despoblados y alejados
de los centros.
El destino de esa inconfundible forma de mirar, ya sea la naturaleza o la más artificiosa y urbanita ruina contemporánea, es el efecto de capción subjetiva que se propicia sobre el continuo de la experiencia. Se trata pues de una
interrupción del flujo de nuestra percepción. Y ese principio elemental y antropológico está íntimamente asociado a
la experiencia estética desde el origen de las representaciones humanas. Es decir, todo momento estético puede ser
visto como discontinuidad de la conciencia, como un efecto reflexivo inducido por las sensaciones. Detener el fluir
de nuestra conciencia acompasada con el devenir de un mundo que nos ignora se vuelve un ejercicio de animismo
y de autoconciencia fundacional. Esa estructura retorna de modo incesante y no por casualidad funda también un
espacio dialógico. Renovar la mirada aparece como el principio básico de cualquier transformación de lo real y, si
en otro tiempo tuvo la vocación utópica de cambiarlo, hoy conserva en todo caso la punción crítica que permite ese
distanciamiento de raíz netamente estética, donde poética y política se tocan sutilmente.
Los artistas contemporáneos no dejan de retornar a la estructura iconográfica del paisaje que incorpora una dimensión política y relacional al aludir, no sólo al punto de vista del productor de imágenes, sino también a la posición del
espectador. Jeff Wall ha escrito: “Para mí, por tanto, el paisaje como género implica hacer visibles las distancias que
debemos mantener entre nosotros para así poder reconocernos mutuamente por lo que, sometidos a condiciones
en constante variación, aparentemente somos”2. En su obra, como en la de otros muchos artistas contemporáneos,
conviven los antiguos géneros artísticos en una nueva interpretación que transcurre a través de la migración entre
los soportes
La combinatoria en la que se despliega esta mirada es tan variada como los recursos de los que disponen los artistas
y revela que, al margen de las delimitaciones de la crítica sobre la pertinencia de determinados modos de hacer, los
artistas pueden utilizar indistintamente el dibujo, la pintura, la fotografía o cualquier otro medio. De hecho, por lo
que se refiere a la génesis de la fotografía en el siglo XIX, ésta aparece asociada a la pintura en relación al paisaje. En
su ensayo de 1985, La fotografía en la cultura del paisaje, Jean François Chevrier vincula explícitamente el nacimiento
de la fotografía con la tradición pintoresquista, no sólo por su coincidencia de época, sino también porque ambas
parecían apuntar a un mismo paradigma de la mirada en la modernidad. Las nociones sobre lo bello y lo sublime,
las relaciones entre cultura y naturaleza, la escala estética de lo cotidiano, o el principio del encuadre como acotación
de la experiencia, forman parte de las querellas que han articulado la cultura moderna. La aparición de la fotografía
en tal contexto no hace sino sumarse a la complejidad ya adquirida por los sistemas de la representación artística. En
ello, no podemos soslayar el papel del paisaje. Y así lo sugiere Chevrier cuando explica que, “en la prehistoria de la
1
Gilpin, William, Tres ensayos sobre la belleza pintoresca, Madrid, Abada Editores, 2004.
2
El texto puede encontrarse traducido al castellano: Wall, Jeff: “Sobre la construcción de paisajes”, en Jeff Wall, Pepe Espaliú. Tiempo suspendido, Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana, Valencia, 1999.
Gabriela Albergaria es quizá la artista que ha alcanzado mayor visibilidad internacional, que ha alternado la instalación a partir de materiales de origen natural, el dibujo y la fotografía. En esta ocasión podemos ver una propuesta
que completa con el dibujo imágenes fotográficas en una suerte de restauración simbólica del referente natural, de la
figura del árbol como entidad iconográfica de resonancias míticas.
En el caso de Hugo Alonso es muy distinto, en él encontramos una serie de acrílicos sobre papel que reproducen
un desenfoque visual asociado al sueño o la evocación. Los paisajes e interiores forman parte de un inconsciente
cinematográfico que compartimos y que está alojado en nuestra memoria. Se trata de escenarios de películas clásicas
del género de terror, no por casualidad asociado a la tradición estética del sublime romántico, y cuidadosamente
reconstruídos aquí para pulsar precisamente esa memoria.
André Cepeda, por su parte, pertenece a la tradición de los fotógrafos que destinan su mirada a un extrañamiento
de los paisajes del anonimato, donde el efecto de el pintoresquismo contemporáneo despliega de modo inconsciente
en el espectador narrativas de lo siniestro. En ellas de nuevo lo cinematográfico puede estar presente, pero también
nuestra propia experiencia de la periferia que nos hace recrear ese momento borgeano por el que algo acaba de
suceder o está a punto de hacerlo.
En una sensibilidad próxima a esta experiencia del paisaje contemporáneo podríamos interpretar la obra de José
Carlos Nascimento, que utiliza una estrategia de montaje por la que los dípticos ofrecen dos escenarios simultáneos
que se activan mutuamente. De modo casi automático construimos una ficción que transcurre en ese lugar que nos
señala arquetipos del reconocimiento, de los lugares vistos en algún momento, de lo que retiene la memoria en el
acervo colectivo de las imágenes. En una lógica próxima, José Luis Pinto ofrece en sus “psicoimágenes” escenarios
perfectamente cotidianos, tanto como para ser emblemas de aquello que pasa desapercibido por pura reiteración.
Pero precisamente, en virtud de su intercambiabilidad, podemos proyectar en sus asfaltos la ambigua sombra de
nuestra necesidad de escapar.
La idea de esos lugares que generan espacios afectivos y relacionales es abordada por dos de los artistas seleccionados aquí. Por un lado, Irene Izquierdo con su exploración de Hilton Square en Nairobi, un espacio de intercambio y
de trueque que convierte a ese lugar de la capital keniata en un pequeño modelo a escala de los sistemas económicos globales. En un registro de raíz conceptual, con una obra efímera y narrativa, Irene Izquierdo relata su propia
posición de occidental en ese entorno permeable que acaba convirtiéndola en un factor más de los intercambios y las
3
Jean-François Chevrier, La fotografía entre las bellas artes y los medios de comunicación, Barcelona, Gustavo Gili, 2006, p. 45
4
Sobre esto véase Hernández, Domingo, La comedia de lo sublime, Santander, Quálea, 2009.
búsquedas de las los hombres y las mujeres “de negocios” que lo habitan. Por otro, desde una perspectiva también
asociada a un alto grado de abstracción conceptual, Diego del Pozo aporta algunos de los dibujos que han integrado
sus instalaciones y evocaciones sobre los circuitos de emotividad y racionalidad en el mapa complejo de las relaciones humanas. Su obra se inscribe así en una reconstrucción simbolizada de ese espacio psicológico del intercambio.
Dentro de esta exposición encontramos a otra serie de artistas en la recreación de paisajes interiores desde una
relectura de lo pictórico. Albuquerque Mendes, con una obra que en otros momentos se ha situado en la dimensión
instalativa y la pintura de collage, muestra aquí unas pequeñas series asociadas a la evocación del paisaje donde el
objeto se incrusta en los pequeños lienzos como una interferencia sobre su encuadre, o se reinterpretan en la circularidad evocativa de una memoria (así se titula otra de sus series) que parece abrirse o cerrarse como un obturador.
Cuadros circulares o secuencias de paisajes con objetos adheridos pasan a subvertir la convención de ese principio
del que tanto hemos hablado como el efecto “encuadre” que configura la idea misma del paisaje.
Por su parte, António Olaio dispone en su obra un repertorio de elementos iconográficos de carácter alegórico donde
el sentido de las asociaciones queda en el espacio hermético de lo inconsciente, codificado bajo alusiones cuyas
resonancias son tan cotidianas como extrañas. Con una pintura de inequívoca capacidad descriptiva, Olaio ofrece un
enigma en cada imagen donde el paisaje es finalmente el resultado de un devenir mental.
La obra de José María Yagüe seleccionada en esta ocasión es una serie de dibujos de una arquitectura que opera
como refugio sobre una recreación de entornos naturales de pintores del siglo XVI como Joachim Patinir o Pieter
Bruegel. La habitabilidad se vuelve así una proyección sobre la orografía de una representación inscrita en la tradición pictórica occidental.
Todos ellos, como puede verse en la materialidad de sus obras en la exposición, aportan una relectura de un género
y una reubicación, quizá improbable, incierta, tentativa y compleja, de esa construcción cultural. En esta muestra se
reúnen al menos dos tipos de paisaje, aquellos que son estrictamente imaginados, y aquellos que proceden de una
realidad externa al artista. Ambos son en realidad caras de una misma moneda, son ficciones que alegorizan esa
relación espacial y afectiva entre artista y espectador.
Paisagens improváveis
Víctor del Río
O enquadramento em que se leva a cabo uma exposição como “Paisagens Improváveis” é uma combinação entre as
coordenadas institucionais da sua produção e os âmbitos de sensibilidade que podemos reconhecer nas propostas
dos artistas. A origem deste tipo de projetos é, normalmente, de carater institucional e parte da vontade de diferentes
administrações e agentes culturais para estabelecer diálogos baseados numa produção artística localizada, isto é,
associada a um lugar; neste caso, a comunidade de Castela e Leão, e a zona Centro de Portugal. As instituições
envolvidas no diálogo interterritorial foram, por um lado, a Junta de Castela e Leão e, por outro, o Teatro Municipal
da Guarda. Assim, o objetivo mais interessante de um projeto com estas características consiste precisamente no
encaixe desses âmbitos: a produção mais livre e autónoma dos artistas e a escolha formal dos agentes que possibilitam este encontro. Esse exercício propicia o vínculo de sensibilidades e as surpreendentes afinidades que se revelam
ao situar em contiguidade projetos artísticos díspares. Trata-se de parentescos razoáveis entre poéticas que, por um
acaso institucional, confluem na análise de um território. Este foi o plano inicial e os resultados parecem corresponder à expectativa dos afortunados encontros.
Nas atuais circunstâncias, é necessário ter consciência das condições de produção e receção da prática artística. A
arte contemporânea como um conjunto de práticas heterogéneas situa-se num plano aparentemente descentrado em
relação às indústrias culturais e revelou vulnerabilidade no desenvolvimento de estímulos para o consumo cultural.
Práticas e discursos continuam alojados num espaço prioritariamente institucional, alheio aos circuitos e distribuições massivas e rentáveis de outras formas de criação. Esta condição tende, por um lado, a oferecer um campo de
experimentação mais livre que noutras indústrias, e inclusivamente, a integrar aqueles aspetos de outros âmbitos
que ficam excluídos nas estruturas de distribuição; mas, ao mesmo tempo, deixa à mercê dos contextos institucionais
as possibilidades de desenvolvimento e trabalho de muitos artistas.
Um dos objetivos fundamentais desta exposição foi, por isso, o rastreio de sensibilidades associadas a uma experiência de um território interior e de características peculiares. Tratava-se de dar visibilidade às obras de um reduzido
grupo de artistas espanhóis e portugueses com projetos desenvolvidos num voluntário afastamento dos protocolos
habituais de acesso a essas instâncias de distribuição.
A conhecida tensão entre as exigências desse circuito precário e a dedicação necessária a depurar a chaves internas
da produção decantou-se aqui do lado do silêncio e o trabalho rigoroso. Portanto, não se trata apenas de fazer da necessidade virtude, mas de oferecer uma seleção que mostre um panorama prospetivo que permite recuperar o valor
da experimentação que assume alguns riscos. Nas coordenadas territoriais e institucionais nas quais se inscreve esta
proposta conjunta, não se exclui a adscrição a uma zona da Península Ibérica que não tem o apoio de grandes centros urbanos que sirvam como referências culturais num mapa global, trata-se do que comummente consideramos
“periferia”. Essa periferia gera, por sua vez, uma paisagem que delata um olhar sobre as coisas. Não se pretende em
nenhum caso unificar esse olhar, mas sim visualizar as declinações de uma experiência coletiva que poderia adquirir
a tonalidade de um estado de ânimo. Este enquadramento institucional é, por sua vez, uma forma de olhar seletiva e
sempre incompleta, sobre um panorama complexo.
O planeamento da exposição orientou-se sobre a ideia das “paisagens improváveis”, aquelas que revelam algo
estranho face ao quotidiano. Referimo-nos com isso a um conceito de “lugar” como espaço imaginário. As reinterpretações do natural e os espaços perdidos das zonas urbanas podem ser parte do campo semântico que as imagens
recolhem. Perseguimos com esta seleção um trajeto de formas muito distintas de criar esses lugares ou essas arquiteturas da paisagem. Todas elas partem da ideia matriz que, em realidade, qualquer paisagem é acima de tudo uma
construção entre sujeitos que comunicam um ponto de vista e que isso é essencialmente um fenómeno cultural. Na
realidade, todos temos na retina uma “moldura” que articula a nossa forma de ver. Nesta moldura cabem tanto as
coisas supostamente reais como as nossas paisagens interiores, é um ecrã permeável que acaba por nos mostrar os
dois lados.
A atualização do conceito de “paisagem” no contexto artístico contemporâneo tem sido recorrente, e surpreende a
presença das antigas estruturas estéticas despegadas nas origens da modernidade, desde os avatares do pitoresco até
aos olhares viajantes dos românticos. Desde logo, não é casual que o nascimento das teorias estéticas nos alvores dessa modernidade fosse associada a uma especulação sobre a paisagem em que gravitava a dialética entre cultura e a
natureza. O próprio Kant enumerava, entre os seus exemplos estéticos, os refinados jardins da época que revelavam
a evidente tentativa de moldar a natureza. O mesmo poderia dizer-se das tentativas de definição do pitoresco como
aquilo que sendo natureza deveria ser ilustrado pela pintura segundo William Gilpin.1
O destino dessa inconfundível forma de olhar, seja a natureza ou a mais artificial e urbana ruína contemporânea, é
o efeito de captação subjetiva que se propicia sobre o contínuo da experiência. Trata-se então de uma interrupção do
fluxo da nossa perceção. E esse princípio elementar e antropológico está intimamente associado à experiência estética desde a origem das representações humanas. Quer dizer, todo o momento estético pode ser visto como descontinuidade da consciência, como um efeito reflexivo induzido pelas sensações. Deter o fluir da nossa consciência pausada com devir de uma mundo que nos ignora torna-se um exercício de animismo e de autoconsciência fundacional.
Essa estrutura retorna de modo incessante e não por acaso constrói também um espaço dialógico. Renovar o olhar
aparece como o princípio básico de qualquer transformação do real e, se noutro tempo teve a vocação utópica de o
mudar, hoje conserva a punção crítica que permite esse distanciamento de raiz nitidamente estética, onde poética e
política se tocam subtilmente.
Os artistas contemporâneos não deixam de retornar a estrutura iconográfica da paisagem que incorpora uma
dimensão política e relacional ao aludir, não só ao ponto de vista do produtor de imagens, mas também à posição do
espectador. Jeff Wall escreveu: “Para mim, portanto, a paisagem como género implica tornar visíveis as distâncias
que devemos manter entre nós para assim podermos reconhecer-nos mutuamente pelo que, submetidos a condições
em constante variação, aparentemente somos”.2 Na sua obra, como na de muitos outros artistas contemporâneos,
convivem os antigos géneros artísticos numa nova interpretação que decorre através da migração entre os suportes.
A combinação que dá origem a este olhar é tão variada como os recursos de que dispõem os artistas e revela que, à
margem das delimitações da crítica sobre a pertinência de determinados modos de fazer, os artistas podem utilizar
indistintamente o desenho, a pintura, a fotografia ou qualquer outro meio. De facto, no que se refere à génese da
fotografia no século XIX, esta aparece associada à pintura em relação à paisagem. No seu ensaio de 1985, A fotografia
na cultura da paisagem, Jean François Chevrier vincula explicitamente o nascimento da fotografia com a tradição
pitoresca, não só pela coincidência de época, mas também porque ambas pareciam apontar para um mesmo paradigma do olhar na modernidade. As noções sobre o belo e o sublime, as relações entre a cultura e natureza, a escala
estética do quotidiano, ou o princípio da moldura como baliza da experiência, formam parte das discórdias que
articularam a cultura moderna. O aparecimento da fotografia em tal contexto não faz senão somar-se à complexidade
já adquirida pelos sistemas da representação artística. Nisso não podemos descurar o papel da paisagem. Assim o
sugere Chevrier quando explica que, “na pré-história da fotografia, assim como nas suas origens, a paisagem ocupa
um lugar privilegiado que acentua as possibilidades estéticas do novo meio relacionando a sua função documental
com a tradição das vistas topográficas com carácter artístico”.3 Como parte desta recuperação das origens do moderno
que integram a nossa maneira de ver e de pensar, os artistas desta exposição transitam entre as diferentes técnicas
1
Gilpin, William, Tres ensayos sobre la belleza pintoresca, Madrid, Abada Editores, 2004.
2
O texto pode encontrar-se traduzido para castelhano: Wall, Jeff: “Sobre la construcción de paisajes”, en Jeff Wall, Pepe Espaliú. Tiempo suspendido, Consorcio de Museos de la Comunidad Valenciana, Valencia, 1999.
3
Jean-François Chevrier, La fotografía entre las bellas artes y los medios de comunicación, Barcelona, Gustavo Gili, 2006, p. 45
artísticas segundo premissas análogas, e oferecem uma perspetiva contemporânea e situada dessas relações do olhar
com o natural e o cultural. Como tantos pensadores e artistas se encarregaram de mostrar as voltas pós-modernas
sobre as estruturas dessa modernidade persistente, são parte de um diálogo em que a história da arte, em si mesma,
é parte da paisagem. Os “novos” projetos, por isso, são-no em relação a essa herança e os retornos, sejam irónicos
ou insanes, tendem a oferecer-nos uma experiência alterada do nosso atual estado de construção da realidade. Uma
realidade que talvez transborde o olhar numa série de imenso parque temático onde se imita por igual a história e
a natureza, ambas superadas4. O estritamente atual mantém assim uma relação de dejá vu com o tronco cultural
do ocidente, com os seus gestos fundacionais, e, à vezes, subtis mas lúcidas formas de ver aparecem nos territórios
despovoados e afastados dos centros.
Gabriela Albergaria é talvez a artista que alcançou maior visibilidade internacional, que construiu a instalação a partir
de matérias de origem natural, o desenho, e a fotografia. Nesta ocasião podemos ver uma proposta que faz parte
dos seus conjuntos de imagens fotográficas de uma série de restauração simbólica do referente natural, da figura da
árvore como entidade iconográfica de ressonâncias míticas.
O caso de Hugo Alonso é muito diferente; nele encontramos uma série de acrílicos em papel que reproduzem uma
desfocagem do visual associado ao sonho ou à evocação. As paisagens e os interiores fazem parte de um inconsciente
cinematográfico que partilhamos e que está guardado na nossa memória. Trata-se de cenários de filmes clássicos de
género de terror, não por acaso associado à tradição estética do sublime romântico, e cuidadosamente aqui reconstruídos para avivar precisamente essa memória.
André Cepeda, por sua vez, pertence à tradição dos fotógrafos que destinam o seu olhar a um “estranhamento” das
paisagens do anonimato, onde o efeito do pitoresco contemporâneo imprime, de modo inconsciente, no espectador,
narrativas do mal. Nelas, novamente o cinematográfico pode estar presente, mas também a nossa própria experiência
da periferia que nos faz recriar esse momento “borgeano” de que alguma coisa aconteceu ou está para acontecer.
Numa sensibilidade próxima a esta experiência da paisagem contemporânea poderíamos interpretar a obra de José
Carlos Nascimento, que utiliza uma estratégia de montagem na qual os díticos oferecem os cenários simultâneos
que se ativam mutuamente. Quase automaticamente, construímos uma ficção que decorre nesse lugar que nos assinala arquétipos do reconhecimento, dos lugares vistos nalgum momento, do que retém a memória no acervo coletivo
das imagens. Numa lógica próxima, José Luís Pinto oferece nas suas “psico imagens” cenários perfeitamente quotidianos, tanto como para serem emblemas daquilo que passa despercebido por pura reiteração. Mas precisamente,
em virtude do seu intercâmbio, podemos projetar nos seus asfaltos a ambígua sombra da nossa necessidade de fugir.
A ideia desses lugares que geram espaços afetivos e relacionais é abordada por dois dos artistas aqui selecionados.
Por um lado, Irene Izquierdo com a sua exploração de Hilton Square em Nairobi, um espaço de intercâmbio e de
troca que converte esse lugar da capital do Quénia num pequeno modelo à escala dos sistemas económicos globais.
Num registo de raiz conceptual, com uma obra efémera e narrativa, Irene Izquierdo relata a sua própria posição de
ocidental nessa envolvente permeável que acaba por a transformar em mais um fator dos intercâmbios e das procuras dos homens e das mulheres “de negócios” que o habitam. Por outro, desde uma perspetiva também associada a
um alto grau de abstração conceptual, Diego del Pozo aporta alguns dos desenhos que integraram as suas instalações
e evocações sobre os circuitos de emotividade e racionalidade no complexo mapa das relações humanas. A sua obra
insere-se assim numa reconstrução que simboliza esse espaço psicológico do intercâmbio.
Nesta exposição encontramos outra série de artistas na recriação de paisagens interiores desde uma releitura do
pictórico. Albuquerque Mendes, com uma obra que noutros momentos se situou na dimensão instaladora e na
pintura de colagem, mostra aqui umas pequenas séries associadas à evocação da paisagem onde o objeto se incrusta
nas pequenas telas com uma interferência sobre a sua moldura, ou se reinterpretam na circularidade evocativa de
4
Sobre isto veja-se Hernández, Domingo, La comedia de lo sublime, Santander, Quálea, 2009.
uma memória (assim se intitula outra das suas séries) que parece abrir-se ou fechar-se como um obturador. Quadros
circulares ou sequências de paisagens com objetos colados passam a subverter a convenção desse princípio de que
tanto falámos como o efeito “moldura” que configura a ideia de paisagem.
Por sua vez, António Olaio expõe nesta obra um reportório de elementos iconográficos de carácter alegórico onde o
sentido das associações fica no espaço hermético do inconsciente, codificado segundo alusões cujas ressonâncias são
tão quotidianas como estranhas. Com uma pintura de inequívoca capacidade descritiva, Olaio oferece um enigma em
cada imagem onde a paisagem é finalmente o resultado de um devir mental.
A obra de José María Yagüe selecionada nesta ocasião é uma série de desenhos de uma arquitetura que funciona
como refúgio sobre uma recriação de envolventes naturais de pintores do século XVI como Joachim Patinir ou Pieter
Bruegel. A habitabilidade torna-se assim uma projeção sobre a orografia de uma representação inscrita na tradição
pictórica ocidental.
Todos eles, como se pode ver na materialidade das suas obras em exposição, contribuem para uma releitura de um
género e uma relocalização, talvez improvável, incerta, tentativa e complexa, dessa construção cultural. Nesta mostra
reúnem-se pelo menos dois tipos de paisagens, aquelas que são estritamente imaginadas, e aquelas que procedem de
uma realidade externa ao artista. Ambas são, na realidade, faces da mesma moeda, são ficções que alegorizam essa
relação espacial e afetiva entre artista e espectador.
Tradução – Ana Margarida Proença
Paisajes
Improbables
Paisagens
Improváveis
k
Albuquerque Mendes
Albuquerque Mendes nasceu em Trancoso, em 1953.
Hoje, vive e trabalha em Leça da Palmeira.
Tendo pertencido ao Grupo Puzzle desde a sua criação em 1976, até à sua última exposição em
1980, e fundado, com Gerardo Burmester, a Associação de Arte Espaço Lusitano, um dos mais
dinâmicos lugares de revelação da jovem arte portuguesa em meados da década de 80, Albuquerque Mendes tem protagonizado uma das mais activas e intensas presenças na cena artística
portuguesa.
Frequentou o Círculo de Artes Plásticas de Coimbra (CAPC), entre 1970 e 1975, e aí realizou a
sua primeira exposição individual, em 1971. Criou a sua primeira intervenção, A Arte é bela, tudo
é belo, para o 1000011º Aniversário da Arte, celebrado no CAPC no dia 17 de janeiro de 1974. A
segunda edição dos Encontros Internacionais de Arte em Portugal (Viana do Castelo, 1975) serviu
como ambiente propício a Albuquerque Mendes para a apresentação do primeiro ritual pagão
que concebeu, Ritual.
Destacam-se, entre as mais recentes exposições e projetos, individuais e coletivos, em que participou, a exposição Eu tenho 57 anos e isso não quer dizer nada, na Galeria Graça Brandão (Lisboa,
Portugal, 2011), a instalação Making of / La Creazione na Chiesa Sant’Antonio dei Portoghesi
(Roma, Itália, 2010), a performance They shoot horses, don’t they? (com Beatriz Albuquerque)
na A Sala (Porto, Portugal, 2009), Camino de Santo (com Nelson Leirner), exposição itinerante
entre o Instituto Valenciano de Arte Moderna (Valencia, Espanha, 2009), a Casa das Americas
(Madrid, Espanha, 2009) e o MEIAC (Badajoz, Espanha, 2009), Natureza e Crueldade, exposição
antológica no Museu de Arte Contemporânea de Nitéroi, (Nitéroi, Brasil, 2005), a performance
Guanabara Bay na Galeria Graça Brandão (Porto, Portugal, 2004) e Confesso no Museu de Arte
Contemporânea de Serralves (Porto, Portugal, 2001).
Éden
2006
7 x [13 x18 cm]
Acrílico e colagem sobre tela
Memória
2010
5 [diam 60 cm]
Acrílico sobre tela
k
ANDRÉ CEPEDA
André Cepeda nasceu em 1976, em Coimbra. Vive e trabalha no Porto.
Frequentou o curso de fotografia na École des Art d’Ixelles de Bruxelas, entre 1995 e 1996 e Artes
Plásticas na Escola Secundária Soares dos Reis, entre 1996 e 1997. Colaborou com diversas instituições como os Encontros de Fotografia, Centro Português de Fotografia e Fundação Ílidio Pinho, onde foi responsável pelo tratamento e digitalização de imagens do projeto www.anamnese.
pt. Em 2001, participa em dois importantes projetos em resposta a encomendas institucionais,
um primeiro trabalho associado ao programa da Porto 2001 – Capital Europeia da Cultura, pelo
Centro Português de Fotografia / Ministério da Cultura, e um segundo para os Encontros de
Imagem, no Museu de Imagem em Braga. Expõe regularmente desde 1999, em Portugal e no
estrangeiro. Das suas recentes exposições individuais destacam-­se: Gallery INVALIDEN, Berlim,
Alemanha, 2012; 2011, Centro de Artes Visuais, Coimbra, 2011; Untitled, Galeria Pedro Oliveira,
Porto, 2010; Ontem, Espace Photographique Contretype, Bruxelas, Bélgica, 2010; BesPhoto 2010,
Museu Berardo, CCB, Lisboa, 2010 (catálogo); River, Galeria Pedro Cera, Lisboa, 2009 (catálogo);
BesPhoto 2010, Museu Berardo, CCB, Lisboa, 2010 (catálogo). Das suas exposições coletivas,
destacam­-se: Ré-­collection, Espace Photographique Contretype, Bruxelas, Bélgica, 2010; Impresiones Y comentários –­Fotografia Contemporánea Portuguesa, na Fundació Foto Colectania, Barcelona, Espanha, 2010; Mostra de Video Arte e Fotografia Portuguesa no Centro de Artes Helio
Oiticica, Rio de Janeiro, Brasil, 2010; Paraísos Indómitos, Marco Museu de Arte Contemporânea
de Vigo, Espanha, 2008 (catálogo); Where are you from?, Faulconer Gallery, Iowa, EUA, 2008
(catálogo); Prémio EDP – Novos Artistas, Central Elétrica do Freixo, Porto, 2007 (catálogo); Uma
Extensão do Olhar (Colecção PLMJ), Centro de Artes Visuais, Coimbra, 2005 (catálogo).
Lonely Nights,
Indianapolis,
Indiana
2008
[51 x 65 cm]
Inkjet print
Está representado em diversas coleções públicas e privadas.
Traseiras, Porto
2008
[125 x 160 cm]
Impressão jacto de tinta
79 South, Missouri
2008
[66 x 79,5 cm]
Impressão jacto de tinta
Untitled, Tennessee
2008
[66 x 79,5cm]
Impressão jacto de tinta
k
António olaio
António Olaio, artista plástico, nascido em 1963, Sá da Bandeira, Angola. Vive em Coimbra.
Professor no Curso de Arquitectura e no Colégio das Artes da Universidade de Coimbra. Das
suas publicações são de salientar os livros “Ser um indivíduo chez Marcel Duchamp” e, sobre a
sua obra, “I think differently, now that I can paint” (editado pelo Centro Cultural Vila Flor, Guimarães), e “Brrrrain” (editado pela Culturgest, Lisboa).
Chez Louise, chez Marcelle
2004
[160 x 90 cm]
óleo s/tela
Exposições individuais mais recentes: 2011– This widow is blocking my Windows, Museu do Chiado, Lisboa; Shall I vote for Elvis?, Teatro Municipal da Guarda; 2010- La Prospettiva is sucking reality, Museu do Neo-Realismo, Vila Franca de Xira; Na cátedra de S. Pedro, Museu Grão Vasco, Viseu;
2009 - La prospettiva, Mario Mauroner, Viena; Brrrrain, Culturgest, Lisboa; Crying my brains out,
Filomena Soares, Lisboa; 2007 - I think differently now that I can paint, Centro Cultural Vila Flor,
Guimarães; 2006 - Under the stars, ZDB, Lisboa; 2005 - Pictures are not movies, Filomena Soares,
Lisboa; 2004 - 40 years in a plane, Kenny Schachter conTEMPorary, Nova Iorque. I’m growing heads in my head, Círculo de Artes Plásticas de Coimbra; 2003 - You are what you eat, Centro Cultural
Andratx, Palma de Maiorca, 2002 - Telepathic agriculture, Galerie Schuster, Berlin e Frankfurt;
2001 - Foggy Days in Old Manhattan, Galeria Filomena Soares, Lisboa. Slow Motion, António Olaio,
antologia da sua obra em vídeo, ESTGAD, Caldas da Rainha.
Participou em festivais de performance em Portugal, Alemanha, Holanda, França.
Foi um dos fundadores do grupo Repórter Estrábico com o qual editou o álbum Uno dos.
Com o músico João Taborda (António Olaio & João Taborda) editou o CD Loud Cloud pela Lux
Records de Coimbra, 1996, o CD Sit on my soul, pela editora Nortesul, Março de 2000 e o CD
Blaupunkt Blues pela Lux Records de Coimbra, 2007.
Room with a view #3
2009
[150 x 60 cm]
óleo s/tela
Hurricane Kate
2009
[150 x 60 cm]
óleo s/tela
Broadcasting my
songs #2
2009
[150 x 60 cm]
óleo s/tela
A place called Z
2009
[150 x 150 cm]
óleo s/tela
Wrong number
2003
[180 x 180 cm]
óleo s/tela
k
DIEGO DEL POZO
Actualmente vive y trabaja en Madrid.
Artista y productor cultural, docente en la Facultad de Bellas Artes de Salamanca.
También trabaja con el colectivo C.A.S.I.T.A.
Desarrolla proyectos sobre la construcción social de las identidades. Su trabajo se articula entorno
al afecto y el deseo, y cómo estos aspectos están sustancialmente condicionados y regulados por
nuestro entorno social, el poder y los sistemas de trabajo y producción.
Entre sus exposiciones individuales destacan las realizadas en la diputación de Huesca en 2012,
en el CAB de Burgos en 2011, en el ECAT de Toledo en 2009, en el Centro Cultural Montehermoso de Vitoria-Gasteiz en 2007 y en el DA2 de Salamanca en 2006.
Ha participado entre otras exposiciones colectivas en: Our work is never over, PhotoEspaña 2012;
Educando el Saber, MUSAC, León (2010); Homoludens: el artista frente al juego, Museo Oteiza,
Alzuza, Navarra; Contraseñas 10, Centro Cultural Montehermoso, Vitoria-Gasteiz; Merrymelodies, DA2, Salamanca.; Apres la fin / valeur travail, Haus der Kulturen der Welt, Berlín, Alemania
(2009); Destino futuro, Real Jardín Botánico, Madrid (2007); Terraplane blues, La Casa Encendida,
Madrid (2006); Radicáis libres, Auditorio de Galicia de Santiago (2005); Generación 2003 y 2004; y
Ecosofías, Sala Amadís de Madrid (2001).
Sus videos se han programado en los Rencontres Internacionales de Video Paris/Madrid/ Berlin
en el MNCA Reina Sofia, Madrid, Centre Pompidou, Jeu de Paume y Theatre du Chatelet de
Paris, entre 2008 y 2011.
Ha recibido diversos premios y becas destacando la Estancia de Investigación del MNCARS de
2011, fruto de la misma ha comisariado en este museo el ciclo de cine Para saber hay que imaginarse!.
Su obra forma parte, entre otras, de la colección MUSAC de León y de la colección del DA2 de
Salamanca.
Esperando la próxi�
ma revolucion
2010
[80 x 70 cm]
Dibujos sobre papel de poliéster
el deseo
planificado
detalLe
2009
[122 x 88 cm]
Dibujos sobre papel de poliéster
La función
cerebral
2009
[61 x 45 cm]
Dibujos sobre papel de poliéster
La función
cardiaca
2009
[61 x 45 cm]
Dibujos sobre papel de poliéster
La función
hepática
2009
[61 x 45 cm]
Dibujos sobre papel de poliéster
k
gabriela albergaria
Gabriela Albergaria (n. em 1965 em Vale de Cambra, Portugal) vive e trabalha em Lisboa e Nova
Iorque. Estudou na faculdade de Belas Artes do Porto (1985-90) e foi artista residente no programa internacional da Kunstlerhaus Bethanien em Berlim (2000-01).
Tem participado em exposições individuais e coletivas nacional e internacionalmente desde 1990.
Nos últimos anos GA tem usado a fotografia, desenho, instalação e escultura no desenvolvimento
de uma linha de trabalho que tem como ponto de partida os jardins e a sua história. Estas referências sociais e colectivas interligam-se com memórias pessoais e subjetivas.
Os seus projectos foram mostrados em vários locais destacando-se a galeria Vera Cortês Art
Agency, em Lisboa, a galeria Vermelho em São Paulo, Centre Culturel Calouste Gulbenkian,
Paris, França, Kunsthalle Emden na Alemanha, Vancouver Artgallery em Vancouver, Canadá,
Centre d’art Contemporain Villa Arson em Nice, França, Museu de Arte Moderna de São Paulo,
Brasil.
Um dos seus últimos projetos é um livro “Hither and Thither” resultado de uma residência de
artista no Jardim Botânico da Universidade de Oxford em associação com a Ruskin School of
Drawing & Fine Art durante 2009/2010. Com o apoio da Fundação Calouste Gulbenkian.
4 Eixos
2011
[4 x (23.5 x 27.2 cm)]
Impressão giclée e lápis de cor
verde em papel
k
hugo alonso
En su trabajo se puede percibir un claro interés hacia la relación que se establece entre un determinado producto audiovisual y su espectador. Inicialmente pictórica, su obra actual suele desarrollarse en diversos medios, sirviéndose de las posibilidades de tratamiento visual y sonoro que
ofrece la tecnología digital.
Algunos de sus últimos proyectos individuales son PAINTINGDROME (DA2, Domus Artium
2002, 2007, Salamanca), Frederick Treves y la Cámara de cirujanos (Galería Salvador Díaz, 2010,
Madrid), Drop (Videoinstalación. Festival Faquir. DA2, Domus Artium 2002, 2010, Salamanca) o
To my father and to the memory of my mother (Galería Adora Calvo, 2011, Salamanca).
Entre las exposiciones colectivas donde ha participado se encuentran EXISTENCIAS; colección
MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, 2007, León), MIXED EMOTIONS;
apuntes para una colección del siglo XXI; colección DA2 (Domus Artium 2002, 2008, Salamanca),
Della Pittura Digitalis - Painting and the digital momentum (Galerie Caprice Horn, 2007, Berlín),
Generación 2008 (Cajamadrid, 2008, Itinerante) o Arte y Videoclip: Proyectos en la intersección (Primavera Sound / Screen Festival / Loop Festival, 2012, Barcelona).
Ha ganado premios como el Premio Jóvenes Artistas de Castilla y León Caja Burgos 2007, Premio Optica Videoarte 2008 y 2007, Premio Caja España de Pintura 2008 o el Premio Arte Joven
de la Junta de Castilla y León 2011.
Su obra se puede ver en colecciones públicas como la del MUSAC (Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León), el DA2 (Domus Artium de Salamanca), el CAB (Centro de Arte Contemporáneo de Burgos), la Fundación BMW, la Diputación de Salamanca o la Obra Social Caja
España.
The Bathroom
2011
[Medidas variables. 1’5’’ (1 minuto
con 5 segundos)]
Video alta definición. Sonido estéreo
norma
2011
[100 x 70 cm]
Acrílico sobre papel
laura
2011
[100 x 70 cm]
Acrílico sobre papel
Regan
2011
[100 x 70 cm]
Acrílico sobre papel
sally
2011
[100 x 70 cm]
Acrílico sobre papel
k
irene izquierdo
Irene Izquierdo nace en Valladolid en 1982. De pequeña pequeña fue apodada “ojo lince” por
sus allegados, por estar siempre con los ojos muy abiertos, observando. Tal es el disfrute que le
produce esta actividad que está contemplando seriamente convertirse en detective si la creación
artística deja de satisfacerla un día. Al fin y al cabo no habría tanta diferencia, lo que le rodea es
el germen de su discurso: los comportamientos de la gente en contextos específicos, encuentros
con desconocidos, exploración del espacio, las pequeñas historias personales...
La extraña:
Primer día de mi investigación. No me atrevo a sentarme en los bancos abarrotados. Decido analizar
la plaza desde cierta distancia, junto a las vallas que la separan de la calle principal, Moi Avenue. Me
resulta incómodo hacer mi trabajo, observar. Después de un largo rato alguien se levanta del banco y yo
me decido a ocupar su lugar. Pasé una media hora simplemente mirando a los transeúntes, tal y como lo
hacían todos los demás.
Obtuvo la licenciatura en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca en 2005. Quinto de carrera lo cursó en Kassel con una beca Erasmus. Fue en este último año donde empezó a interesarse
por los contextos dejando un poco de lado la pintura, actividad que había dominado sus estudios en España. Entre 2006 y 2008 cursa el Máster Arte en espacios públicos y nuevas estrategias
artísticas de la Universidad de la Bauhaus en Weimar, Alemania, con una beca para estudios de
posgrado de la Fundación La Caixa y el DAAD. Desde entonces vive y trabaja en Berlín.
Ha realizado proyectos y expuesto su obra internacionalmente (Kenia, Canadá, el Reino Unido,
Alemania y España), pero se alegra mucho siempre que expone obra en su tierra.
Desde principios del 2010 es también miembro y co-fundadora del colectivo Process Institute. Su
trabajo colaborativo gira entorno a procesos participativos, activación de espacios y plataformas
educativas alternativas.
1. Hilton Square. Vista panorámica
desde la cafetería del Ambassadeur
Hotel.
2. Desayuno en casa de un amigo:
té negro, yogur, zumo, mango y
papaya.
3. Enferma con gastroenteritis en la
habitación del apartamento.
4. Jefe de obra chino con sombrero
refractante.
Tesoros:
-¿Sabes algo sobre los tesoros alemanes escondidos?- preguntó un hombre que estaba a mi derecha y me
había escuchado hablar con el hombre a mi izquierda. -Te he oído decir que vives en Alemania.-No, nunca había oído hablar de ellos. Prosigue su historia.
-Antes de que las fronteras entre Kenia y Tanzania fueran fijadas, Alemania ocupaba parte de lo que
hoy es el territorio keniano, y cuando la primera guerra mundial estalló, los soldados se marcharon y
tuvieron que esconder muchas de sus pertenencias bajo tierra porque les era imposible llevárselas. A día
de hoy se siguen encontrando estos “tesoros”. La Embajada de Alemania en Nairobi ofrece recompensas
a cambio de informar sobre estos hallazgos. Pero los objetos valen mucho más que la recompensa que
ofrecen en la Embajada.Me contó que había encontrado varios de estos objetos, que describió y dibujó con pelos y señales. Acto
seguido me propuso un negocio: que encontrara un comprador en el mercado negro alemán.
1. Dibujos de tesoros escondidos.
2. Raíces de un árbol en maceta
rota.
3. Placa “Made in China” con
símbolo de diamante.
4. Helado en SNO-Ice.
k
josé carlos nascimento
Nasceu em Folgosinho, 1964.
Vive e trabalha em Coimbra.
Doutorando em Arte Contemporânea | Universidade de Coimbra.
MA - Goldsmiths College, University of London (bolseiro da Fundação Calouste Gulbenkian
2003_2004).
Licenciatura em Pintura – A.R.C.A. | Escola Universitária das Artes de Coimbra (1995)
Professor na A.R.C.A., Coimbra (desde 1995).
Exposições (seleção):
Magmart - Contemporary Art Museum, Nápoles, IT (2012); Oslo Screen Festival, Cinemateket,
Oslo, NO (2012); Take S, C A Sines (2012); Athens Video Art Festival, GR. (2011); D L, Fonlad
05_TMG, Guarda (2009); Urban (R)evolutions, Videoart Festival Miden, Kalamata, GR (2009) A
U #2, Comissão Europeia, Luxemburgo (2007); Diálogos Improváveis, Museu da Imagem, Braga
(2007) (individual); Actores Urbanos #1, Galeria Sete, Coimbra (2007); Encontros da Imagem,
Braga (2006); Descubrimentos, Matadero, Madrid, ES (2006); Cross Breed, Menier Gallery, Londres, UK (2004); Nas entranhas do infinito, Centro Cultural de Belém, Lisboa (2002) (individual); Língua franca, Aarhus, DK (2002); Photographie Portugaise | fotografia Marroquina –Musée
Batha, Fés, MA (2002); Critério Visível CPF (Cadeia da relação), Porto (2002); Índia, Encontros
da Imagem de Braga (2001) (individual); Cárceres de Luz, C. C. Raiano, Idanha-a-Nova (1999);
Galerie Esther Woerdehoff, Paris, FR (1999); III Bienal F C M, Vila Real (1999); Istambul, Encontros de Fotografia de Coimbra (1998) (individual); V Bienal de V F Xira (1997); O esplendor
do lãt, CPF | Casa das Artes, Porto (1996) (individual); Hofmann Awards (Itinerante) ES (1997);
VIII Bienal V. N. Cerveira (1995). Está representado na Coleção Nacional de Fotografia, CPF /
Ministério da Cultura; Encontros da Imagem de Braga; Encontros de Fotografia de Coimbra.
E.A.M.A.Y.C. # 14
s/data
[ 76 x 152 cm]
Impressão cromogénea
E.A.M.A.Y.C. # 17
s/data
[ 76 x 152 cm]
Impressão cromogénea
E.A.M.A.Y.C. # 32
s/data
[ 76 x 152 cm]
Impressão cromogénea
E.A.M.A.Y.C. # 20
s/data
[ 76 x 152 cm]
Impressão cromogénea
k
José Luis Pinto
Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Salamanca, combina la actividad docente, en
la Escuela Superior de Diseño de Burgos, con la investigación creativa en el ámbito de las Artes
Visuales.
Ha realizado diversas exposiciones individuales y colectivas en diversos Museos, Centros de Arte
y Galerías. Entre las muestras individuales cabe destacar: Encarnaciones. Centro de Arte DA2,
2011; Sobrenatural. CAB (Centro de Arte Caja de Burgos), 2008 y La luz que atraviesa cuerpos.
Galería Adora Calvo, 2010. En cuanto a las exposiciones colectivas sobresalen: ZOOM IN, Bienal
de Zamora, sección de videoarte, 2009; BAC! 07 “Babylon”. CCCB. Barcelona, 2007, Premio de
Artes Plásticas Miquel Casablancas 2003 y premios de arte Caja de Madrid. Generación 2001.
Ha sido reconocido por diferentes premios y becas y su obra forma parte de las colecciones del
CAB (Centro de Arte Caja de Burgos), la Junta de Castilla y León y la Universidad de Burgos. Su obra
ha sido analizada por diferentes teóricos y críticos de arte en publicaciones tanto de carácter individual como colectivo.
Además ha realizado tareas de gestión cultural en colaboración con Centros de Creación Contemporánea como Espacio Tangente (Burgos) y la Asociación de Artistas Visuales de Castilla y León
AVACyL.
En el año 2010 fue incluido en el “Archivo Documental de Artistas de Castilla y León” realizado
por el MUSAC, León.
(1c) st (serie psico�
imágenes)
2006
[100 x 70 cm]
Ed 1/5
Fotografía en color sobre dibond
(2c) st (serie psico�
imágenes)
2006
[100 x 70 cm]
Ed 1/5
Fotografía en color sobre dibond
(3c) st (serie psico�
imágenes)
2006
[100 x 70 cm]
Ed 1/5
Fotografía en color sobre dibond
(4c) st (serie psico�
imágenes)
2006
[100 x 70 cm]
Ed 1/5
Fotografía en color sobre dibond
k
José Maria Yagüe
Cuéllar, 1973.
Licenciado en Bellas Artes en la especialidad de pintura por la Universidad de Salamanca en
2003.
Realiza estudios de Arquitectura (1991-1998) y el Curso de Doctorado “Arquitectura, Contemporaneidad y Modernidad” en el Dep. de Teoría y Proyectos de la ETSA. de Valladolid (2004-2006).
En 2007 obtiene la suficiencia investigadora, desarrollando actualmente un trabajo de Tesis Doctoral sobre los temas del habitar y el paisaje.
En 2002 obtiene la beca de paisaje del Paular.
En 2003 recibe una beca Séneca en la Universidad de Barcelona.
En 2008 recibe la beca Generación 2008 de Caja Madrid con el proyecto “Cuatro construcciones
clandestinas”.
Forma parte del Archivo de Artistas de Castilla León (ADCYL).
Es miembro del grupo de trabajo de la comisión Arte y jardín de la Asociación de parques y
jardines públicos de España.
Desarrolla y colabora en distintos proyectos relacionados con el arte, la vida en la naturaleza, el
paisaje y la arquitectura.
Paisaje con el des�
canso de la huida a
Egipto, ca. 1515, J. Pati�
nir,������������������
(Berlin, Staatli�
che Museen zu Berlin,
Gëmaldegalerie)
2011
[100 x 70 cm]
Acuarelas y acetato sobre papel
Día sombrío, 1565, Brue�
gel (Viena, Kunsthisto�
risches Museum Wien)
2011
[200 x 70 cm]
Acuarelas y acetato sobre papel
Paisaje con San Jeróni�
mo, ca. 1516-18, J. Pati�
nir, (Paris, Musée du
Louvre)
2011
[200 x 70 cm]
Acuarelas y acetato sobre papel
Paisaje con San Cris�
tobal, ca. 1520-24. J.
Patinir, (Patrimonio
nacional, Real Monas�
terio de San Lorenzo
del Escorial)
2011
[100 x 70 cm]
Acuarelas y acetato sobre papel
EXPOSICIÓN “PAISAJES IMPROBABLES”
EXPOSIÇÃO “PAISAGENS IMPROVÁVEIS”
Comisariado / Comissariado Victor del Rio
Artistas Albuquerque Mendes, André Cepeda, António Olaio, Diego del Pozo, Gabriela Albergaria, Hugo Alonso, Irene Izquierdo, José Carlos Nascimento, José Luis Pinto, José Maria Yagüe
Organização / Organización Junta de Castilla y León e Teatro Municipal da Guarda
Produção / Producción Américo Rodrigues, Angel Poveda Polo, Maria Paz Montero Alonso, Sílvia Fernandes
Apresentações / PresentacionesVALLADOLID, Iglesia del Monasterio de Ntra. Sra. de Prado – De 26 de junio/
junho a 25 de julio/julho.
SALAMANCA, Sala Unamuno – De 31 de julio/julho a 30 de agosto.
LEÓN, Museo de León – De 5 de septiembre/setembro a 21 de octubre/outubro.
GUARDA, Galeria do Paço da Cultura – De 10 de noviembre/novembro a 30 de deciembre/dezembro.
Catálogo
Design Impressão / Impresión Tiragem / Tirada ISBN Tiago Rodrigues/TMG
??
500 exemplares
??
Depósito legal ??
Exposición integrada en el Proyecto REDES II del Programa Operativo de Cooperación Transfronteriza (POCTEP) 2007-2013.
Exposição integrada no Projeto REDES II do Programa Operacional de Cooperação Transfronteiriça (POCTEP) 2007-2013

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