revista del instituto de la comunicación e imagen año 25 / nº 33

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revista del instituto de la comunicación e imagen año 25 / nº 33
REVISTA DEL INSTITUTO DE LA COMUNICACIÓN E IMAGEN
AÑO 25 / Nº 33/ PRIMER SEMESTRE 2016 / SANTIAGO, CHILE
ISSN: 0719-1529
COMUNICACIÓN Y MEDIOS
Revista del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile
Revista del Instituto de la Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile
ISSN 0719-1529 / Santiago de Chile, Chile, N° 33, Año 25 / Primer Semestre 2016
Universidad de Chile
Rector: Doctor Ennio Vivaldi Véjar
Instituto de la Comunicación e Imagen
Directora: Profesora María Olivia Mönckeberg Pardo
Editor General: Doctor Javier Mateos-Pérez
Asistente Editorial: Cristian Alexis Cabello
Diseño: Valeria Artigas Oddó
Consejo Editorial:
Doctora Ingrid Bachmann, Pontificia Universidad Católica de Chile
Doctora Nancy Berthier, Université Paris-Sorbonne, Francia
Doctor Miguel Alfonso Bouhaben, Escuela Superior Politécnica del Litoral, Ecuador
Doctor Felip Gascon i Martín, Universidad de Playa Ancha, Chile
Doctora Charo Lacalle Zalduendo, Universitat Autónoma de Barcelona, España
Doctor Armand Mattelart, Université Paris VIII-Vincennes-Saint Denis, Francia
Doctora María Antonia Paz, Universidad Complutense de Madrid, España
Doctor Carlos Scolari, Universitat Pompeu Fabra, España
Evaluadores N° 33:
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España), Antonio García (Universidad Pablo de Olavide, España), Carlos Ossandón (Universidad de Chile,
Chile), Carlota Coronado (Universidad Complutense de Madrid, España), Denis Reno (Universidad Estadual
Paulista, Brasil), Eduardo Santa Cruz (Universidad de Chile, Chile), Emmanuel Ferretty (Universidad Nacional
de La Plata, Argentina), Euler Siqueira (Universidade Federal de Juiz de Fora, Brasil), Facundo Martín
(Universidad Nacional de La Plata, Argentina), Fátima Gil (Universidad de Burgos, España), Felip Gascón
(Universidad de Playa Ancha, Chile), Francisco Segado (Universidad Internacional de la Rioja, España), Hans
Stange (Universidad de Chile, Chile), Jorge Iturriaga (Universidad de Chile, Chile), José Cabeza (Universidad
Rey Juan Carlos I, España), Karina Retamal (Universidad Academia de Humanismo Cristiano, Chile), Karla
Palma (University of Illinois at Urbana Champaign, Estados Unidos), Lorena Antezana (Universidad de
Chile, Chile), Luz Ríos (Universidad de Barcelona, España), María Antonia Paz (Universidad Complutense
de Madrid, España), María Cristina Cravino (Universidad Nacional General Sarmiento, Argentina), Mario
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Politécnica del Litoral, Ecuador), Miguel Chaves (Universidad Complutense de Madrid, España), Paloma
Abejón (Universidad Complutense de Madrid, España), Pamela Romero (Universidad Alberto Hurtado, Chile),
Patricia Safa (Universidad de Guadalajara, México), Rogerio Giuliano (Universidad de Brasilia, Brasil), Cielo
Vargas (Corporación Universitaria Unitec, Colombia), Santiago Llorens (Universidad de Sevilla, España),
Víctor Silva Echeto (Universidad de Zaragoza, España), Zenaida Garay (Universidad Nacional de Córdoba,
Argentina).
ISSN 0719-1529
Comunicación y Medios es una revista académica, cuyo propósito es la discusión plural sobre los principales temas que definen el campo de
las comunicaciones y el periodismo. El procedimiento empleado para la selección de los artículos publicados es el arbitraje por pares mediante
el sistema doble ciego.
ÍNDICE
ARTÍCULOS
1 El “7D” en los diarios económicos argentinos. Aplicación de encuadres
noticiosos genéricos a la cobertura de la controversia judicial entre
el Gobierno y el Grupo Clarín
07 - 34
The “7D” in the Argentinean economist newspapers. Application of generic news frames
to the coverage of the legal dispute between the Government and Grupo Clarín
Nadia Koziner y Natalia Aruguete
2 Selfie de protesta y construcción social de sentido: Un acercamiento desde la
semiótica social
35 - 53
Protest selfie and social construction of meaning: An approach from social semiotics
Catalina Büchner
3 La evolución del personaje del villano en el cine español (1982 – 2015)
55 - 72
The evolution of the villain in Spanish cinema (1982-2015)
Rosalía Linde e Ignacio Nevado
4 La ciudad resignificada por la memoria: el blog y la fanpage “Maria do Resguardo”
73 - 88
The city resignified by memory: blog and fanpage “Maria do Resguardo
Rafaella Rabello y Christina Musse
5 Intersecciones: espacio físico, social y mediático en la construcción cotidiana
de una “ciudad ordinaria” en San Salvador de Jujuy, Argentina
89 - 114
Intersections: physical, social and media spaces in the every-day making of an
“ordinary city” in San Salvador de Jujuy, Argentina
Alejandra García-Vargas, Melina Gaona y Andrea López
6 Ciudad y participación vecinal: abordajes teórico-metodológicos para
el análisis de organizaciones autoconvocadas
115 - 137
City and neighborhood participation: theoretical and methodological approaches
for analyzing self-summoned organizations
Virginia Cáneva
RESEÑAS
7 La Casa Blanca de Peña Nieto. La historia que cimbró un gobierno
139 – 142
Héctor Calleros
8 Imagen, cuerpo
143 - 146
Cristian Cabello
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ARTÍCULOS
COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
El “7D” en los diarios económicos argentinos.
Aplicación de encuadres noticiosos genéricos a
la cobertura de la controversia judicial entre el
Gobierno y el Grupo Clarín
The “7D” in the Argentinean economist newspapers. Application of generic news
frames to the coverage of the legal dispute between the Government and Grupo Clarín
Resumen
Abstract
Palabras
clave
Key
words
Nadia Koziner*
Natalia Aruguete**
Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
[email protected]
Universidad Nacional de Quilmes, Argentina
[email protected]
En 2012 la Corte Suprema argentina estableció que el 7 de diciembre de ese año (“7D”) vencería la medida
cautelar que protegía al Grupo Clarín de adecuarse a la Ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual,
aprobada en 2009. En vistas de la importancia política y económico-financiera que este caso adquirió para el
mercado de medios, el objetivo del trabajo es analizar la cobertura que los periódicos económicos Ámbito
Financiero y El Cronista Comercial le dieron al “7D” entre noviembre y diciembre de 2012. Concretamente, se
busca: (1) Describir la frecuencia de publicación del caso durante dicho período; (2) corroborar la presencia de
los encuadres de trabajos previos “culpabilidad por el conflicto” y “consecuencias económicas”; y (3) Comparar
las formas de encuadrar el “7D” en ambos periódicos. El trabajo concluye en que no es posible mantener los
encuadres tal y como fueron creados en trabajos previos, por lo que fue necesario redefinirlos.
In 2012, the Argentinean Supreme Court decided the following December 7th (“7D”) would be the expiration
date for the injunction protecting Grupo Clarín, to adjust to the Audiovisual Communication Services Law N°
26,522, passed in 2009. In view of the political and economic-financial relevance this case acquired for the media
market, the overall objective of this work is to analyze the news coverage that two economist newspapers,
Ámbito Financiero and El Cronista Comercial, performed on the “7D”, in November and December 2012.
Specifically, it attempts to: 1) Describe the frequency od the case during the examined period; 2) Corroborate
the presence of the frames from a previous research, “Guilt for the conflict” and “Economic consequences”; and
3) Compare the ways of framing the “7D” by both newspapers. The work concludes that it is not possible to
keep the frames as they were created in previous studies, so it was necessary to redefine them.
Framing, “7D”, prensa económica, Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, Argentina.
Framing, “7D”, economist newspapers, Audiovisual Communication Services Law, Argentina.
* Magíster en Ciencias Sociales y Humanidades por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ). Licenciada en Ciencias de la
Comunicación por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y Becaria doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y
Técnicas (CONICET).
** Doctora en Ciencias Sociales por la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) y Magíster en Sociología Económica por el Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional de San Martín (IDAES-UNSAM). Investigadora del Consejo Nacional de
Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).
Recibido: 14-01-2016 | Revisado: 27-01-2016 | Aceptado: 12-04-2016 | Publicado: 30-06-2016
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DOI 10.5354/0719-1529.2016.38389
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EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
1. Introducción
En octubre de 2009, luego de varios meses de un intenso debate público y parlamentario, se
aprobó en la Argentina la Ley N° 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual (LSCA).
La sanción y promulgación de la norma, cuyo proyecto había sido iniciativa del Poder
Ejecutivo Nacional (PEN), significó la cristalización de un amplio consenso entre distintos
sectores políticos y sociales acerca de los principios que deben orientar el funcionamiento
de la radio y de la televisión abierta, por cable y por satélite. Por primera vez en cincuenta
y seis años, un proyecto de ley para los medios de comunicación audiovisuales lograba ser
tratado y aprobado en el Congreso bajo un régimen democrático.
Desde su lanzamiento, el proyecto de Ley había generado un fuerte rechazo entre algunos
sectores de la oposición política —mayoritariamente de centroderecha— en ambas
cámaras del poder legislativo, así como de un grupo de grandes medios de comunicación;
especialmente, del Grupo Clarín. Entre otros aspectos, el texto proponía regular
fuertemente la concentración, dado que establecía límites precisos a la multiplicidad y
propiedad cruzada de licencias, así como a su transferibilidad. La adecuación del holding
de medios más grande de la Argentina a esas disposiciones lo obligaba a desprenderse de
las licencias que excedieran el máximo permitido en un plazo no mayor a un año, lo cual
transformaría por completo su estructura empresarial1.
En ese contexto resultaba previsible que dicho rechazo tuviera un correlato en sede
judicial (De Charras y Baladrón, 2013; Marino, Mastrini y Becerra, 2012). El Grupo Clarín
acudió inmediatamente a los tribunales e inició un arduo proceso de judicialización, que
se desarrolló simultáneamente en dos niveles. Por una parte, sostuvo una disputa con
el Gobierno en torno a la obtención de una medida cautelar que lo eximió de iniciar
la adecuación a la LSCA; por la otra, llevó adelante una demanda en la cual reclamó la
inconstitucionalidad de varios artículos de la norma.
1 Según un informe presentado por la Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual (AFSCA), autoridad de
aplicación de la LSCA, en diciembre de 2012 el Grupo Clarín incurría en cinco tipos de incompatibilidades que infringían el artículo 45° de la Ley: a. Superaba el 35 por ciento de participación en el mercado; b. Excedía el número nominal de 10 licencias a
nivel nacional con uso del espectro radioeléctrico (poseía 25 licencias de este tipo) y de 24 por suscripción (contaba aproximadamente con 237); c. Presentaba incompatibilidades cruzadas con señales; d. Excedía el máximo de licencias a nivel local en las
provincias de Buenos Aires, Chaco, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Misiones, Salta, Santa Fe y Ciudad de
Buenos Aires; y f. Presentaba incompatibilidades cruzadas a nivel local por poseer, a la vez, licencias de televisión abierta y por
suscripción en Bahía Blanca, Provincia, Ciudad de Buenos Aires y Ciudad de Córdoba.
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
El presente trabajo se detiene en el nivel de la disputa que se desarrolló alrededor de la
medida cautelar obtenida por el Grupo Clarín. Concretamente, en aquel tramo del proceso
que se denominó “7D”, en alusión al 7 de diciembre de 2012. La fecha surgió de un fallo
emitido el 22 de mayo de ese mismo año por la Corte Suprema de Justicia de la Nación
(CSJN), a la que la controversia había llegado luego de atravesar varias instancias judiciales.
Según el máximo tribunal, el 7 de diciembre quedaría sin efecto la medida cautelar que
protegía al conglomerado de medios de adecuarse a lo dispuesto por la LSCA, siempre y
cuando no se resolviera antes la cuestión de la constitucionalidad.
A partir de entonces, el denominado “7D” se instaló en la agenda política, la mediática
y la pública, y se constituyó en un hecho noticioso que fue cubierto ampliamente por
la mayor parte de los medios de comunicación del país. Su relevancia informativa fue
incrementándose en todos ellos a medida que se acercaba la fecha señalada como clave
para la implementación de la LSCA (Aruguete y Koziner, 2014). Finalmente, el 6 de
diciembre, un fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil y Comercial Federal
prorrogó la medida cautelar, dando por tierra con el “7D”. Este issue fue interpretado
desde encuadres particulares que pusieron de manifiesto algunos aspectos de este proceso
político y ocultaron otros.
En un trabajo previo, se analizó la cobertura del mismo caso que aquí se estudia (Aruguete
y Koziner, 2014), en tres diarios nacionales de carácter generalista, durante noviembre
y diciembre de 2012: La Nación, Página/12 y Clarín. El último de ellos, propiedad del
Grupo que protagonizó la controversia judicial con el Gobierno nacional. Allí, las autoras
encontraron que fueron dos los encuadres que predominaron en la cobertura del “7D”
en estos periódicos: “Culpabilidad por el conflicto” y “Consecuencias económicas”. En
virtud del protagonismo que la dimensión económica ha tenido para el caso, el presente
trabajo tiene como objetivo analizar el tratamiento noticioso del “7D” dado por dos
diarios argentinos especializados en temas económicos y financieros, Ámbito Financiero
y El Cronista Comercial, durante el mes previo y el posterior al 7 de diciembre de 20122 ,
fecha señalada como límite para la vigencia de la medida cautelar que protegía a Clarín.
En términos específicos, se propone: (1) describir el grado y la evolución de la visibilidad,
en términos de frecuencia, que adquirió el caso en ambos periódicos; (2) corroborar la
presencia de los frames “Culpabilidad por el conflicto” y “Consecuencias económicas”,
2 Teniendo en cuenta que el 1° de noviembre fue jueves y el 31 de diciembre cayó lunes, el período abarca las diez semanas
que van desde el 29 de octubre de 2012 hasta el 4 de enero de 2013.
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EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
en la información publicada sobre el caso; (3) comparar las formas de encuadrar el “7D”
por parte de Ámbito Financiero y El Cronista Comercial, para establecer sus similitudes y
diferencias.
El análisis de la cobertura periodística de un conflicto judicial con impacto directo en el
sector de los medios de comunicación puede caracterizarse como una cuestión tanto
nueva como compleja. Ello es así por la especificidad del conflicto que aborda, puesto
que involucra directamente al campo que se estudia —los medios de comunicación,
dispositivos privilegiados para la difusión masiva de las informaciones y opiniones de
interés público—, como por las características que signaron la creación de una nueva
regulación para el sector, proceso que no se inicia ni se agota con el tema estudiado aquí.
En palabras de Becerra, la “apertura de la discusión sobre la función de los medios de
comunicación, sobre sus intereses y alianzas, sobre sus reglas de juego y sobre sus líneas
editoriales” que se produjo durante la última década resultó inédita, tanto a nivel local
como regional (2014: 62). Quedó en evidencia que los medios no actúan con autonomía
respecto del sistema político (Lang y Lang, 1981). En cambio, participan activamente en su
funcionamiento. De allí la relevancia de analizar la cobertura dada a este caso en la prensa
económica argentina.
2. Marco teórico
En el campo de la comunicación, el framing es definido como un proceso dinámico e
interactivo, una transferencia de significados que atraviesa las distintas etapas de la
comunicación. En efecto, la forma en que un emisor presente e interprete los temas
asumirá algún grado de acuerdo con ciertas ideas compartidas por los miembros de la
sociedad (Aruguete y Amadeo, 2015). Una perspectiva que conciba la transmisión de
sentidos en estos términos no debe eludir el comportamiento de políticos, periodistas
y votantes, desde una aproximación “integral y multimetodológica” que logre trazar una
pintura completa del proceso comunicacional (D’Angelo, 2012:354).
Los encuadres son principios organizativos compartidos socialmente, que trabajan
simbólicamente para estructurar el mundo social de modo significativo (Reese, 2001; 2007),
se ubican en la instancia de producción de la información, en los textos noticiosos, en los
receptores de dichas noticias y en la cultura, donde se halla un repertorio compartido de
patrones de cognición, percepción e interpretación que provee el vínculo entre producción
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y recepción de noticias (Aruguete, 2012). La posición teórica de este trabajo concibe al
framing en un sentido integral, aunque el objeto de estudio se focaliza en el análisis de los
encuadres noticiosos predominantes en la cobertura del denominado “7D”.
Los términos framing y frame no son sinónimos. El primero se refiere al proceso, mientras
que los segundos son los instrumentos que se emplean para que ese proceso tenga
lugar. Entre las definiciones más emblemáticas de framing y frame en el campo de la
comunicación, se encuentran las planteadas por Entman (1993), Tankard (2001) y Reese
(2001). Entman (1993) es, posiblemente, la más ampliamente aceptada y utilizada por
numerosos trabajos (D’Angelo, 2012; David, Atun, Fille y Monterola, 2011; Matthes y
Kohring, 2008; Matthes, 2012). Entman identifica los encuadres como visiones selectivas
de los hechos que construyen la realidad de un cierto modo, conduciendo a diferentes
evaluaciones y recomendaciones: promueven una definición particular del problema o
situación, a la que le siguen una interpretación causal y una evaluación moral y, por último,
una recomendación de tratamiento para el ítem descrito (Entman, 1993; Matthes, 2012).
Herramientas fundamentales para transmitir informaciones, aumentan las perspectivas,
revelan entendimientos particulares sobre los eventos y terminan transformando la forma
de pensar del público sobre un asunto.
La definición dada por Tankard (2001) significó un avance en la investigación en
comunicación. “Un encuadre es una idea central organizadora del contenido informativo
que brinda un contexto y sugiere cuál es el tema mediante el uso de la selección, el énfasis,
la exclusión y la elaboración”(3). Para Reese, “son principios organizadores socialmente
compartidos y persistentes en el tiempo, que trabajan simbólicamente para estructurar el
mundo social de modo significativo” (2001:11).
En cuanto a los rastros que los encuadres dejan en los textos, Entman (1993) sugiere
identificarlos a partir de la presencia o ausencia de ciertas palabras clave, una serie de
frases, imágenes estereotipadas, fuentes de información y oraciones que proveen grupos
de hechos o juicios reforzados temáticamente. Tankard (2001) propone una lista de once
puntos focales para medir los encuadres noticiosos. Titulares, subtítulos, fotos, epígrafe,
encabezado, selección y cita de fuentes, logos, estadísticas, gráficos, afirmaciones finales y
párrafos. Mientras que Tuchman (1978) encuentra que la organización de las secciones,
el rol del que decide qué se publica y qué no, las tipificaciones o clasificaciones, el lugar
desde donde se cubre la noticia y el momento en el que suceden los acontecimientos
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EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
son elementos que influyen en el enfoque de la información. En este trabajo se toman
las frases o términos aparecidos en el cuerpo de la noticia para identificar una serie de
encuadres genéricos, creados en un trabajo previo en el que se analizó la cobertura del
“7D” en la prensa generalista argentina (Aruguete y Koziner, 2014).
Las tres conceptualizaciones descritas aquí entienden a los encuadres noticiosos de modo
genérico (generic news frames). Esto es así porque “se presume su presencia en todo tipo de
temáticas” (Muñiz, 2007:168), en tanto resultan aplicables a un rango de diversos tópicos,
a lo largo del tiempo y, potencialmente, en contextos socio-culturales disímiles (de Vreese,
2002; 2005). En cambio, los encuadres específicos (specific news frames) retratan aspectos
típicos de los eventos o temas, y permiten que éstos sean abordados en detalle, con un
alto grado de especificidad (de Vreese, Peter y Semetko, 2001).
Los frames genéricos se analizan mediante aplicaciones deductivas para las cuales se parte
de un listado de ítems preestablecidos en pos de corroborar su presencia o ausencia
en los textos y sus correspondencias al interior de los frames. Dado que este trabajo se
propone realizar un análisis deductivo de encuadres genéricos creados en estudios previos
(Aruguete y Koziner, 2014; Semetko y Valkenburg, 2000), se vuelve necesario revisar la
fiabilidad interna de los encuadres en términos de la co-ocurrencia de sus indicadores
manifiestos, admitiendo la posibilidad de que estos se conjuguen de manera singular,
en función del tópico noticioso mediante el cual son comunicados. Coincidimos con de
Vreese en que “el carácter genérico de estos encuadres aún no ha sido probado en una
comparación trasnacional para establecer la generalidad de los marcos más allá de las
fronteras nacionales” (2005:56).
Antes de presentar la estrategia metodológica para el análisis de la cobertura del “7D”,
proponemos una breve revisión de la literatura que ha analizado distintos tipos de
encuadres genéricos. Es posible establecer una primera distinción entre los encuadres
episódico y temático (Iyengar, 1991: 2007). El primero trata a los asuntos públicos como
casos específicos o eventos particulares, descontextualizados y, por lo general, ligados a las
características individuales del protagonista (Sádaba, 2008). El encuadre temático, por su
parte, se focaliza en el contexto político en el que se produce el acontecimiento noticioso,
abstrayéndose de las características particulares que adopta el mismo.
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
Cappella y Jamieson (1997) y Patterson (1993) proponen un encuadre que denominan
estratégico y se enfoca en las ganancias y pérdidas asociadas a determinadas acciones.
El encuadre estratégico promueve la utilización del lenguaje de la guerra, el juego y la
competencia, incluye a los artistas o ejecutantes, a los críticos y a la audiencia. Además
hace hincapié en la performance, el estilo y la percepción de los candidatos y le otorga
un gran peso en las encuestas y a las evaluaciones de las campañas y los candidatos. A
este frame, Koeneke (2001) agrega otros dos: el temático, que presenta los antecedentes
del problema, sus posibles soluciones y los puntos de vista existentes alrededor de tal
asunto, y el grupo-céntrico, enfocado en los grupos involucrados en determinado tópico
y en los beneficios que estos obtengan o los perjuicios de que sean objeto.
Neumann, Just y Crigler (1992) identificaron el frame conflicto, el económico, el de
interés humano y el de moralidad. En trabajos posteriores, se incluyó una nueva categoría:
la atribución de responsabilidad (Semetko y Valkenburg, 2000; Valkenburg, Semetko
y de Vreese, 1999; de Vreese , Peter y Semetko, 2001). Semetko y Valkenburg (2000)
crearon cinco encuadres mediante los cuales analizaron la cobertura de la reunión de
Jefes de Estado de la Unión Europea, celebrada en Holanda en 1997. La atribución de
responsabilidad se refiere a la responsabilidad de un gobierno, individuo o grupo en
algún hecho o asunto. El conflicto alude a las controversias existentes entre individuos,
grupos o instituciones. El interés humano ofrece la cara humana o ángulo emocional en
la presentación de los asuntos o problemas. Las “Consecuencias económicas” abordan un
evento o tema en términos de las consecuencias que este pueda tener económicamente
para un individuo, grupo, institución, región o país. Por último, la moralidad pone el
evento o asunto en el marco de una aceptación religiosa o prescripción moral. Estas
autoras desarrollaron veinte preguntas (variables manifiestas) relativas a los encuadres
noticiosos (variables latentes), su presencia en las noticias, y un análisis estadístico que
reveló las dimensiones subyacentes en la información a partir de la correspondencia
existente entre tales ítems.
Diversos autores replicaron la escala de Semetko y Valkenburg o, al menos, algunos de
sus encuadres. De Vreese, Peter y Semetko (2001) analizaron el tratamiento noticioso
del ingreso del euro en Alemania, en Gran Bretaña, en Dinamarca y en Holanda.
D’Haenens y Lange (2001) estudiaron la cobertura de las personas que solicitaban asilo
para refugiados en diarios regionales holandeses. Igartua y Muñiz (2004) contrastaron la
presencia de estos frames en el tratamiento de la inmigración en la prensa y la televisión
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EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
españolas. Aruguete (2010) los identificó en la cobertura del proceso de privatización
de la empresa de telecomunicaciones argentina (ENTel).
Aruguete y Koziner (2014) realizaron una aplicación deductiva de tres de estos encuadres
genéricos, para comparar el tratamiento que tres diarios generalistas argentinos —Clarín, La
Nación y Página/12— hicieron del “7D”. En otras palabras, partieron de un listado de ítems
preestablecidos en trabajos previos a fin de determinar el grado de apariciones de los frames
genéricos en los contenidos de los periódicos analizados. Las autoras hallaron que fueron dos
los encuadres que predominaron en la cobertura del caso: “Culpabilidad por el conflicto” y
“Consecuencias económicas”. “Culpabilidad por el conflicto” refiere a “todo tipo de reproche
que se hace a un actor institucional, a quien se le atribuye la responsabilidad de una acción —
deliberada o negligente— que ocasiona perjuicio en otro actor” (Aruguete y Koziner 2014:150).
Este encuadre fue creado a partir de la reconceptualización de dos de los encuadres genéricos
originales de Semetko y Valkenburg (2000), atribución de responsabilidad y conflicto, puesto
que el análisis de los datos reveló correlaciones entre distintos indicadores pertenecientes a
estos dos frames. El segundo encuadre alude a la presentación de eventos, temas o problemas
en términos del impacto económico-financiero que pudieran tener para un individuo, grupo,
institución, región o país. En este caso, Aruguete y Koziner (2014) confirmaron que los distintos
indicadores de las “Consecuencias económicas” formulados por Semetko y Valkenburg (2000)
confluyeron en un mismo frame. Sin embargo, encontraron que uno de sus indicadores no
fluctuaba en forma significativa con los otros, por lo que se lo dejó fuera de la matriz y se
conformó un encuadre integrado por dos indicadores3.
Dos son los aspectos centrales que el trabajo de Aruguete y Koziner (2014) aportan a la
presente investigación. En primer término, constituyen un antecedente directo, en tanto el
tema estudiado y la delimitación temporal son los mismos, aunque el corpus de análisis sea
distinto. En segundo lugar, se comprueba la necesidad de redefinir los encuadres genéricos
para el análisis de fenómenos que tienen lugar en contextos disímiles a aquellos en los cuales
han sido creados. Aunque “ello no supone discutir la validez que han tenido tales frames para
el análisis de otros fenómenos” en trabajos previos (Aruguete, 2010:128), se pone en cuestión
su capacidad de abarcar el tratamiento de issues que tienen lugar en contextos singulares,
diferentes unos de otros.
3 A pesar de que Semetko y Valkenburg (2000) sostienen la necesidad de contar con un mínimo de tres indicadores para
la conformación de un encuadre, también contemplan la posibilidad de que alguno de estos indicadores pueda no agruparse
apropiadamente con el resto. Aruguete y Koziner (2014) realizaron al menos tres ensayos estadísticos manteniendo los tres
indicadores del frame “Consecuencias económicas” sin haber llegado a resultados favorables.
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
3. Diseño de la investigación
El objetivo de este trabajo es analizar el tratamiento noticioso del “7D” dado por dos
diarios argentinos especializados en temas económicos y financieros, Ámbito Financiero y
El Cronista Comercial, durante el mes previo y el posterior al 7 de diciembre, fecha señalada
como límite para la vigencia de la medida cautelar que protegía a Clarín (noviembre y
diciembre de 2012).
Los objetivos específicos son:
1) Describir el grado y la evolución de la visibilidad, en términos de frecuencia, que
adquirió el caso en ambos periódicos. La frecuencia de publicación de las noticias es uno
de los “detalles formales” que vuelve más visible la información sobre un tema (Ghanem
en Amadeo, 2008). En este sentido, uno de los factores en los que radica la importancia
del significado de los frames utilizados para encuadrar un caso es su persistencia y su uso
recurrente a lo largo del tiempo (Reese, 2001).
2) Corroborar la presencia de los frames “Culpabilidad por el conflicto” y “Consecuencias
económicas” en la información publicada sobre el caso. Se rastrea la presencia de los
indicadores pertenecientes a dos encuadres genéricos: “Culpabilidad por el conflicto” y
“Consecuencias económicas”, que han sido tomados de una de las investigaciones que
ofician de antecedente de este artículo (Aruguete y Koziner, 2014). En dicho trabajo se ha
corroborado una significativa presencia de estos frames en la cobertura.
3) Comparar las formas de encuadrar el “7D” por parte de Ámbito Financiero y El Cronista
Comercial, para establecer sus similitudes y diferencias. Aunque ambos periódicos
pertenecen al ámbito de la prensa gráfica especializada en economía y finanzas, cada uno
tiene su propia línea editorial y apunta a un target específico de lectores.
De los objetivos específicos se desprende una serie de preguntas de investigación y una
hipótesis: ¿Qué grado de visibilidad alcanzó el “7D” durante los meses de noviembre y
diciembre de 2012, y cuánto varió la frecuencia de publicación a lo largo del período? ¿Cuál
es la intensidad que cobran los encuadres “Culpabilidad por el conflicto” y “Consecuencias
económicas”, en los diarios Ámbito Financiero y El Cronista Comercial? ¿Qué tipo de vínculo
es posible establecer entre los periódicos y la forma de encuadrar este caso?
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EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
El tratamiento noticioso que estos dos diarios dieron al “7D” difirió en función de sus
perfiles editoriales pero, fundamentalmente, del nivel de involucramiento que tuvieron
en la controversia entre el Grupo Clarín y el Gobierno nacional, desatada a partir de la
sanción de la LSCA.
El estudio de los news frames propone un trabajo empírico-analítico basado en el análisis
de contenido cuantitativo de los mensajes mediáticos. Se lleva a cabo una aplicación
deductiva de variables preestablecidas en el estudio de Aruguete y Koziner (2014), a los
efectos de establecer la fiabilidad interna de tales factores en este trabajo. Posteriormente,
se pone en discusión la adecuación de dichas variables latentes, mediante una serie de
“procedimientos interpretativos” (Piñuel Raigada, 2002:2). Una vez formulados los
objetivos y las preguntas de investigación e hipótesis, es necesario establecer las unidades
de análisis y de contexto, delimitar el universo de análisis y elaborar una definición
conceptual precisa de las variables que se analizarán en los mensajes.
3.1. Unidades de análisis
Las unidades de análisis seleccionadas para este estudio son los artículos periodísticos
publicados acerca del “7D” en particular y de distintos aspectos relacionados con la LSCA
durante las diez semanas que van desde el 29 de octubre de 2012 hasta el 4 de enero
de 2013. Se incluyeron piezas periodísticas de todos los géneros y se revisaron todas las
secciones, incluyendo los suplementos.
Por otra parte, y en concordancia con el principio de sistematicidad que caracteriza al
análisis de contenido cuantitativo (Bardin, 2002; Colle, 2011; Igartua, 2006; Krippendorff,
1990), todos los artículos o mensajes bajo estudio fueron seleccionados y codificados de
acuerdo con las mismas reglas precisas y explicitadas. Asimismo, los criterios utilizados
para el tratamiento de las unidades, tanto en la etapa de la codificación como en la del
análisis, fueron los mismos a lo largo de todo el estudio (Igartua y Humanes, 2004).
3.2. Universo de análisis
El universo de análisis está conformado por la totalidad de las notas publicadas por Ámbito
Financiero y El Cronista Comercial, entre el 29 de octubre de 2012 y el 4 de enero de 2013.
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La decisión responde a que esa fue la etapa en la que mayor nivel de cobertura adquirió el
caso, cuya frecuencia comenzó a decrecer una vez iniciada la feria judicial, el 1° de enero
de 2013. Puesto que el 1° de noviembre cayó jueves y el 31 de diciembre, lunes, se optó
por relevar ambas semanas completas. De allí que el período se extienda desde el 29 de
octubre de 2012 hasta el 4 de enero de 2013. Se recabaron un total de 249 artículos en
los dos periódicos. Dado que se trata de un universo abarcable, no se consideró necesario
tomar una muestra de la población.
3.3. Unidades de contexto
La caracterización de las unidades de contexto resulta necesaria para la comprensión
profunda de las unidades de análisis (Bardin, 2002). Para este estudio se tomaron dos
periódicos nacionales radicados en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, especializados en
temas económicos y financieros, Ámbito Financiero y El Cronista Comercial. La elección de
estos diarios responde a dos motivos. En primer lugar, se trata de empresas periodísticas no
involucradas directamente en el conflicto por la aplicación de la LSCA. Durante el período
estudiado, Ámbito Financiero se desempeñaba únicamente en el campo de la prensa gráfica
impresa y online, y no contaba con negocios en el ámbito de la comunicación audiovisual.
Por esa razón, se presumió que su postura editorial al respecto no se vio afectada —al
menos, no directamente— por sus intereses empresariales. Con posterioridad al período
estudiado aquí, el 13 de febrero de 2015, el Grupo Indalo Media, propiedad del empresario
Cristóbal López, adquirió el 60% del Grupo Ámbito Editorial AmFin S.A., titular del
periódico Ámbito Financiero, Buenos Aires Herald y El Ciudadano de Rosario. Estos medios
se sumaron al multimedios constituido, entre otros, por Diario Patagónico, el portal de
noticias Minuto.com, Editorial Polar, el canal C5N, Radio 10, la productora de contenidos
Ideas del Sur, la radio Mega 98.3, Pop Radio 101.5 y Radio One 103.74.
En el caso de El Cronista Comercial, el grupo empresario al cual pertenecía, contaba
con participación accionaria en empresas vinculadas a la producción audiovisual y en
infracción con algunos aspectos de la LSCA. Sin embargo, a diferencia del Grupo Clarín,
aquellas presentaron planes de adecuación a la norma. Se trata del GdN, cuyo propietario
durante el período estudiado aquí era socio minoritario del Grupo Uno Medios en el
canal América TV. A su vez, Uno Medios, conducido por Daniel Vila y José Luis Manzano,
4 La compra fue comunicada oficialmente a través del portal Web Ámbito.com, el 18 de febrero: http://www.ambito.com/
noticia.asp?id=779278
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EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
contaba con mayoría accionaria en América TV y quedó en infracción a la LSCA, tanto en
términos de admisibilidad —por poseer participación o vinculación societaria con una
empresa prestataria de servicio público— como de cuota de mercado. El holding presentó
una propuesta de plan de adecuación antes del 7 de diciembre de 2012.
En segundo término, ambos periódicos están especializados en economía y finanzas.
Teniendo en cuenta que la disputa judicial alrededor del “7D” cimentó sobre un conflicto
por el proceso de desinversión que el Grupo Clarín se vería obligado a iniciar para adecuarse
a la LSCA e implicaba en última instancia la reconfiguración del mercado nacional de
medios, se presumió que el tema revistió singular importancia en las agendas de estos
matutinos.
3.4. Libro de códigos
La primera parte del libro de códigos estuvo destinada a relevar la visibilidad del caso. Para
ello, se tomó en cuenta la cantidad de notas publicadas acerca del “7D”, o de distintos
aspectos relacionados con la LSCA, en ambos periódicos analizados. La frecuencia de
publicación se organizó de acuerdo con el número de semana, de un total de diez, en el
que apareció cada una de las notas. Para la segunda parte, el trabajo de Aruguete y Koziner
(2014) sobre la cobertura del “7D” en las portadas de los principales periódicos nacionales
—Clarín, La Nación y Página/12— constituye el antecedente más cercano a este estudio. Las
autoras llevaron a cabo una aplicación deductiva de tres de los cinco encuadres noticiosos
genéricos propuestos por Semetko y Valkenburg (2000): atribución de responsabilidad,
conflicto y “Consecuencias económicas”. Advirtieron que los frames seleccionados no
mantenían coherencia interna, por lo que rediseñaron algunas dimensiones y delinearon
una nueva conceptualización de las variables. De este modo quedaron definidos dos
frames: “Culpabilidad por el conflicto” y “Consecuencias económicas”. Este artículo busca
corroborar la presencia o ausencia de los indicadores que integran los encuadres genéricos
de Aruguete y Koziner (2014).
El encuadre “Culpabilidad por el conflicto” se refiere a todo tipo de reproche que se hace a
un actor institucional, a quien se le atribuye la responsabilidad de una acción —deliberada
o negligente— que ocasiona perjuicio en otro actor. Esta dimensión está integrada por
cuatro preguntas: 1. ¿La información sugiere que alguna institución es responsable del
tema o problema abordado?; 2. ¿La información alude a cierto desacuerdo entre partidos
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políticos, individuos, grupos, instituciones o países?; 3. ¿Se informa que un partido político,
individuo, grupo, institución o país realiza algún tipo de reproche a otro partido político,
individuo, grupo, institución o país?; 4. ¿La información se refiere a dos o más posturas
diferentes en torno al tema o problema abordado?.
“Consecuencias económicas”, por su parte, se mantuvo tal y como fue creado en el trabajo
de Semetko y Valkenburg (2000), considerando que la información presenta eventos,
temas o problemas en términos del impacto económico-financiero que pudieran tener
para un individuo, grupo, institución, región o país. Sin embargo, había sido descartado
uno de los indicadores del encuadre original —aquel que preguntaba si se hace referencia
a las “Consecuencias económicas” por seguir o no una determinada acción—, por no
presentar una intensidad significativa en el estudio. Consecuentemente, este segundo
frame se compone de: 1. ¿La información menciona ganancias o pérdidas financieras que
pueden producirse en el presente o en el futuro (mención a temas financieros)? y 2. ¿Se
alude a los costos asociados al tema o problema abordado?.
3.5. Codificación y fiabilidad
La calidad de los datos obtenidos mediante la técnica del análisis de contenido está en
directa relación con la adecuada conceptualización y operacionalización de las variables,
con el entrenamiento de los codificadores y con la evaluación matemática de la “fiabilidad
intercodificadores” (intercoder reliability). Este concepto alude “al grado de consenso o
acuerdo alcanzado entre diferentes codificadores que, en forma separada, han analizado
un mismo material con el mismo instrumento de evaluación” (Igartua, 2006).
Una vez finalizada la codificación de los datos, se realizó un nuevo proceso de relevamiento
sobre una muestra del 20% de las unidades (N= 50), elegidas al azar mediante la función
random [RAND], con el objeto de estimar la fiabilidad del análisis. Esta instancia fue
llevada a cabo por dos codificadores. Del cálculo del coeficiente Kappa de Cohen surge
un grado de fiabilidad superior a 8 en todos los indicadores de los encuadres, aunque se
registraron diferencias entre ellos.
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EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
En la tabla detallada a continuación (Tabla 1), se vuelcan los coeficientes de fiabilidad de
todos los indicadores cuya presencia fue rastreada en los textos de las noticias.
Encuadre
“Culpabilidad por el
conflicto”
“Consecuencias
económicas”
Indicador
Responsabilidad
Desacuerdo
Reproche
Dos o más posturas
Ganancias o pérdidas financieras
Costos asociados
Kappa de
Cohen (K)
0.884
0.802
0.911
0.828
0.918
0.841
Tabla 1. Coeficiente de fiabilidad de los indicadores pertenecientes a los encuadres “Culpabilidad por el conflicto” y “Consecuencias económicas”. Fuente: elaboración propia.
4. Análisis
4.1. Frecuencia de la información sobre el “7D”
Entre el 29 de octubre de 2012 y el 4 de enero de 2013, se publicó un total de 249 notas
referidas al llamado “7D”, en Ámbito Financiero y en El Cronista Comercial. En términos
globales, el promedio diario de publicación fue de 2,6 artículos. Este valor resultó de dividir
la totalidad de los casos (N=249) por la cantidad total de ediciones (N=95). Ninguno de
los dos periódicos se editó el 25 de diciembre de 2012 ni el 1 de enero de 2013. Además,
El Cronista Comercial tampoco se imprimió el 7 de noviembre de 2012, con motivo de la
celebración del “día del canillita”.
El Gráfico 1 permite identificar la evolución en la frecuencia de publicación que las notas
sobre el “7D” adquieren en cada uno de los diarios analizados durante las diez semanas que
abarca el período bajo estudio. El pico de cobertura del “7D” se produjo durante la semana
del 3 al 7 de diciembre, cuando se publicaron 66 notas (26,5% del total) sobre el tema. El día
7 de diciembre, un día después de que se conociera el fallo de la Cámara Civil y Comercial
Federal que prorrogaba la medida cautelar y echaba por tierra el “7D”, se registró el pico
máximo de la cobertura: se contabilizaron 26 artículos (El Cronista Comercial publicó 16
y Ámbito Financiero publicó 10). Algunos de los títulos más importantes son: “Polémico:
le prorrogan amparo a Clarín hasta sentencia definitiva”5 ; “Antes de viajar (la Presidenta
5
Ámbito Financiero, 7 de diciembre de 2012.
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Cristina Fernández) indicó el camino del contraataque”6 ; “Clarín adelantó que ‘seguirá
respetando la ley y la Constitución”7 ; “Duros cuestionamientos de la oposición y apoyo a
la Justicia”8 , “Paso a paso, la ofensiva contra la prensa”9 .
A partir de entonces, comenzó a caer nuevamente la frecuencia de publicación en ambos
periódicos, hasta llegar a la primera semana de enero10. La prácticamente nula publicación
de notas durante esa última semana se explica fundamentalmente por el comienzo de la
feria judicial, cuando se inició un largo receso que se extendió hasta mediados de abril de
2013, momento en que la Cámara Civil y Comercial emitió su fallo en la causa de fondo.
30,0%
El Cronista Comercial
16,9%
Ámbito Financiero
25,0%
20,0%
11,6%
15,0%
10,0%
5,6%
6,4%
4,8%
9,6%
6,4%
3,6%
5,0%
4,0%
2,0%
2,8%
4,8%
3,2%
4,0%
2,8%
2,8%
3,2%
0,0%
29/10 -02/11 05/11- 09/11
12/11-16/11
19/11-23/11
26/11-30/11
03/12-07/12
10/12-14/12
17/12-21/12
2,0%
2,0%
1,2%
24/12-28/12
31/12-04/01
Gráfico 1. Cobertura del “7D” según semanas del período (29 de octubre de 2012 – 4 de enero de 2013) por diario Ámbito
Financiero y El Cronista Comercial. Fuente: elaboración propia.
El dato más saliente que expresa el gráfico es la mayor cantidad de notas publicadas en El
Cronista Comercial, supremacía que se mantiene durante todo el período analizado. Entre
el 29 de octubre de 2012 y el 4 de enero de 2013, Ámbito Financiero publicó 94 notas
sobre el “7D” (el 37,8% del total de la cobertura), mientras que El Cronista Comercial le
dedicó 155 notas al caso (62,2%). El promedio diario de publicación fue de 2 notas para el
primero y de 3,3 notas para el segundo. Teniendo en cuenta que Ámbito Financiero posee
6
Ámbito Financiero, 7 de diciembre de 2012.
7
El Cronista Comercial, 7 de diciembre de 2012.
8
El Cronista Comercial, 7 de diciembre de 2012.
9
El Cronista Comercial, 7 de diciembre de 2012.
10 Además, durante esa semana se publicaron solo 4 ediciones, dado que el 1 de enero no se imprime ninguno de los dos
periódicos.
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EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
un promedio mayor que aquel en cantidad de páginas11 y en número de notas publicadas por
edición12, la brecha en la importancia que uno y otro le asigna al caso es más amplia de lo que
se observa, a simple vista (Gráfico 1). En otras palabras, la proporción de notas dedicadas al
tema es significativamente mayor en El Cronista Comercial que en Ámbito Financiero.
4.2.
Los encuadres noticiosos del “7D”
Esta instancia del trabajo empírico busca conocer los encuadres noticiosos predominantes
en la cobertura del “7D”, por parte de Ámbito Financiero y El Cronista Comercial. Para ello,
se rastrea la presencia de los encuadres genéricos redefinidos que propone el trabajo que
precede a este estudio (Aruguete y Koziner, 2014).
El primer paso en la identificación de los frames del “7D” toma en consideración los hallazgos
más cercanos a este estudio. Como se mencionó, Aruguete y Koziner (2014) analizaron el
tratamiento de este caso en tres periódicos nacionales generalistas, Clarín, La Nación y
Página/12. A partir de la correspondencia existente entre los indicadores codificados, las
autoras sugieren dos dimensiones subyacentes, que fueron denominadas “Culpabilidad por
el Conflicto” y “Consecuencias económicas”. Para este estudio, se tomaron las seis preguntas
correspondientes a estos dos encuadres con la intención de analizar si, en función de su
presencia en las notas de los dos periódicos, pueden ser agrupadas en las mismas dimensiones.
Con el objetivo de corroborar la validez de las mismas, se lleva a cabo un análisis de fiabilidad
(Alfa de Cronbach) que arroja un valor aceptable para ambos encuadres, aunque un poco
más baja para el segundo de ellos (“Culpabilidad por el conflicto” α= ,663; “Consecuencias
económicas” α= ,495).
Con el objeto de determinar la correspondencia de los indicadores que componen cada una
de las dimensiones, se realiza una extracción de componentes principales. De los resultados
que arroja este ensayo, se desprende un moderado grado de correlación entre dos de los ítems
del frame “Culpabilidad por el conflicto” y un muy bajo grado de estos con los dos restantes,
así como de estos últimos entre sí (Tabla 2).
11 El promedio de cantidad de páginas por edición durante el período que va desde el 29 de octubre de 2012 hasta el 4 de
enero de 2013 es de 60 páginas para Ámbito Financiero y de 48,5 para El Cronista Comercial.
12 El promedio de cantidad de notas publicadas por edición durante el período estudiado es de 98 notas para Ámbito Financiero y de 68 para El Cronista Comercial.
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
Matriz de componentes
Encuadre “Culpabilidad por el conflicto”
En el relato, ¿se sugiere que algún individuo, grupo o
institución es responsable del tema o problema abordado?
En el relato, ¿se alude a cierto desacuerdo entre partidos
políticos, individuos, grupos o instituciones?
¿El relato informa que un partido político, individuo, grupo
o institución realiza algún tipo de reproche a otro partido
político, individuo, grupo o institución?
¿La información se refiere a dos o más posturas diferentes
en torno al tema o problema abordado?
Encuadre “Consecuencias económicas”
¿La información menciona ganancias o pérdidas financieras
que pueden producirse en el presente o en el futuro
(mención a temas financieros)?
¿Se alude a los costos asociados al tema o problema
abordado?
Componente
1
2
3
4
,292
,055 ,641 ,002
,651
,068
,014 ,032
,307
,182
,030 ,474
,501
,096
,107 ,159
,232
,663 ,004 ,002
,250
,638 ,002 ,010
Tabla 2. Extracción de componentes principales para seis ítems de los dos encuadres noticiosos tomados de Aruguete y Koziner
(2014). Fuente: elaboración propia a partir de Aruguete y Koziner (2014).
En función de las agrupaciones encontradas en el primer factor, se propone entonces
redefinir el frame original y crear uno nuevo denominado “Desacuerdo entre posturas”13.
Este hace alusión a la controversia generada entre distintos actores —individuos, grupos,
partidos políticos o instituciones— en torno a las diversas posiciones asumidas por ellos
acerca de un asunto. La dimensión está integrada por: 1. En el relato, ¿se alude a cierto
desacuerdo entre partidos políticos, individuos, grupos o instituciones?; 2. ¿La información
se refiere a dos o más posturas diferentes en torno al tema o problema abordado?.
Aun cuando Semetko y Valkenburg (2000) contemplan un mínimo de tres ítems para
la conformación de un encuadre, también asumen la posibilidad de que alguna de las
preguntas incluidas en la matriz de referencia pueda no agruparse apropiadamente con
el resto. En efecto, el encuadre “Consecuencias económicas” está conformado por dos
13 El “desacuerdo” es definido por la Real Academia Española (2001) como “discordia o disconformidad en los dictámenes o
acciones”.
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23
EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
indicadores. Aunque se realizaron en este trabajo tres ensayos estadísticos manteniendo
las cuatro preguntas del frame “Culpabilidad por el conflicto”, no se llegó a resultados
favorables. Esto es, los indicadores “En el relato, ¿se sugiere que algún individuo, grupo
o institución es responsable del tema o problema abordado?” y “¿El relato informa que
un partido político, individuo, grupo o institución realiza algún tipo de reproche a otro
partido político, individuo, grupo o institución?” no varían concomitantemente en
forma significativa con las otras dos variables, por lo que se decide dejarlas fuera de este
componente.
Una vez definidos los encuadres con mayor consistencia interna, se describe la intensidad
con que estos aparecen en los titulares analizados. El “Desacuerdo entre posturas” tiene
una intensidad significativa en la cobertura global de este fenómeno (α= ,737). Mientras
que las ganancias o costos financieros que pudieran asociársele al vencimiento de la
medida cautelar que protegía al Grupo Clarín a adecuarse a la LSCA, presentaron una
intensidad aceptable (α= ,495). En definitiva, además de haber tenido un trasfondo más
político que económico, el tratamiento de ese fenómeno evidenció un alto componente
de controversia.
Antes de desarrollar las particularidades de cada uno de los frames, es preciso detenerse en
los dos indicadores que fueron excluidos del primer componente, que pasó a denominarse
“Desacuerdo entre posturas”. A pesar de no haberse comportado de forma coherente
con el resto, ambos indicadores presentaron un alto número de apariciones en el corpus
estudiado.
De acuerdo con Igartua (2006), los encuadres son considerados variables latentes,
constructos subyacentes no observables directamente, que emergen del agrupamiento
de al menos dos indicadores manifiestos. No es posible afirmar que alguno de estos
indicadores configure un frame por sí solo. Sin embargo, su relevancia no puede ser
soslayada, en vistas de la alta frecuencia que ambos exhiben. El primero —En el relato,
¿se sugiere que algún individuo, grupo o institución es responsable del tema o problema
abordado?— está presente en 240 de los 249 casos analizados (96,4%). Por esta razón,
más que una forma de encuadrarlo, este debe ser considerado una constante14 en el
modo de presentar el “7D” en casi todas las notas. En otras palabras, no hay variaciones
14 Por constante se entiende, al igual que en matemáticas, a una cantidad que tiene un valor fijo en un determinado proceso
(RAE, 2001).
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24
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significativas en el comportamiento de este indicador a lo largo del periodo, puesto que
este se encuentra presente en prácticamente la totalidad de las unidades de análisis (“Ley
de Medios: por la embestida K, renunciaron dos jueces del fuero civil”15, “El kirchnerismo
logró anoche convertir en ley el proyecto que reglamenta la posibilidad de interponer un
recurso extraordinario por salto de instancia”16).
En cuanto al segundo indicador —¿El relato informa que un partido político, individuo,
grupo o institución realiza algún tipo de reproche a otro partido político, individuo, grupo
o institución?—, el 70% del total de las notas que integran el corpus alude a algún tipo de
reproche. Es decir que, a pesar de no comportarse de modo coherente con ninguno de los
otros tres ítems que componían el frame original, este también registra una alta frecuencia
de aparición (“‘No se está legislando para el bien general, saquémonos las caretas, sino en
contra de Clarín”17; “Cristina de Kirchner volvió a apuntar al Poder Judicial y pidió a los
jueces que ‘protejan a los ciudadanos”18 ). Es por ello que su importancia debe ser tenida
en cuenta a la hora de analizar el modo de encuadrar el “7D”.
Como se ha dicho, tanto la correlación positiva (Ragin, 2007) de los componentes del
nuevo encuadre “Desacuerdo entre posturas” (α= ,737) como su alta frecuencia si se los
mide por separado (82,3% para el primero y 76,3% para el segundo), constituyen una
muestra del alto nivel de controversia que rodeó al caso. Sin embargo, el hecho de que el
factor reproche —aunque también sea alto— no varíe concomitantemente con aquellos,
impide confirmar la presencia del frame “Conflicto”, tal y como fue formulado por
Semetko y Valkenburg (2000)19 .
El comportamiento de “Desacuerdo entre posturas” permite identificar dos variantes.
Cuando los dos indicadores que lo componen manifiestan valores altos, el énfasis está
puesto, por lo general, en la disputa entre actores con posturas enfrentadas (“Lo que
importa es ganar aunque termine a las trompadas lo que, al principio, nos presentaron
como un civilizado partido de fútbol”20). En los casos en que el primer indicador es más
15 El Cronista Comercial, 31 de octubre de 2012.
16 Ámbito Financiero, 15 de noviembre de 2012
17 El Cronista Comercial, 15 de noviembre de 2012.
18 Ámbito Financiero, 28 de diciembre de 2012.
19 Semetko y Valkenburg (2000) contemplan, además, un cuarto indicador para el encuadre “Conflicto”: ¿La información
alude a ganadores y vencidos?
20 El Cronista Comercial, 7 de diciembre de 2012.
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25
EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
alto, se hace hincapié en la discrepancia (“Intenso debate para un fallo dividido”21). En
cambio, cuando el peso factorial del segundo indicador es mayor, el acento está puesto en
la diversidad de posturas alrededor del tema y menos en la controversia entre ellas (“Ley de
Medios: cinco escenarios posibles para Clarín y el Gobierno en la recta final hacia el ‘7D”22).
Teniendo en cuenta las asociaciones halladas entre los ítems del segundo factor (Tabla
2), se decide mantener el frame “Consecuencias económicas” toda vez que la información
presente eventos, temas o problemas en términos del impacto económico-financiero
que pudieran tener para un individuo, grupo, institución, región o país. Este segundo
encuadre se compone por: 1. ¿La información menciona ganancias o pérdidas financieras
que pueden producirse en el presente o en el futuro (mención a temas financieros)?; 2.
¿Se alude a los costos asociados al tema o problema abordado?. Como se ha dicho, la
fiabilidad de este encuadre (Alfa de Cronbach) tiene un intensidad aceptable de α= ,495.
Los dos indicadores del encuadre “Consecuencias económicas” que se conservan en la
dimensión tienen un peso factorial muy alto y un comportamiento similar en las unidades
analizadas. Ello permite inferir que las referencias al impacto económico futuro de las
decisiones que tuvieron lugar alrededor de este fenómeno no fueron genéricas, sino
eminentemente presentadas en términos de costos o pérdidas, incluso más que como
ganancias (“En plena disputa por la Ley de Medios, caen 16% las ganancias de Clarín”23
“Gobierno gastó $30 millones en publicitar la Ley de Medios en Fútbol para Todos”24 , “Si
se aplica la Ley de Medios, ¿qué le queda al Grupo Clarín?”25).
La evolución de los indicadores que conforman cada uno de los frames hallados a lo largo de
las diez semanas del período es representada en el gráfico 2. De allí se desprende que tanto
el encuadre “Culpabilidad por el conflicto” (integrado por los ítems “alusión a dos o más
posturas” y “desacuerdo”) como el encuadre “Consecuencias económicas” (conformado
por “mención a ganancias o pérdidas financieras” y alusión a “costos asociados al tema o
problema”) se comportaron de modo muy similar a lo largo de los dos meses analizados. El
pico máximo de frecuencia de ambos frames se registró en la semana del 7 de diciembre,
21 Ámbito Financiero, 28 de diciembre de 2012.
22 El Cronista Comercial, 5 de diciembre de 2012.
23 El Cronista Comercial, 13 de diciembre de 2012.
24 El Cronista Comercial, 6 de diciembre de 2012.
25 Ámbito Financiero, 20 de diciembre de 2012.
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cuando se produjo el momento más álgido del conflicto, a partir del fallo que prorrogó la
medida cautelar a favor del Grupo Clarín.
25%
Desacuerdo entre partidos, individuos, grupos o instituciones
Alusión a dos o más posturas
Costos asociados al tema
20%
Ganancias o pérdidas financieras
15%
10%
5%
0%
29/10 -02/11 05/11- 09/11 12/11-16/11
19/11-23/11
26/11-30/11
03/12-07/12
10/12-14/12
17/12-21/12
24/12-28/12
31/12-04/01
Gráfico 2. Evolución de los indicadores de “Culpabilidad por el conflicto” y “Consecuencias económicas”, según semanas del
período (29 de octubre de 2012 – 4 de enero de 2013), en Ámbito Financiero y El Cronista Comercial. Fuente: elaboración
propia.
4.2.1. Los encuadres del “7D” en cada uno de los diarios
Los frames son variables dependientes, dado que se trata de los aspectos del caso que la
investigación se propone identificar y examinar (Ragin, 2007). En este sentido, pueden ser
analizados a partir de una serie de variables independientes; se procura identificar cuáles
son las más relevantes, con la intención de indagar a qué razones obedecen las variaciones
en el comportamiento de los frames. El periódico es considerado una de las variables
independientes más significativas, teniendo en cuenta que tanto Ámbito Financiero como
El Cronista Comercial tienen su propia línea editorial y apuntan a un target específico de
lectores. Una vez confirmado que ambos encuadres presentan una correlación positiva y
una alta frecuencia de aparición, se busca establecer si hubo diferencias significativas en el
desempeño de los frames (variable dependiente) en función de la línea editorial de cada
periódico (variable independiente). Para ello, se lleva a cabo un test de análisis de varianza
(ANOVA), cuyos resultados se exponen en la Tabla 3.
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EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
Encuadres
noticiosos
Diarios
Ámbito Financiero
“Consecuencias
-,1170 (DT ,968)
económicas”
“Desacuerdo
-,1636 (DT 0,88)
entre posturas”
El Cronista Comercial
F
p
,0709 (DT 0,071)
2,07
0,152
,0992 (DT 1,06)
4,08
0,044
Tabla 3. Promedios de puntuaciones factoriales de los encuadres “Consecuencias económicas” y “Desacuerdo entre posturas”
en la información sobre el “7D”, según diario (29 de octubre de 2012 – 4 de enero de 2013), Ámbito Financiero y El Cronista
Comercial. Fuente: elaboración propia.
De este cálculo, se desprende que los perfiles editoriales de Ámbito Financiero y El Cronista
Comercial influyeron en el nivel de presencia del encuadre “Desacuerdo entre posturas”
[F(4,08)=p ,04]. Es decir que el periódico fue un factor de peso a la hora de evaluar el
comportamiento de este frame. Mientras tanto, la diferencia entre los periódicos no es
estadísticamente significativa para el caso de las “Consecuencias económicas” [F(2,07)=p
,15]. Este último dato es coherente con el hecho de que ambos diarios pertenezcan a
la prensa especializada en economía y finanzas. Al compartir el rubro, resulta esperable
que no se vislumbren diferencias relevantes en la presencia de indicadores de orden
económico.
Por otra parte, el grado de correlación entre los indicadores del encuadre “Desacuerdo
entre posturas” es significativo en Ámbito Financiero (α= ,602) y muy significativo en El
Cronista Comercial (α= ,701). Ello indica que la asociación entre los indicadores 1. “En
el relato, ¿se alude a cierto desacuerdo entre partidos políticos, individuos, grupos o
instituciones?” y 2. “¿La información se refiere a dos o más posturas diferentes en torno
al tema o problema abordado?”, es más intensa en El Cronista Comercial que en Ámbito
Financiero. En tanto, la intensidad que adquiere el frame “Consecuencias económicas”
es aceptable en ambos periódicos (α= ,490 en el primero y α=, 506, en el segundo). Los
indicadores económicos presentan un grado de correlación muy similar en cada diario.
Si se focaliza la atención en la frecuencia de aparición de cada uno de los ítems que
componen los encuadres por separado, se observa nuevamente un comportamiento
bastante similar en ambos diarios para las “Consecuencias económicas”. Ello refuerza
la hipótesis de que la línea editorial no fue un factor de influencia en el desempeño de
los atributos económicos del caso. La mayor diferencia se observa entre los indicadores
de “Desacuerdo entre posturas”: existe una diferencia de 5,2 puntos porcentuales en la
presencia del indicador de desacuerdo a favor de Ámbito Financiero (85,1%) sobre El
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
Cronista Comercial (80,6%). En tanto, el ítem que revela la presencia de dos o más posturas
alrededor del tema o problema abordado en las notas aparece un 19,3% más en el primer
diario (88,3%) que en el segundo (69%) (Ver Tabla 4).
Encuadres
noticiosos
“Consecuencias
económicas”
“Desacuerdo entre
posturas”
Diarios
Indicadores
Ganancias o
pérdidas
Ámbito Financiero
El Cronista
Comercial
32%
27,7%
Costos
36,2%
37,4%
Desacuerdo
85,1%
80,6%
Dos o más posturas
88,3%
69%
Tabla 4. Presencia de los indicadores de “Consecuencias económicas” y “Desacuerdo entre posturas” en información sobre el
“7D” (29 de octubre de 2012 – 4 de enero de 2013), según diario, Ámbito Financiero y El Cronista Comercial. Fuente: elaboración
propia.
Los datos de la Tabla 4 parecen contradecir lo expresado más arriba acerca del mayor
grado de asociación que los indicadores del frame “Desacuerdo entre posturas” presentan
en El Cronista Comercial. Sin embargo, se trata de aspectos que deben interpretarse
complementariamente: por una parte, la alta intensidad del encuadre sugiere que cada
vez que aparecen en El Cronista Comercial los indicadores que lo integran, estos tienden a
manifestarse juntos en una misma nota con mayor frecuencia que en Ámbito Financiero;
por otra parte, el grado de aparición de los dos indicadores por separado es mayor en este
último diario que en El Cronista Comercial.
5. Discusión
El objetivo de analizar la cobertura noticiosa que los diarios Ámbito Financiero y El Cronista
Comercial realizaron del “7D” se concretó mediante un análisis de contenido, con el que
se rastreó la presencia de una serie de variables definidas a partir del diálogo entre la
inmersión cualitativa en una muestra del corpus, la teoría y los trabajos previos. En ese
marco, el primer objetivo específico indagó la presencia de los frames “Culpabilidad por
el conflicto” y “Consecuencias económicas”, tomados de Aruguete y Koziner (2014). El
estudio realizado aquí permite concluir que, aun cuando se analizó el mismo caso durante
idéntico período y en el mismo país, solo “Consecuencias económicas” se mantuvo tal y
como fue propuesto por el trabajo precedente, con una intensidad aceptable (α= ,495).
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EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
Los indicadores manifiestos que integraban el encuadre “Culpabilidad por el conflicto”,
en cambio, exhibieron un comportamiento que no permitió agruparlos en un mismo
frame. Ello tuvo dos consecuencias. La primera fue la conformación de un nuevo encuadre
denominado “Desacuerdo entre posturas”, que alude a la controversia generada entre
distintos actores —individuos, grupos, partidos políticos o instituciones— en torno
a las diversas posiciones asumidas por ellos acerca de un asunto. La intensidad en la
presencia de este frame es muy significativa (α= ,737). La segunda consecuencia fue la
necesidad de incorporar al análisis los dos indicadores que debieron ser descartados del
frame “Desacuerdo entre posturas” por no comportarse de modo coherente con el resto.
Dado que ambos tuvieron una presencia significativa en la cobertura del “7D”, no era
posible suprimirlos del estudio. El indicador de responsabilidad –En el relato, ¿se sugiere
que algún individuo, grupo o institución es responsable del tema o problema abordado?–
está presente en el 96,4% de las unidades analizadas, por cuanto fue considerado una
constante en el modo de definir el “7D”.
El segundo indicador fue el de reproche: “¿El relato informa que un partido político,
individuo, grupo o institución realiza algún tipo de reproche a otro partido político,
individuo, grupo o institución?”. Este tampoco se comporta de modo coherente con el
indicador de responsabilidad. Sin embargo, exhibe una frecuencia de aparición del 70%, es
decir que un alto porcentaje de las notas incorporan un componente de reproche.
Respecto a los encuadres “Consecuencias Económicas” y “Desacuerdo entre posturas”,
la hipótesis de que el perfil editorial de los diarios influyó en el modo en que cada uno
encuadró el “7D” se corroboró solo parcialmente. No hubo diferencias estadísticamente
significativas entre los matutinos en el comportamiento exhibido por “Consecuencias
económicas”. Este resultado se explica por el interés que la dimensión económica del
caso reviste para ambos periódicos, pues los dos pertenecen a la prensa especializada en
economía y finanzas.
Se observó que el diario sí fue un factor de peso a la hora de evaluar el comportamiento
del frame “Desacuerdo entre posturas”, considerado una variable dependiente. Este se
manifestó de modo diferenciado en cada diario. En El Cronista Comercial, los indicadores
del frame tienden a aparecer juntos con mayor frecuencia. Por eso, su intensidad es más
alta. En Ámbito Financiero, mientras tanto, su intensidad es más baja pero la frecuencia de
aparición de los indicadores por separado es mayor.
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
A la luz de los resultados arrojados en el estudio de Aruguete y Koziner (2014), se hace
necesario ampliar los términos de la discusión iniciada por las autoras que investigaron el
“7D”. Ellas concluyen que
… no todos los frames genéricos son aplicables al análisis de fenómenos que tienen lugar
en contextos disímiles a aquellos en los cuales han sido creados [...] El estudio de referencia
[Semetko y Valkenburg, 2000] se centró en un fenómeno trasnacional en el que prevalecieron
intereses gubernamentales de países europeos, sobre los sociales e individuales. Por el
contrario, el objeto de este análisis es una política nacional, donde convergieron intereses
político-económicos, tanto del sector público como del privado, y en el cual la puja de
intereses se concentró dentro de los límites nacionales involucrando posicionamientos
individuales y sociales (Aruguete y Koziner, 2014:158-159).
No puede negarse que el contexto en el cual se desarrolla el caso reviste un carácter
central para el análisis de los frames que prevalecen en su tratamiento. Sin embargo,
dicho contexto debe entenderse en sentido amplio. Es decir que abarca no solo al ámbito
nacional sino también, al tipo de medio de comunicación cuyos contenidos se estudian. En
efecto, la investigación de Aruguete y Koziner (2014) abordó tres periódicos generalistas
con distintas posturas editoriales, mientras que los elegidos para este artículo pertenecen
a la prensa especializada en economía y finanzas.
Llamativamente, tanto los matutinos estudiados por Aruguete y Koziner (2014) como
los analizados aquí encuadraron el tema en términos más políticos que económicos,
sin importar el área de especialidad de cada uno. Pero cuando se observa en detalle el
tipo de abordaje político, se hacen visibles las divergencias en el comportamiento de los
indicadores. Aunque se advierte la presencia de todos los ítems que componen el encuadre
“Culpabilidad por el conflicto”, dos de ellos presentan un muy bajo grado de correlación
con el resto. Mientras que la cuestión de la responsabilidad de algún individuo, grupo o
institución alrededor del “7D” aparece como factor constante en el tratamiento del caso
por parte de Ámbito Financiero y El Cronista Comercial, los indicadores de orden político
presentes en los textos convergen en un encuadre que pone de manifiesto, centralmente,
la controversia entre distintos actores por imponer su postura. Por otra parte, se observa
un componente de reproche que no puede ser asociado significativamente con ninguno
de los otros indicadores.
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EL “7D” EN LOS DIARIOS ECONÓMICOS ARGENTINOS. Nadia Koziner y Natalia Aruguete
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Cómo citar
Koziner, N. y Aruguete, N. (2016). “El “7D” en los diarios económicos argentinos. Aplicación de encuadres noticiosos genéricos a la cobertura de la controversia judicial entre el Gobierno y el Grupo
Clarín”. Comunicación y Medios, 25 (33), 07 - 34.
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
Selfie de protesta y construcción social
de sentido: Un acercamiento desde la
semiótica social*
Protest selfie and social construction of meaning: An approach from
social semiotics
Catalina Büchner**
Universidad Austral de Chile, Chile
[email protected]
Resumen
Este artículo plantea un acercamiento teórico desde la semiótica social de Bajtin y Voloshinov a una
modalidad textual que ha sido ampliamente difundida a través de Internet, dispositivos digitales
portátiles y redes sociales. Esta modalidad es la selfie de protesta. En este trabajo se afirma que los
usuarios, a través de estos mensajes políticos multimodales, se manifiestan, protestan, dialogan y
ejercen agencia social. Lo anterior es posible gracias a la instrumentalización de los códigos y a la
subversión de los usos tradicionales de la fotografía.
Abstract
This article suggests a theoretical approach, from Bajtin and Voloshinov’s social semiotic, to a textual
format which has been widely used due to the popularization of Internet, mobile digital devices, and
social networks. This modality is known as protest selfie. In this work it is affirmed that the users of
social networks -through the above mentioned multimodal political messages-demonstrate, protest,
dialogue, and execute social agency. This is possible thanks to the instrumentalization of codes, and
the subversion of the traditional uses of photography.
Palabras
clave
Key
words
Selfie de protesta, compartir, interacción, semiótica social
Protest selfie, sharing, interaction, social semiotics
* El presente artículo forma parte de los resultados iniciales del proyecto Fondecyt N°1150545 “Redes Sociales y Medios de
Comunicación: Modelo de análisis basado en minería de datos para la comprensión del ecosistema informativo chileno en
internet y la educomunicación ciudadana en la red”.
** Profesora de Comunicación en Lengua Inglesa, estudiante del programa Magíster en Comunicación, Universidad Austral de
Chile.
Recibido: 25-01-2016 | Revisado: 09-03-2016 | Aceptado: 20-06-2016 | Publicado: 30-06-2016
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DOI: 10.5354/0719-1529.2016.38693
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SELFIE DE PROTESTA Y CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE SENTIDO. Catalina Büchner
1. Introducción
La conjunción de las múltiples crisis económicas y de legitimidad de los sistemas políticos
a nivel mundial, y el creciente uso de Internet, las redes sociales y dispositivos digitales
móviles (celulares, tablets, cámaras fotográficas digitales) han dado paso a la emergencia
y utilización de una modalidad textual digital denominada selfie de protesta. La selfie, aun
cuando es ampliamente producida y utilizada, ha sido habitualmente entendida como
una expresión de vanidad, hedonismo o narcisismo (Halpern y Valenzuela, 2016; Finol,
2014). Sin embargo, en el presente artículo sostiene que este autorretrato digital puede ser
mucho más que eso. Entre otras cosas, la selfie puede ser un vehículo de comunicación; un
mensaje complejo; un mensaje personal y también interpersonal; un mensaje multimodal;
y un mensaje político (Senft y Baym, 2015).
Se ofrecerá un acercamiento teórico a la selfie de protesta, desde la perspectiva de la
semiótica social de Valentin Voloshinov y Mijail Bajtin. Puesto que interesa enfocar los
conceptos que explican el contexto de enunciación de dichos mensajes y la producción
social de sentido que involucran.
2. Marco Teórico
2.1. Crisis política y nuevos espacios
A nivel mundial, principalmente dos hechos han visibilizado el estado de ‘crisis’ en que se
encuentran los sistemas políticos conocidos como democracia representativa y el sistema
económico capitalista neoliberal: las altas tasas de abstención en los procesos electorales
y la emergencia en la escena política de múltiples movimientos sociales (Millaleo y
Cárcamo, 2013), que se han manifestado en uno de los espacios públicos tradicionales
por excelencia –la calle– y, además, en las redes sociales online. Éstas últimas han venido a
instituirse como espacio público virtual o ágora virtual, en el cual el activismo ciudadano
y la protesta social que han sido invisibilizados por los medios masivos de comunicación
(Sapiezynska, 2014) convergen, se desarrollan y se renuevan.
En palabras de Barkai (2012), las luchas políticas se emplazan y desarrollan en lugares
distintos de manera simultánea –online y offline– pero ejercen influencias mutuas,
aportando al desarrollo del conflicto como totalidad. La existencia de otro espacio para la
manifestación pública complementa a los antiguos, lejos de reemplazarlos, y la ciudadanía
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
se configura bifaz, incluyendo una faceta digital. En este sentido, la ciudadanía digital
ha sido definida como la habilidad para participar en la sociedad online, mientras que
ciudadanos digitales son aquellos que usan Internet de manera regular y efectiva día a día
(Mossberger, Tolbert y McNeal, 2008).
Sierra y Gravante (2016) afirman que la relación que los ciudadanos establecen con los
medios digitales les permite organizarse a través de prácticas donde la horizontalidad
prevalece. Entre los múltiples casos que ilustran lo anterior, se encuentran los casos del
movimiento #YoSoy132 en México y los pingüinos en Chile1. Ambos movimientos relevaron
“los rasgos de una nueva subjetividad, de una nueva ciudadanía dispuesta al diálogo y
al debate, a la deliberación y decisión colectiva, con mayor capacidad de autonomía y
empoderamiento” (169-170).
Los nuevos medios digitales se han erguido como espacios de manifestación, diálogo e
interacción, “demostrando, [además], su capacidad de gatillar acciones que salen de la
virtualidad de las redes y afectan la materialidad de la vida en común” (Fábrega y Paredes,
2013: 204). La red se instala como un espacio y mecanismo más democrático, que permite
la formación de una ‘nueva politicidad’, cuya principal característica es el desarrollo de
acciones que, si bien se desarrollan en la cotidianeidad, suceden en lugares distintos a
aquellos donde tradicionalmente se desenvuelve la política (PNUD, 2009), actuando de
manera complementaria.
Junto a estos nuevos espacios de comunicación y participación ciudadana ha surgido un
tipo de dispositivo específico, que los usuarios de las redes sociales utilizan, entre otras
cosas, para emitir mensajes políticos o de protesta: la selfie.
2.2. De lo doméstico a la domesticación de la fotografía: Selfies
En relación a la fotografía, no solo sus aspectos técnicos han variado y evolucionado a lo
largo de su historia. De acuerdo a Acosta (2015), la sucesión de procesos de evolución
1 #YoSoy132, también conocido como La Primavera Mexicana, fue un movimiento social organizado, inicialmente, por
estudiantes universitarios, en plena campaña presidencial el año 2012 en México. Quienes han estudiado este movimiento han
señalado que surgió a partir de la confrontación entre un grupo de estudiantes de educación superior y el entonces candidato a la presidencia Enrique Peña Nieto. Para obtener mayor información sobre el movimiento y los análisis que de él se han
hecho, ver Galindo y González-Acosta (2013). En el caso de los pingüinos en Chile, el año 2006 comienza un ciclo de movilización estudiantil que puso en cuestión la naturaleza, estructura y funcionamiento del sistema educativo nacional, coherente
con el sistema neoliberal. En ese marco, los jóvenes se manifestaron en las calles y se tomaron tanto los establecimientos
educacionales como los medios de comunicación. Respecto a este movimiento en particular y a los movimientos juveniles en
Chile en general, ver Aguilera (2014) y Cárdenas (2014).
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SELFIE DE PROTESTA Y CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE SENTIDO. Catalina Büchner
técnica, que va desde la daguerrotipia hasta la actual utilización de aparatos digitales,
ha traído consigo una ‘reconfiguración’ de los usos posibles de la fotografía y de nuestra
forma de relacionarnos tanto con los aparatos con los que se producen, como con las
imágenes mismas. En relación a esto último, se ha sostenido que, antes de la emergencia de
las imágenes digitales, las fotografías eran entendidas como artefactos que pertenecían al
mundo de lo privado, es decir, eran producidas, compartidas y almacenadas en contextos
íntimos (Farías, 2015). Lejos de ello, hoy las fotografías digitales son ampliamente
distribuidas y compartidas a través de Internet y las redes sociales con diversos fines,
alcanzando audiencias extensas y para nada familiares.
Un tipo particular de fotografía digital es aquella denominada selfie, definida por Oxford
Dictionaries (2015) como una “[f]otografía que uno mismo se toma, típicamente con un
smartphone o webcam y que es compartida en las redes sociales”2 , como se muestra en
la Imagen 1. En cuanto a sus funciones, ya he sostenido que ésta puede configurarse como
un mensaje político y es en relación a esta última función que la selfie de protesta cobra
particular relevancia, ya que tiene que ver con asuntos políticos actuales como el “(…)
autocontrol, [la] gobernanza y [la] protesta”3 (Burns, 2015).
Imagen 1. Persona tomando una selfie. Autofoto con una estatua de los soldados de Napoleón en Bratislava,
Eslovaquia. Fuente: www.publicdomainpictures.net
2 “A photograph that one has taken of oneself, typically one taken with a smartphone or webcam and shared via social
media”. Esta traducción es de la autora del artículo y lo serán todas aquellas que aparezcan en adelante.
3
“(…) including self-monitoring, governance and protest.”
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
Al referirme a protesta, aludiré al concepto de protesta social, definida por Schuster y
Pereyra (2001) como “los acontecimientos visibles de acción pública contenciosa de
un colectivo, orientados al sostenimiento de una demanda (en general con referencia
directa o indirecta al Estado)”. La protesta social comporta un carácter político cuando
“problematiza el orden existente, ya que para ser satisfecha se necesita realizar un cambio
en ese orden” (Schuster y Pereyra, 2001). En cuanto a la selfie, su relación con la protesta es
que, en muchos casos, quienes las publican y comparten interpelan a figuras de autoridad
para que actúen cambiando el statu quo de una situación o suceso que ha movilizado a la
ciudadanía a manifestarse.
3. Composición de la selfie de protesta: Cuerpo del emisor autorretratado
Esta sección se dedica a la descripción de los elementos que constituyen la selfie de
protesta. Poniéndo particular énfasis en la presencia del cuerpo del autor del autorretrato
y en explicar brevemente cómo dichos elementos operan en conjunto para significar.
Además, se explica el rol que cumplen las acciones de publicar y compartir estos mensajes
digitales.
Se ha dicho que existe un tipo particular de selfie, el cual he denominado selfie de protesta.
Éstas son selfies en las que, además del autor de la fotografía, es posible apreciar un mensaje
de protesta, normalmente escrito. Por lo tanto, dichos mensajes son multimodales y
presentan distintos niveles y relaciones de significación. Cabe reparar en el significado
de multimodalidad, el cual “apunta a la variedad de modos o recursos semióticos
utilizados para significar y que confluyen en un mismo evento comunicativo” (Manghi,
2011:4). En el mismo sentido, Kress (2005) afirma que un mensaje es multimodal cuando
combina distintos ‘modos’ o recursos producidos social o culturalmente para significar,
conformando un complejo significante. En el caso de la selfie, a simple vista confluyen
tanto elementos lingüísticos como no lingüísticos: ítems, léxicos, frases u oraciones y
distintos tipos de imágenes.
En cuanto a los primeros, tenemos palabras escritas, pertenecientes a alguna lengua
natural como el inglés, en el caso de Imagen 2. Respecto a esto, las lenguas naturales han
sido catalogadas por Lotman y Escuela de Tartu (1979) como “sistemas de modelización
primarios” (77), ya que a partir de ellas se crean las culturas, actuando como mecanismos
estereotipadores.
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SELFIE DE PROTESTA Y CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE SENTIDO. Catalina Büchner
Imagen 2. Selfie de protesta. Fuente:www.brixtonbuzz.com.
Las lenguas naturales modelan o definen los códigos que conforman las culturas en dos
sentidos: “proporcionan recursos expresivos que alimentan a lenguajes secundarios a la vez
que constituyen un mecanismo que permite su traducción” (Moulian, 2008: 77). Luego,
los nuevos entramados semióticos constitutivos de la cultura se denominan “sistemas
de modelización secundarios” (Lotman y Escuela de Tartu, 1979), entre los que cuentan
sistemas tan complejos como el arte, la religión y la ciencia.
En cuanto a los componentes no lingüísticos de la selfie de protesta, señalaré que el más
relevante es el cuerpo del emisor autoretratado. En relación a esto, Vázquez (2003) ha
afirmado que la emisión del signo, la proyección de uno mismo -del self- a través de los
dispositivos fotográficos se establece a partir de una ‘triple emergencia’ o ‘triple deixis’ de
la primera persona: yo-aquí-ahora” (23-24). En otras palabras, en la selfie de protesta existe
un “signo que representa a su objeto a partir de una conexión física o causal” (Frosh, 2015)4,
porque justamente uno de los componentes del mensaje, una parte de lo representado, se
emplaza frente al lente de la cámara para ser (auto)fotografiado (Frosh, 2015).
Sin embargo, y siguiendo a Frosh (2015), la selfie de protesta aprovecha la indexicalidad
desde el punto de vista de la acción performativa que representa la acción de ejecutarla
y publicarla, en lugar de hacerlo desde el referente semántico. En relación a esto último,
¿qué más implica la acción de ‘poner el cuerpo’? Pues Parkins (2000) afirma que no es
4
“sign that stands for its object through physical or causal connection.”
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
posible pensar en agenciamiento político de manera abstracta y que la resistencia política
incluye, principalmente, el poner el ‘cuerpo material’ en acción (2000). Y eso es lo que
hacen, entre otras cosas, los autores de las selfies de protesta: ejercen agencia social a
través de textos multimodales que ellos mismos producen, comparten y de los cuales son
un elemento constituyente.
Al ser el cuerpo del emisor una parte constitutiva de la selfie de protesta, se materializa
una “puesta en escena, una presentación del yo en cada representación” (Pérez, 2013).
De acuerdo a Pérez (2013) esto corresponde a ‘lo visible’ o a la ‘visibilización’, que es
parte fundamental de la protesta, permitiendo “la inteligibilidad de los cuerpos como
productos del discurso, reconociendo la capacidad del lenguaje de materializarlos y crear
zonas visibles de lo considerado invisible u ocultable”.
Pisani (2013) señala que la selfie es performativa en tres niveles. El primero de ellos es la
preparación del autor del mensaje para la acción, a través del uso de elementos como
vestuario, escenario, la posición corporal y gestos presentes en su pose. En segundo lugar,
la imagen es, al mismo tiempo, imagen-objeto y performance. Finalmente, el acto de
publicar y compartir una selfie en cualquier red social es una extensión de la performance
de la imagen-objeto, ya que lleva más lejos el solo acto de capturar el mensaje digital,
favoreciendo la posible influencia que la selfie pueda tener sobre otros usuarios de una red
social y, en última instancia, sobre aquel o aquellos a quienes se dirige el mensaje.
Se trata de mensajes cuyo contexto de producción y publicación corresponde a protestas
sociales. Allí, la selfie se incorpora como otro elemento dentro del conjunto que forma
el repertorio de acciones de protesta (Taylor y Van Dyke, 2004; PNUD, 2012). La selfie
de protesta es un vehículo de comunicación que contiene demandas o problemáticas
sociales que aparecen en ella y que son tan variadas como sus usuarios. Éstos incluyen
movimientos estudiantiles, organizaciones feministas y la ciudadanía en general. En suma,
la selfie se configura como un mensaje-herramienta de protesta para exigir la justicia social.
Es importante, entonces, comprender la complejidad de la selfie de protesta no solo en su
contexto estético, sino también social y político. Además, en palabras de Bajtin (1998) un
mensaje “adquiere la plenitud de su sentido únicamente dentro de[l] contexto [donde se
ha producido]” (15), porque sólo allí adquiere un significado simbólico.
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SELFIE DE PROTESTA Y CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE SENTIDO. Catalina Büchner
4. Selfie de protesta y semiótica social: Visibilizador de problemáticas y demandas sociales
En el siguiente apartado revisamos, en la clave de la semiótica social, el contexto desde
donde emerge la selfie de protesta. De la misma forma, se intenta explicar cómo los sujetos
construyen significados colectivos ante problemáticas también colectivas, utilizando los
medios digitales de manera paralela y coordinada con los espacios de manifestación y
protesta social offline.
Tal como ha sido anticipado, Bajtin (1998) y Voloshinov (1976) propusieron una
semiótica socialmente situada, cuyo objeto de estudio fueron los procesos de producción
y reproducción social de sentido comprendidos desde su contexto social. Para ambos
autores, los agentes pueden instrumentalizar los códigos, es decir, utilizarlos de manera
estratégica para alcanzar determinados fines y, además pueden subvertir el sistema
establecido. Esto podemos observarlo en las selfies de protesta, al existir una oposición, en
el uso, al entendimiento de la selfie y una subversión del espacio tradicional de protesta.
Los agentes sociales utilizan otros espacios de significación (Cárdenas, 2014) y “renovadas
formas de relación y reflexión [presentes] en la mediación simbólica” (Acosta, 2015), para
visibilizar sus demandas y ejecutar sus acciones de protesta en la calle y en las redes sociales
de manera simultánea. Dichas acciones se llevan a cabo, además, en espacios donde los
derechos de reunión y de libertad de expresión -que configuran el derecho a la protesta
social (PNUD, 2012)- no son físicamente reprimidos o, al menos, no directamente.
Además, se apropian estratégicamente de medios de comunicación distintos a los medios
masivos, cuya propiedad, en el caso de la prensa escrita chilena, es un duopolio (CopesaMercurio). Esto tiene como consecuencia una fuerte estandarización y control sobre los
contenidos que se publican y sobre la forma en la que se exponen (Mayorga, del Valle y
Nitrihual, 2010).
Además, vemos en la selfie de protesta que el mensaje no es un simple enunciado,
sino “un complejo dispositivo que guarda variados códigos, capaz de transformar los
mensajes recibidos y de generar nuevos mensajes” (Moulian, 2008: 80). Lo anterior es
cierto ya que producir y compartir una selfie de protesta conlleva efectos e interacciones
que se producen luego de ser publicados y compartidos estos mensajes en los espacios
virtuales, que expanden y complementan los espacios físicos en los que se desarrolla y
se mueve una cultura. Entre los efectos e interacciones observados en la etapa inicial de
esta investigación, se encuentran selfies incitando e invitando a manifestaciones offline,
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las cuales han desencadenado, a su vez, diálogos online en torno a la temática de las
manifestaciones entre los usuarios de las redes. Muchas veces, dichos diálogos incluyen la
publicación de nuevas selfies y la demostración de apoyo a determinada causa.
En relación al uso de las tecnologías de la comunicación en contextos contenciosos como la
protesta, Millaleo y Velasco (2013) identifican tres niveles: e-movilización, e-movimientos
y e-tácticas (17). El primero de ellos corresponde a la utilización de las redes sociales
para organizar protestas offline. Mientras tanto, los e-movimientos son aquellos que sólo
existen y se desarrollan en Internet. En relación a esto, las selfies de protesta pueden ser
mensajes que sólo formen parte de campañas políticas digitales, tal como la campaña
digital #Brelfies, llevada a cabo en Facebook en enero de 2015. El objetivo de esta campaña
fue protestar por la no sexualización del amamantamiento, luego que la fotografía de
una madre amamantando a su hijo fuera censurada por la misma red social, por ser
‘inapropiada’. En respuesta a esto, docenas de mujeres se manifestaron publicando selfies
donde aparecen amamantando a sus hijos (Oakley, 2015).
Finalmente, Millaleo y Velasco (2013) distinguen las e-tácticas: estrategias digitales entre
las que cuentan campañas a través de e-mail, peticiones online y boicots. Todas ellas
“vinculan formas de acción colectiva ya existente con soportes online, y sus capacidades
para coordinar e influenciar la sociedad. Estas vinculaciones serán flexibles y pueden
integrar en diversos niveles acciones digitales y protestas offline” (18). Un ejemplo de
esta dimensión es la campaña #Bringbackourgirls, organizada para manifestarse frente
al secuestro de más de 200 estudiantes en Nigeria en 2014. La iniciativa generó gran
movimiento en las redes sociales, incluyendo la producción y publicación de centenares
de selfies bajo el hashtag #Bringbackourgirls, al mismo tiempo que movilizaciones callejeras
se levantaban en Nigeria y en otros países (Nagarajan, 2015).
Martín-Barbero (1991) afirma que la cultura es el espacio de expresión de los actores
sociales, de confrontación simbólica, de lucha por el sentido y definición de la identidad y, a
su vez, son ellos quienes configuran la cultura. En este sentido, hoy, son los actores sociales
a lo largo y ancho del planeta quienes están haciendo uso de dispositivos culturales, tales
como Internet y las redes sociales, al mismo tiempo que instrumentalizan las modalidades
textuales digitales para realizar manifestaciones políticas y confrontaciones simbólicas, tal
como en las campañas recién mencionadas. De manera similar, Voloshinov (1976) señala
que la ‘realidad tecnológica’, en un contexto social y cultural determinado, es siempre
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SELFIE DE PROTESTA Y CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE SENTIDO. Catalina Büchner
definida por en los usos concretos de los artefactos o dispositivos y, en última instancia,
por los eventos sociales mediados tecnológicamente.
Como ha sido afirmado por Walker (2014), “[c]rear y compartir una selfie es un acto de
autorepresentación (...) que implica la creación de textos que serán leídos e interpretados”5
(12) por otros. Esto supone que “una selfie existe en un contexto social, una vez que se ha
compartido”6 (Walker, 2014: 12). En este sentido, un rasgo característico de la selfie de
protesta es su direccionalidad y el o los objetivos de quien la produce y/o comparte. En
palabras de Bajtin (1998), el mensaje “se construye desde el principio tomando en cuenta
las posibles reacciones de respuesta para las cuales se construye” (21). Es decir, el autor
produce su mensaje esperando la obtención de una reacción o respuesta -por parte de
otros usuarios de las redes o directamente de las autoridades interpeladas- posterior a su
publicación.
En cuanto a esto último, las selfies de protesta son comúnmente publicadas, compartidas
y viralizadas en las redes sociales, entendiendo por viralización la popularización masiva
de contenidos “mediante Internet y el compartir a través de páginas web, foros, redes
sociales y correo electrónico” (Gómez, Hernández, y Muñoz, 2012: 131). Lo anterior es
reflejado por las palabras de Abril (2012), quien ha señalado que “el texto no es sólo un
tejido ‘interno’ de cualidades y acontecimientos semióticos, sino también el momento
parcial de un tejido más amplio, espacial, temporal y culturalmente reconocible, o
cuando menos inferible”. Con esto el autor se refiere a que un texto o mensaje requiere
y presupone la existencia de ‘redes’ o constelaciones textuales, ya que no existen textos
aislados. Al contrario, éstos siempre existen en interacción con otros textos (2012). En el
caso de las selfies de protesta, son parte de una red de interacciones de mensajes-acciones
significantes que ocupan tanto el espacio online como el offline. Por ejemplo, Toret y
Monteverde (2014) han llevado a cabo investigaciones vinculadas a las movilizaciones del
15M en España que describen y demuestran la utilización de las redes sociales online y la
calle no como causa-efecto, sino como combinación.
Por otro lado, Abril (2012) afirma que en la selfie “[l]o visual, ‘lo que se ve’ ”, se relaciona
estrechamente con lo que no se ve”. Las selfies de protesta, por su carácter, tienen un
5 “Creating and sharing a selfie is an act of self-representation which a.... means that it involves the creation of texts which
will be read and interpreted.”
6
“A selfie also exists in a social context, once shared.”
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efecto visibilizador de problemáticas y demandas sociales en torno a las cuales los
usuarios de las redes dialogan. En Chile, un caso emblemático de apropiación de las redes
sociales para ejercer agencia política es aquel del movimiento estudiantil. De acuerdo
a Cárdenas (2014) “el movimiento estudiantil de postdictadura ha ocupado progresiva
y paralelamente tres espacios: las calles, las aulas y las pantallas” (75). El objetivo de la
acción colectiva de los estudiantes ha sido exponer públicamente el conflicto social, para
conseguir su legitimación social (Cárdenas, 2014), a través de la “comunicación de su lucha
política como un núcleo de actuación estratégico, destinado a sobrepasar las limitaciones
impuestas por la institucionalidad gubernamental y policial que los constriñe” (75).
En este punto podemos agregar que un acercamiento semiótico a la selfie de protesta
podría ser valioso al contribuir a desvelar e identificar qué hacen, particularmente, los
emisores y receptores de las selfies de protesta al producirlas, interpretarlas e intercambiar
información en torno al contenido y propósito que comportan. Es importante determinar
cómo los participantes de interacciones simbólicas mediadas por selfies de protesta
construyen los significados individuales y colectivos de las problemáticas a través de
estos autorretratos (Abril, 2012). Los individuos se interconectan en las redes sociales y
utilizan una forma compartida de protesta, códigos compartidos, a través de los que se
autoidentifican y autoorganizan (Revilla, 1996).
Siguiendo a Deleuze y Guattari (1988), se deben considerar los agenciamientos de las
selfies de protesta, y la acción performativa individual y social que representan. Y es
que las selfies de protesta tienen un significado colectivo, en cuanto son producidas a
propósito de demandas colectivas o problemáticas sociales y son utilizadas de manera
simultánea por una red de personas unidas bajo la misma causa a través de un lazo virtual
o hashtag7, utilizado por los usuarios de las redes sociales para publicar mensajes que
se refieren a un mismo tema o causa y participar en un diálogo común. En este sentido,
Broullón-Lozano (2015) también ha sostenido que la selfie “constituye un eslabón en una
cadena de continuidad narrativa, de manera que solicita la atención y aspira a suscitar
un interés de cara a futuras comunicaciones” (225). Esto es lo que podemos observar,
por ejemplo, en las interacciones online –valorar, comentar y compartir mensajes– que
surgen a partir de una selfie de protesta que ha sido producida y compartida en el marco
de una demanda social.
7 Un hashtag es una cadena de caracteres –normalmente palabras– precedidas por el carácter “#” (Tsur y Rappoport,
2012).
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SELFIE DE PROTESTA Y CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE SENTIDO. Catalina Büchner
Tenemos entonces a una multitud de individuos unidos por una causa y enlazados
virtualmente a través de un hashtag, pero particularizados al incluir sus rostros en el texto, en
lugar de la masa de manifestantes de las protestas callejeras, donde es más fácil ver a un grupo
homogéneo en lugar de individuos particulares. Podríamos identificar a esta multitud virtual
con el concepto de multitud que han ofrecido Hardt y Negri (2000): una multitud productiva
plural; subjetividades globalizadas que han aprendido a navegar en un gran océano y que se
encuentran en movimiento constante, formando constelaciones de singularidades y eventos
que imponen, a su vez, continuas reconfiguraciones en el sistema (60).
La producción y utilización de selfies de protesta tiene, además, consecuencias offline,
tales como denunciar, convocar y exigir. Esto tiene que ver con la siguiente afirmación de
Stocchetti y Kukkonen (2011): “desde una perspectiva política, los usos más relevantes
que tienen las imágenes son los usos públicos. En ellos, la exhibición de imágenes debería
ser entendida como una forma de acción llevada a cabo por un agente para alcanzar un
propósito determinado”8 (28). En el caso de las selfies de protesta, su producción obedece
a la apropiación e instrumentalización de los códigos. El hecho de compartirlas y generar
dinámicas comunicativas a partir de ellas es posible gracias a la interacción social entre
los usuarios de las redes digitales y no digitales, y a la existencia de un contexto común de
protesta compartido por los productores de estos mensajes (Voloshinov, 1976). En otras
palabras, “el centro organizador de toda emisión, de toda experiencia, no está adentro
sino afuera, en el medio social que circunda al ser individual” (Voloshinov, 1976: 117).
5. Semiosis colectiva: El caso de #Desprotegidas
Imagen 3. Afiche digital que incluye Selfie de protesta de la campaña #Desprotegidas. Fuente: Facebook Aministía
Internacional.
8 “[f]rom a political perspective, the relevant uses of images are the public ones. In this use, the display of images should be
seen as a form of action performed by an agent in order to achieve a certain purpose.”
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En el caso del afiche que contiene una selfie de protesta en Imagen 3, es posible identificar
claramente el rostro de la emisora, así como el siguiente enunciado en español: “¡Chile no
protege a las mujeres!”. En cuanto al primer elemento, la inclusión del rostro en la selfie
es la ‘puesta en acción’ del cuerpo de la emisora (Parkins, 2000), tal como sucede en una
marcha o cualquier manifestación offline. Además, el acto de incluir el rostro, símbolo de
identidad por excelencia en el mundo digital (Spencer-Oatey, 2007; Denninger, 2011),
individualiza a los agentes sociales en un acto público, tal como el ejercicio individual
y secreto de votar en las elecciones en los países democráticos. La fotografía ha sido
publicada y compartida bajo el hashtag #Desprotegidas, el cual se enmarca en la campaña
por la despenalización del aborto “¡Chile no protege a las mujeres!”, lanzada en 2015 por
Amnistía Internacional (AI), organización internacional que trabaja por la protección
de los derechos humanos. La campaña fue llevada a cabo con el propósito de interpelar
a los parlamentarios chilenos para votar a favor de un proyecto de ley presentado por
el gobierno de la presidenta Michelle Bachelet, que busca despenalizar el aborto en
tres causales específicas. La organización internacional reconoció que a pesar de ser
una propuesta con limitaciones, constituía un avance en la protección de los derechos
humanos de las mujeres (Colectivo AC Santiago, 2016).
La campaña -que incluyó tanto acciones online (recolección de firmas, producción,
publicación y viralización de afiches, videos y selfies de protesta en las redes sociales)
como offline (marchas y manifestaciones callejeras)- tuvo un fuerte impacto mediático,
logrando cobertura en la prensa latinoamericana y el apoyo de decenas de organizaciones
internacionales (Humanas, 2016). Además, la campaña online, que incluía la recolección
de firmas, alcanzó finalmente el apoyo de más de 50.000 personas (Colectivo AC Santiago,
2016). La lista de firmas fue entregada a los parlamentarios, siendo el proyecto aprobado
por la Cámara de Diputados y encontrándose hoy en trámite en el Senado9.
En este contexto y, en particular, en el caso de las selfies de protesta producidas y
compartidas en el marco de la campaña mencionada, es posible sostener nuevamente
que el acto individual de producir y publicar los mensajes multimodales se transforma
en un acto ejecutado en sincronía con otros -online y offline-, llevados a cabo por diversos
usuarios unidos por una misma causa en una constelación de singularidades, en palabras
de Hardt y Negri (2000). Al mismo tiempo, la práctica compartida de producción de selfies
de protesta persigue obtener reacciones-interacciones (Bajtin, 1998) de parte de y entre
9
Campaña del Gobierno de Chile (s.f.) “Todos por Chile. #YoApoyo3Causales”. Recuperado de http://3causales.gob.cl/
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SELFIE DE PROTESTA Y CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE SENTIDO. Catalina Büchner
los usuarios de las redes sociales y de las autoridades, en este caso aquellas responsables
por la penalización del aborto en Chile o, desde otro punto de vista, aquellos de quienes
depende eliminar el aborto como tipo penal.
De la misma forma, la imagen de la selfie ha sido publicada en una red social particular
(Facebook), y varios usuarios han comentado y dialogado en torno a ella. Esta acción nos
remite a la idea de semiosis o producción de sentido colectiva, donde se produce una
construcción social de significados, enmarcada en un contexto específico, que obedece
a una problemática de interés público y político que suscita protesta. Los usuarios: (1) se
apropian de un espacio digital, utilizando Facebook como espacio común para organizarse
y manifestarse en torno a una demanda colectiva, y (2) utilizan una constelación de
códigos compartidos para producir sentido, los que, en el caso de la selfie de protesta en sí
misma, conforman un dispositivo digital que condensa varios significados.
En el caso precedente tenemos un
mensaje, un ‘enunciado’ en palabras
de Voloshinov, relacionado de
manera concreta con una estrategia
política digital basada en una
campaña de protesta social. Como
ya fue señalado, los agentes sociales
no sólo construyen y comparten
significados al publicar y compartir10
selfies en un contexto común de
manifestación o protesta social;
también lo hacen al comentar y
dialogar en torno a esas dos acciones,
como puede apreciarse en Imagen 4.
Imagen 4. Detalle de comentarios a selfie
de protesta de la campaña #Desprotegidas.
Fuente: Facebook Aministía Internacional.
10 Al momento de capturar la Imagen 4, la selfie de protesta a la que reaccionan los comentarios había sido compartido 21
veces, tal como se aprecia en la imagen.
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Allí convergen y divergen opiniones en relación a la campaña; algunos usuarios explicitan
su apoyo a la causa, mientras otros la cuestionan con mensajes como: “nuestros derechos
terminan cuando se vulneran los del otro” (Imagen 4). Además, es posible apreciar que
en varios de los comentarios de los usuarios de la red social se hizo uso de la función ‘me
gusta’ (función permitida por la red social Facebook, activada al hacer ‘click’ sobre el botón
llamado de la misma forma) y, finalmente, que algunos comentarios fueron respondidos.
Este caso demuestra que la selfie de protesta no existe de manera aislada; por el contrario,
es parte de una red de mensajes e intercambios, “está siempre acompañada por actos
sociales” (Voloshinov, 1976: 119), actos sociales que llaman a la acción: en este caso la
protesta social y las múltiples dimensiones que ella comporta.
6. Conclusiones
En este artículo se ha planteado que la enunciación de mensajes políticos de manifestación
y protesta en forma de selfie es relevante, en cuanto visibiliza y sociabiliza problemáticas
de interés colectivo. Lo anterior es ejecutado por los usuarios de las redes sociales a través
de la utilización del formato compartido y que, a la vez, a partir de su publicación ofrece
una invitación al diálogo, generándose la producción de respuestas bajo distintos modos
digitales (online) y no digitales (offline). En otras palabras, se ha sostenido, siguiendo el
enfoque conocido como semiótica social, impulsado por Bajtin y Voloshinov, que al
publicarse y compartirse en las redes sociales una selfie de protesta se abre un espacio de
interacción simbólica con otros usuarios; una discusión entre la multitud que construye
significados colectivos en torno a problemáticas colectivas. Lo anterior es llevado a
cabo a partir de la naturaleza performativa y subversiva que comportan estos mensajes
multimodales.
Los ejemplos aquí planteados demuestran que la selfie de protesta es un vehículo de
comunicación que contiene demandas o problemáticas sociales que aparecen en ella y
que son tan variadas como sus usuarios. Como fue mencionado en el artículo, entre estos
últimos se incluyen movimientos estudiantiles, organizaciones feministas y la ciudadanía en
general. En suma, la selfie se configura como un mensaje-herramienta de protesta para exigir
justicia social ya no solo poniendo los cuerpos en acción en las calles sino, además, en la red.
En palabras de Castells (2014), una vez que “los movimientos han alcanzado una masa
crítica de impacto social, no desaparecen, aunque no ocupen las plazas y las manifestaciones
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SELFIE DE PROTESTA Y CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE SENTIDO. Catalina Büchner
menguen de efectivos”. Lo anterior porque son movimientos que “viven siempre en la red,
que debaten continuamente, que reflexionan, que denuncian, que se relanzan” (Castells,
2014) con el fin de intervenir públicamente persiguiendo la justicia social.
Finalmente, en cuanto a las limitaciones y futuros aspectos a estudiar en relación a la selfie
de protesta, es necesario llevar a cabo una etnografía digital más exhaustiva, acompañada
de la aplicación de herramientas tales como entrevistas a los usuarios de las redes sociales
que hacen uso de dichos mensajes. Esto para poder profundizar, más allá de la observación
y análisis, en la percepción que los propios usuarios tienen de la producción colectiva de
sentido generada en contextos de protesta donde mensajes digitales como la selfie son
utilizados.
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
La evolución del personaje del villano en el cine
español (1982 – 2015)
The evolution of the villain in Spanish cinema (1982-2015)
Rosalía Linde*
Ignacio Nevado**
Universidad Complutense de Madrid, España
([email protected])
Universidad Internacional de La Rioja, España
([email protected])
Resumen
Esta investigación tiene como objetivo analizar la figura del villano en el cine español entre 1982 y
2015. Se seleccionan las películas más taquilleras de cada década, y se lleva a cabo un análisis textual de
estos personajes teniendo en cuenta su evolución, valores, objetivos y relación con el protagonista. Se
demostrará que la figura del villano ha experimentado cambios importantes en cada etapa analizada
y que estos cambios están influidos por la situación social y cultural del país, así como por la evolución
narrativa del arquetipo de la Sombra en la ficción norteamericana tanto cinematográfica como
televisiva.
Abstract
This investigation analyses the figure of the villain in the Spanish movies between 1982 y 2015. It
focuses on four movies for each period, particularly the ones that have been more successful. It studies
their villain’s evolution, moral values, targets and relationship and differences with the main character.
This paper shows that the figure of the villain has experienced important changes throughout these
periods and that these have been influenciated by the social and cultural situation of Spain, as well as
the narrative evolution of the archetype of the Shadow in film and television American fiction.
Palabras
clave
Key
words
Villano, antihéroe, cine español, sociedad, evolución.
Villain, anti-hero, Spanish cinematography, society, and evolution
* Graduada en Documentación y en Comunicación Audiovisual y Máster en Patrimonio Audiovisual: Historia, Recuperación y
Gestión.
* * Diplomado en Interpretación actoral por el Laboratorio Teatral William Layton de Madrid.
Recibido: 28-03-2016 | Revisado: 05-04-2016 | Aceptado: 13-05-2016 | Publicado: 30-06-2016
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DOI: 10.5354/0719-1529.2016.39345
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LA EVOLUCIÓN DEL PERSONAJE DEL VILLANO EN EL CINE ESPAÑOL (1982 – 2015). Rosalía Linde e Ignacio Nevado
1. Introducción y Estado de la cuestión
El villano es una pieza clave en todo relato porque se erige como la configuración del
problema. Como antagonista, se trata del principal obstáculo que debe superar el
héroe para poder conseguir su objetivo. Sin embargo, aunque los villanos son siempre
antagonistas, no todos los antagonistas son villanos (Seger, 2000: 124). El antagonista no
se opone al protagonista por motivos perversos como el villano, sino porque así lo dicta su
función narrativa en el relato, ya que “el antagonista puede ser el mejor tipo de la ciudad,
aunque tenga el rol de estorbar al protagonista” (Morrell, 2008:209) en la consecución de
sus objetivos.
Sin embargo, el rol del villano parte de una perspectiva maniquea basada en la oposición
entre el bien y el mal, por la que héroe y villano se diferencian claramente tanto por su
ética, actitud y acciones, como por su apariencia física. Vladimir Propp define la figura
del “agresor” -equivalente a la del villano- como quien “lucha y persigue al héroe” y cuyo
papel es el de “turbar la paz de la familia feliz, provocar una desgracia, hacer el mal, causar
un perjuicio” (Propp, 2001: 40-41). Tres son las funciones básicas que engloban la acción
del villano: la fechoría, el combate y la persecución (Sánchez, 2013:333).
Algunas características del villano son su esencia maligna, su egoísmo, su capacidad de
manipular o dañar a los más débiles, así como un pasado traumático que lo llevó a abandonar
el código moral socialmente compartido por uno aberrante o distorsionado. Suelen tener
carisma y dotes para el liderazgo, son inteligentes y narcisistas, esconden sus motivos y
forma de actuar de otros, son impredecibles, son capaces de ignorar la humanidad de sus
víctimas y sacrificarlos, utilizan chivos expiatorios para sus propios actos, y, ante todo,
tienen como principal objetivo destruir al héroe (Morrell, 2008:208-215).
Durante el cine clásico norteamericano sí se identificaba generalmente la figura del villano
con la de un personaje moralmente malvado, puesto que estas películas presentaban ante
todo un mensaje claro y unívoco de un relato articulado hacia el happy ending (Bordwell,
Staiger y Thompson, 1985). Además, tendían a dibujarlo de modo plano, con poca
caracterización o justificación narrativa a su falta de ética. Sin embargo, con la evolución
al cine Postclásico, y sus protagonistas moralmente confusos y antiheroicos, la concepción
maniquea de confrontación entre protagonista y villano se desdibuja. En el cine Postclásico
y Contemporáneo algunos de los villanos “se conforman como protagonistas” y se realiza
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
“una intensa caracterización de la figura malvada... el villano es, en el cine de hoy en día, la
figura clave en su evolución, podríamos decir que incluso es más importante dentro del
relato que el propio héroe” (Sánchez, 2013:207).
El villano nos atrae, puesto que “da forma a nuestra sombra, lo que negamos de nosotros
mismos, nuestros deseos escondidos” (Morrell, 2008:207). Carl G. Jung definió “la sombra”
como un aspecto de nuestra psicología definido por las tendencias negativas que un
hombre niega tener. En el cine Postclásico o Contemporáneo es habitual que protagonista
y Sombra se fundan, porque “el protagonista queda paralizado por la culpa o la duda,
actúa de un modo autodestructivo, expresa deseos de muerte, se abandona a su propio
éxito, abusa de su poder y se vuelve egoísta en lugar de sacrificado, con toda probabilidad
podemos afirmar que la Sombra se ha apoderado de él o de ella” (Vogler, 2002: 102). Y
es que en el cine Postclásico y en buena parte del cine contemporáneo el héroe se ha
transformado en antihéroe, quien se encuentra muy próximo al villano en relación a la
integridad de su código ético (Morrell, 2008:18). Y el villano puede llegar incluso a resultar
simpático, pero siempre con unos límites que ya marcaba Aristóteles en La Poética:
(...) En primer lugar es evidente que ni los hombres virtuosos deben aparecer pasando de
la dicha al infortunio, pues esto no inspira temor ni compasión, sino repugnancia; ni los
malvados, del infortunio a la dicha (...) pues no inspira simpatía. (1974: 169).
Es decir, Aristóteles introduce al espectador en el relato: ¿Cómo quiere sentirse? ¿Qué
espera que suceda? La Poética, mucho antes que el cine clásico de Hollywood instaurara el
happy ending inequívoco, ya advertía de las historias que contravenían el buen final en el
que todo tiene un sentido y el mal no triunfa.
Sin embargo el margen de movimientos del villano es amplio y el estereotipo del malvado
uniforme con aspecto, acciones y pensamientos acorde con su maldad ha dejado de
ser tan compacto. Ya en 1971, Elia Kazan desafía al espectador con Los visitantes donde
muestra a dos muchachos, Calley y Medina, que vuelven de la guerra de Vietnam y que
son, en apariencia, como cualquier americano de su edad: les gusta el fútbol americano,
juegan sobre el hielo como niños, miran a las chicas, pero… se convierten en violadores.
Los dos personajes se transforman en criminales, pero la sociedad tampoco es ajena a esa
transformación, los envió a la guerra y eso les cambió: los espectadores se sienten como
el Dr. Frankenstein queriendo y temiendo a su monstruo. Por eso, durante la película,
sienten simpatía por ellos, pero también rechazo. Kazan quiso demostrar que “la maldad
no es una cosa ajena a nosotros” (Tubau, 2007:192-193).
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LA EVOLUCIÓN DEL PERSONAJE DEL VILLANO EN EL CINE ESPAÑOL (1982 – 2015). Rosalía Linde e Ignacio Nevado
En esta línea, las películas y series americanas han profundizado en las últimas décadas en
la representación de un villano más ambiguo, más poliédrico y más cercano al proceso de
identificación del espectador con él. En parte esto se debe a la asimilación de la Sombra
como parte de las cuatro virtudes que todo héroe debe observar como código propio:
prudencia (sabiduría), justicia, fortaleza y autodominio (Sánchez-Escalonilla, 2002:22). En
principio, si las acciones del héroe se guían por estas virtudes logrará la identificación con
el espectador, que admirará al protagonista y se reconocerá a sí mismo en los personajes.
Los nuevos villanos de las películas y series norteamericanas de gran éxito internacional en
las últimas décadas han invadido alguna de estas virtudes para “tentar” al espectador con
la identificación y, por tanto, con la paradoja de apoyar a Darth Vader. En El silencio de los
corderos (Jonathan Demme, 1991), Hannibal Lecter es un psicópata, pero también es un
personaje cautivador para el espectador, que se siente atraído por él. La explicación está
en las virtudes del héroe. Hannibal ayuda a la agente del FBI a lograr su objetivo dramático
de atrapar a otro psicópata. Es decir, toma una buena decisión ayudándola (prudencia) y
gracias a su intervención se captura al psicópata (justicia). Hannibal es la sombra, pero no
ejerce como tal en la historia concreta que se cuenta: su función, como recuerda Vogler,
es la de mentor: ayudar al héroe (Vogler, 2002:102). El héroe, por supuesto, no libera a
Hannibal, pero él se sirve de su presencia para escapar de la cárcel y asesinar a personajes
que hábilmente están caracterizados como desagradables, para rebajar el impacto en el
espectador. Lo mismo sucede con la serie Dexter (2006-2013): un psicópata que es policía
y mata sólo a los que lo merecen (villanos) según un código autoimpuesto. Es decir, un
superhéroe sin la templaza (autodominio) que caracteriza a Spiderman o Batman. Y en
medio de todo este proceso de cambio de la forma de representar a la Sombra están los
dos extremos: Frank Underwood en House of cards (2013-2017) se erige como la opción
menos mala en un mundo sin reglas morales: la sombra impone muchos de sus valores
como referencia; y, por otro lado, la completa metamorfosis del villano en héroe en
películas de animación como Megamind (Tom McGrath, 2010) o Gru, mi villano favorito
(Pierre Coffin, 2010), donde la inmersión en las virtudes heroicas es total y la sombra
desaparece para quedar reducida a la expresión mínima y ridícula de la maldad: sus rasgos
físicos o su forma de vestir.
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2. Metodología: Objetivo y Herramientas
Esta investigación tiene como objetivo definir los diferentes tipos de villanos que aparecen
en una selección de películas españolas producidas entre 1982 y 2015. Se plantea que los
arquetipos de villano que han resultado más populares en un periodo cinematográfico
coinciden con aquellos males o miedos sociales que afectaban a la sociedad española en
el momento de producción del film, que su evolución es similar a la marcada entre el
cine clásico y postclásico estadounidense, y a la paulatina proximidad moral, en algunos
aspectos, entre héroe y villano.
El estudio se inicia en 1982 porque la Transición política en España se da por cerrada
con la victoria electoral del Partido Socialista Obrero Español en diciembre de ese año,
y coincide con el sistema político del momento actual. Para facilitar el análisis se divide
por décadas. Esto establece un corte claro que incluye todas las circunstancias (políticas,
sociales o cinematográficas) que se producen en esos años.
De cada periodo se han seleccionado las cuatro películas más taquilleras, según los
datos del Instituto de Cinematografía y Artes Audiovisuales, independientemente de su
género. La finalidad es atender a aquellos villanos que, como elemento esencial al relato
cinematográfico, han contribuido al notable éxito popular del film. Del último periodo
y por ser más breve, se han seleccionado dos películas, lo que hace un total de catorce
películas analizadas (Tabla 1).
Filmografía analizada (por orden cronológico)
Título
Los santos inocentes.
Fecha de estreno
4 de abril de 1984 (España).
Director
Mario Camus.
Guión
Mario Camus, Miguel Delibes (novela).
Productora
Ganesh Producciones cinematográficas/ Televisión española (TVE).
Género
Drama.
Título
El viaje a ninguna parte.
Fecha de estreno
15 de octubre de 1986 (España).
Director
Fernando Fernán Gómez.
Guión
Fernando Fernán Gómez.
Productora
Ganesh Producciones cinematográficas/ Televisión española (TVE).
Género
Drama, Comedia.
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LA EVOLUCIÓN DEL PERSONAJE DEL VILLANO EN EL CINE ESPAÑOL (1982 – 2015). Rosalía Linde e Ignacio Nevado
Título:
La ley del deseo.
Fecha de estreno
7 de febrero de 1987 (España).
Director:
Pedro Almodóvar.
Guión
Pedro Almodóvar.
Productora:
El Deseo/ Laurenfilm.
Género
Comedia, Drama, Thriller.
Título
Mujeres al borde de un ataque de nervios.
Fecha de estreno
25 de marzo de 1988 /España).
Director
Pedro Almodóvar.
Guión
Pedro Almodóvar.
Productora
El Deseo/ Laurenfilm.
Género
Comedia, Drama.
Título
El día de la bestia.
Fecha de estreno
20 de octubre de 1995 (España).
Director
Álex de la Iglesia.
Guión
Jorge Guerricaechevarría/ Álex de la Iglesia.
Productora
Canal + España/ Iberoamericana Films Producción/ Sociedad General de
Televisión (Sogetel).
Género
Acción, Comedia, Crimen.
Título
Tesis.
Fecha de estreno:
12 de abril de 1996 (España).
Director
Alejandro Amenábar.
Guión
Alejandro Amenábar/ Mateo Gil.
Productora
Las producciones del escorpión.
Género
Suspense, Terror.
Título:
La buena estrella.
Fecha de estreno
30 de mayo de 1997 (España).
Director
Ricardo Franco.
Guión
Álvaro del Amo (diálogo), Pedro Costa (diálogo), Ricardo Franco, Ángeles
González Sinde, Carlos Pérez Merinero (diálogo).
Productora
Enrique Cerezo/ Pedro Costa/ Richard Magnien.
Género
Drama.
Título
Torrente, el brazo tonto de la ley.
Fecha de estreno
13 de marzo de 1998 (España).
Director
Santiago Segura.
Guión
Santiago Segura.
Productora
Creativos Asociados de Radio y Televisión (CARTEL)/ Rocabruno S.A./ Vía
Digital.
Género
Comedia, Crimen.
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Título
Los otros.
Fecha de estreno
7 de septiembre de 2001 (España).
Director
Alejandro Amenábar.
Guión
Alejandro Amenábar.
Productora
Cruise/ Wagner Productions/ Sogecine/ Las producciones del escorpión.
Género
Horror, Misterio, Thriller.
Título
El orfanato.
Fecha de estreno
11 de octubre de 2007 (España).
Director
J. A. Bayona.
Guión
Sergio G. Sánchez.
Productora
Esta vivo! Laboratorio de Nuevos Talentos/ Grupo Rodar/ Rodar y Rodar Cine
y Televisión.
Género
Drama, Misterio, Thriller.
Título
Rec.
Fecha de estreno
23 de noviembre de 2007 (España).
Director
Jaume Balagueró, Paco Plaza.
Guión
Jaume Balagueró, Luiso Berdejo.
Productora
Castelao Producciones/ Filmax/ Televisión española (TVE)
Género
Horror, Misterio, Thriller.
Título
Celda 211.
Fecha de estreno
6 de noviembre de 2009 (España).
Director
Daniel Monzón.
Guión
Jorge Guerricaechavarría (adaptación), Daniel Monzón (adaptación).
Productora
Canal+ España/ Canal+/ La Fabrique 2.
Género
Acción, Drama, Thriller.
Título:
Las aventuras de Tadeo Jones.
Fecha de estreno
31 de agosto de 2012 (España).
Director
Enrique Gato.
Guión
Neil Landau (Personaje: Enrique Gato).
Productora
LightBox Entertainment / Toro Pictures / IkiruFilms / StudioCanal.
Género
Infantil, Animación, Aventuras.
Título
Las brujas de Zugarramurdi.
Fecha de estreno
27 de septiembre de 2013.
Director
Álex de la Iglesia.
Guión
Jorge Guerricaechevarría, Álex de la Iglesia.
Productora
Enrique Cerezo Producciones Cinematográficas S.A./ La Ferme! Productions/
Arte France Cinéma.
Género
Comedia/ Horror.
Tabla 1. Filmografía analizada (por orden cronológico). Fuente: Elaboración propia a partir de los datos de IMDB y del Instituto de la Cinematografía y Artes audiovisuales
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LA EVOLUCIÓN DEL PERSONAJE DEL VILLANO EN EL CINE ESPAÑOL (1982 – 2015). Rosalía Linde e Ignacio Nevado
De la década de los 80 se han seleccionado Los santos inocentes (Mario Camus, 1984), El
viaje a ninguna parte (Fernando Fernán Gómez, 1986), La ley del deseo (Pedro Almodóvar,
1987), y Mujeres al borde de un ataque de nervios (Pedro Almodóvar, 1988). De la década
de los 90 se han analizado los villanos de El día de la bestia (Álex de la Iglesia, 1995), Tesis
(Alejandro Amenábar, 1995), La buena estrella (Ricardo Franco, 1997) y Torrente, el brazo
tonto de la ley (Santiago Segura, 1998). De la primera década del siglo XXI se estudian Los
Otros (Alejandro Amenábar, 2001), El orfanato (Juan Antonio Bayona, 2007), Rec (Jaume
Balagueró y Paco Plaza, 2007), y Celda 211 (Daniel Monzón, 2009). Finalmente de la etapa
2011-2015 se atiende a los villanos de Las aventuras de Tadeo Jones (Enrique Gato, 2012)
y Las brujas de Zugarramurdi (Álex de la Iglesia, 2013).
Se parte de la hipótesis que los villanos, aunque su construcción está influida por la
del cine y de las series norteamericanas (la ficción audiovisual más popular en España),
reflejan las preocupaciones y miedos de la sociedad española. También se demuestra que
los objetivos, identidades y valores del villano son diferentes según el periodo analizado
para responder a las inquietudes y retos sociales y culturales del momento histórico de su
producción y lograr así un mayor atractivo para el público.
Se realiza un análisis del discurso (textual analysis) teniendo en cuenta las propuestas de
teóricos clásicos de la crítica literaria, como Chatman (1990), y del análisis fílmico, como
Casetti y Di Chio (1998), que se adaptan al objetivo de esta investigación. Se analizan las
características del villano (género, edad, extracción social, nivel de estudios realizados) y
los objetivos y valores que encarna. Después se atiende al tipo de mal que representa y
su naturaleza. En este sentido tiene importancia averiguar si el villano experimenta algún
tipo de lucha interna y si es malo porque un hecho traumático concreto le ha arrastrado a
esa actitud. También se analiza su caracterización física (rasgos físicos en consonancia con
sus acciones), si el mal actúa en solitario o cuenta con ayuda de terceros, y cómo afecta el
villano al viaje y metas del héroe. Finalmente se estudia el desenlace del villano: si triunfa
o es castigado. Cada una de las etapas fílmicas establecidas se contextualiza atendiendo a
los aspectos políticos y sociales más destacados del momento de producción de cada una
de estas películas según la documentación bibliográfica analizada.
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3. El villano en su difícil proceso de adaptación al cambio. Los años 80.
Dos de las películas seleccionadas de la década de los 80 sitúan la trama en un contexto
social rural tradicional: una en la posguerra española (El viaje a ninguna parte) y otra en la
década de los sesenta (Los santos inocentes); mientras que las otras dos están ambientadas
en la sociedad urbana e industrial de los ochenta (Mujeres al borde de un ataque de nervios
y La ley del deseo). Esto da cuenta de una dualidad presente en esos años en España, en
donde se producía un proceso de migración a las ciudades (Tezanos, 1984).
En las películas más taquilleras de los 80 predominan los villanos de mediana edad: en Los
santos inocentes Iván ronda los cuarenta años y Lucía, en Mujeres al borde de un ataque de
nervios, los cincuenta. Aunque también hay villanos jóvenes (Antonio en La ley del deseo)
e incluso entes abstractos, como en El viaje a ninguna parte, donde el cine, como nueva
forma de entretenimiento, barata y atractiva, hace peligrar la supervivencia del teatro
itinerante del que viven el protagonista y su familia.
En dos de estas películas los villanos pertenecen a una clase social media-alta (Lucía e
Iván). Son odiosos y crueles, siendo su caracterización algo plana; y los pobres son los
personajes que reciben mayor simpatía del público, actualizándose los relatos según el
paradigma de la lucha de clases.
Los villanos de clase media-alta están tipificados como personas egoístas que buscan su
propio bienestar. La meta de Iván, por ejemplo, es vivir bien. Representa claramente el
estereotipo de “señorito”, propietario terrateniente, al que la vida le ha regalado todo y
que, por tanto, es incapaz de comprender valores como el trabajo, la honradez, la fidelidad
o la amistad. Su sentido de la propiedad se extiende no sólo a la tierra, sino también a las
personas que habitan en ella. El caso de Lucía es diferente. Aunque despierta la reprobación
del espectador, su comportamiento resulta más compresible. Se trata de una mujer
atormentada por los celos y el deseo de recuperar a su ex-marido. Podría decirse que,
debido a sus fuertes contradicciones morales, Lucía encarna el personaje de un antihéroe.
Se plantean, desde el drama emocional y personal, las consecuencias de la ley del divorcio
aprobada en 1982 (Ley 30/ 1981 de 7 de julio). Es preciso aclarar que el antihéroe no es lo
opuesto al héroe, sino un tipo de héroe que “tal vez pudiera ser considerado un villano por
encontrarse fuera de la ley, según la percepción social, pero hacia quien el público siente
especial simpatía. Nos identificamos con estos seres extraños, forasteros en su realidad,
porque todos nos hemos sentido así en algún momento” (González, 2011).
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LA EVOLUCIÓN DEL PERSONAJE DEL VILLANO EN EL CINE ESPAÑOL (1982 – 2015). Rosalía Linde e Ignacio Nevado
Pese a que procede de una clase social más baja, lo mismo ocurre con Antonio en La
Ley del deseo, que llega a la perturbación por la pasión y el deseo que siente por Pablo,
un director y guionista de cine. Antonio está dispuesto a todo para conseguir su amor,
incluso a cometer un asesinato.
El señorito de Los santos inocentes es un hombre culto, si se le compara con el resto de
los personajes. Su arrogancia procede de su clase social, de igual forma que la situación
de esclavitud en la que viven los sirvientes deriva de su origen. Puede afirmarse que
experimenta una cierta lucha interna, puesto que, en un determinado momento se plantea
si sería arriesgado obligar a Paco, su sirviente, a trabajar para él en el torneo de caza. Pero
enseguida se comprueba que, en realidad, su preocupación es lo que puedan decir los
demás de él. En otras palabras, actúa movido por la imagen que proyecta en su entorno,
sin considerar la salud, incluso la supervivencia, de otro ser humano, características propias
del villano tradicional y de un planteamiento maniqueo.
Lucía no es una mujer con formación: se trata de un ama de casa que, al dar a luz a su
hijo, enloqueció. Es decir, mientras que Iván no es malo por un hecho concreto, sino
simplemente porque piensa que su extracción social le da derecho a abusar de sus
trabajadores, en el caso de la protagonista de la película de Almodóvar, la maldad tiene
un origen exógeno. En este caso se aprecia una mayor ambigüedad en el tratamiento
de Lucía como villana. Sin embargo, su vestimenta, peinado, maquillaje estrafalario y su
pasado traumático -ingresada en su juventud en un hospital psiquiátrico- son evidencias
de su caracterización como villana.
Tanto Iván como Lucía y Antonio representan un arquetipo. El primero al de los “señoritos”
que abusan de su posición social e imponen su poder de forma tiránica a quienes están a
sus órdenes. La segunda a la mujer angustiada por la soledad y la frustración en medio de
una nueva concepción de la familia tradicional. Antonio es un joven atractivo, homosexual
y apasionado que enloquece por amor.
En cualquiera de los casos, el mal termina siendo castigado. El personaje de Los santos
inocentes es asesinado por uno de sus sirvientes que se rebela ante el sufrimiento que le ha
provocado su capataz: se rompen así las cadenas con un pasado cuasi medieval. La historia
de Lucía termina cuando, en el aeropuerto, amenaza a Iván con dos pistolas, es reducida
por Pepa y posteriormente es detenida por la policía. No puede asimilar la nueva situación
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social y se refugia en su locura. Antonio termina suicidándose, probablemente porque se
encuentra acorralado y no encuentra salida a su situación.
Estos villanos del cine español de los ochenta dan cuenta, en definitiva, de los difíciles
procesos adaptativos de los españoles al cambio social y cultural (desde la aparición
de movimientos pacifistas en España, a raíz de su ingreso en la OTAN, al estallido de la
Movida madrileña) que se estaba experimentando en España y que exigía modificar desde
costumbres a prácticas sociales e incluso el aspecto externo. Quizás la película que mejor
ejemplifica esas transformaciones, aunque ambientada en otra época, es El viaje a ninguna
parte. En ella el héroe, Carlos Galván, es testigo de la desaparición de su oficio y su forma
de vida, lo que le conduce a la locura. Lo malo es lo moderno, la presencia del cine en
la sociedad de la época acaba con las formas de vida y de teatro antiguas. Lo malo es la
necesidad de adaptarse a los nuevos tiempos y a las nuevas tecnologías, abandonando las
antiguas tradiciones.
4. Villanos en la sociedad desmoralizada de los 90.
En todas las películas de este periodo analizadas el villano es un hombre de clase media,
excepto en El día de la bestia en donde el diablo toma la apariencia de macho cabrío. Los
villanos son identificados enseguida por el espectador, aunque en Torrente y El día de la
bestia los protagonistas son antiheroicos y, por tanto, próximos moralmente a la categoría
de villanos al carecer de escrúpulos y modales. Torrente, por ejemplo, inicialmente quiere
acabar con una red de narcotraficantes, pero al final de la película se comprueba que su
objetivo es escaparse con el dinero. Aunque muestra cierta lealtad (a El Rafi por ejemplo)
abusa del poder y es prepotente. Su aspecto es descuidado y sucio, y no es nada agraciado
físicamente, por lo que resulta difícil empatizar con él.
Excepto en La buena estrella, la maldad está representada por varios personajes que llevan
a cabo sus fechorías en colaboración con otros: Jorge Castro y Bosco Herranz, en Tesis; en
El día de la bestia el demonio cuenta con los adoradores de Satán; Mendoza y el Francés
en Torrente, el brazo tonto de la ley. Sus metas no dejan dudas de su esencia maligna y falta
de ética: comercializar con el horror a través de snuff movies; condenar al infierno a todos
los mortales; o enriquecerse con el tráfico de drogas, respectivamente. Salvo en el caso
de Daniel de La buena estrella, que da la impresión de ser un hombre que ha llevado una
vida difícil, que ha dado muchos tumbos y no se sabe realmente cuáles son sus verdaderas
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LA EVOLUCIÓN DEL PERSONAJE DEL VILLANO EN EL CINE ESPAÑOL (1982 – 2015). Rosalía Linde e Ignacio Nevado
intenciones, el resto de los villanos que aparecen en las películas analizadas son malvados
por propia decisión. Es más, no experimentan en ningún momento remordimientos ni se
cuestionan sus acciones.
Villanos como Jorge Castro y Bosco (Tesis) o Daniel (La buena estrella) resultan atractivos. E
incluso algunos participan de una relación especial con un protagonista quijotesco. Ángela,
(Tesis) investiga sobre la violencia para la realización de su tesis doctoral con la ayuda
de Chema, y Bosco, quien en principio la ayuda a ello y le atrae, termina convirtiéndola
en víctima de su propia búsqueda. En la segunda película, Daniel experimenta una lucha
interna porque, aunque parece estar celoso de Rafa, al mismo tiempo se da cuenta de la
manera en que éste ayuda a Marina y le respeta por ello. Igual como ocurre en el cine de
los ochenta, todos los villanos mueren: la maldad es de nuevo castigada.
En general, son seres perversos, depravados, sin escrúpulos, y aunque la belleza física no se
descarta en todos los casos (por el culto al cuerpo que se da en la sociedad de entonces),
queda clara su condición por el protagonismo que estos personajes adquieren. A través
de ellos se denuncian todo tipo de lacras sociales, que también afectan a los protagonistas.
Parece apuntar a que es el propio sistema, quien alienta y promueve la maldad.
5. Fantasía y ambigüedad en la maldad cinematográfica del nuevo siglo
En las películas de este periodo se aprecia que no se plantea el relato como un
enfrentamiento maniqueo entre el héroe y el villano, sino que las características y
motivaciones de unos y otros se confunden deliberadamente. Sin embargo, ya sea por
el enfrentamiento entre vivos y muertos (Los Otros, El Orfanato, REC) o entre presos y
carceleros (Celda 211), los colectivos de “buenos y malos” quedan claramente definidos.
Será al término de las películas en las que se apreciará que esas fronteras no estaban tan
claramente definidas. En otras palabras, el villano se ha vuelto más ambiguo y cercano al
espectador.
Tanto en Los Otros como en El orfanato el espectador es víctima del desconcierto, puesto
que los acontecimientos se presentan como fruto de lo inexorable. Ambas películas
comparten arquetipos de los relatos góticos como los fantasmas que habitan una gran
mansión y poseen una carga simbólica tremendamente poderosa: una madre que asesina
a sus propios hijos, ya sea de manera intencionada, como es el caso de Grace en Los Otros;
o por accidente, como le ocurre a Laura en El orfanato.
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Grace comienza comportándose como una carcelera, para posteriormente encarnar el
papel de heroína y finalmente descubrirse como la verdadera villana. Con respecto al
personaje de Benigna Escobedo, puede decirse que, al igual que sucede con los personajes
de la señora Bertha y el señor Tuttle en El orfanato, no se presenta como una auténtica
villana, sino más bien como una mentora, puesto que consigue que Laura empiece a
entender y preocuparse por los niños que murieron en el orfanato. En El protegido (M.
Night Shyamalan, 2000) también el villano desempeña el rol de mentor del héroe:
La figura del mentor resulta fácilmente reconocible en cualquier sociedad, ya que se puede
encontrar reflejada en la figura del padre, del profesor, del tutor. Es decir, el mentor es aquél
que, con buenas intenciones, va a guiar el camino del joven héroe, ofreciéndole consejos y
mostrándole la sabiduría que debe obtener para ser capaz de desarrollar sus habilidades en
el futuro (Fernández, 2005:51).
Benigna representa a una pobre mujer a la que el sufrimiento ha convertido en un ser casi
monstruoso; su pasado traumático y su misión catártica suavizan su percepción como
villana. Lo mismo ocurre con los fantasmas de los niños: aunque asustan repetidamente
a Laura hasta que consigue entenderles, en el fondo sólo buscan a alguien que cuide de
ellos. Son niños abocados a un destino trágico.
En Rec también se actualiza claramente una lucha entre vivos y muertos –en este caso,
infectados- pero estos no poseen la voluntad de hacer daño, son malvados por su condición
de zombi. La falta de solidaridad entre los vivos, y la inmoralidad de algunos, no permiten
considerar al colectivo de “vivos” como héroes bienintencionados.
En Celda 211 ocurre algo similar: los presos carecen de valores morales, aunque el
protagonista, el propio Juan Oliver, un trabajador responsable, se convierte en asesino
movido por la venganza. Como se puede apreciar en el nuevo siglo la maldad no se adscribe
a géneros, edades o condición social: cualquiera puede ser un villano. Todo villano tiene
su lado bueno y todo personaje bueno, a su vez, su arista oscura. El villano ha adquirido
algunas de las cualidades del héroe: Juan busca justicia y es hombre con gran autodominio.
Excepto los presos y los infectados, el resto de los personajes que representan la villanía o
cierta forma de maldad no son desagradables físicamente. Grace (Nicole Kidman) es una
mujer muy atractiva y que, por su modo de vestir, da la impresión de ser discreta y con
profundas creencias morales. Laura (Belén Rueda) también es muy elegante y Juan Oliver
(Alberto Ammann) resulta apuesto al espectador.
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LA EVOLUCIÓN DEL PERSONAJE DEL VILLANO EN EL CINE ESPAÑOL (1982 – 2015). Rosalía Linde e Ignacio Nevado
Hay muerte en todos los finales, pero sin que el bien se imponga sobre el mal. Por ejemplo,
Benigna muere de una forma terrible, atropellada por un camión, ante los ojos de Laura.
Pero los fantasmas de los niños consiguen su objetivo: que un adulto, Laura, acepte cuidar
de todos ellos para siempre. Laura, por otro lado, se suicida y termina reuniéndose en
el más allá con Simón y todos los demás niños muertos en el orfanato. En el caso de Los
Otros, Grace acepta su crimen y, como si se tratase de una condena a la que se ve sometida
para purgarse, decide luchar con uñas y dientes para que ningún morador en el presente
les eche de la casa en la que viven. En Rec, Ángela y Pablo son infectados por el virus,
y en Celda 211, a diferencia de otras películas del género, en las que la honradez de un
personaje o la creencia en la justicia triunfa, aquí se produce una equiparación de ambos
mundos, el carcelario y el social. Utrilla muere a manos del protagonista, es decir, de Juan,
y éste es asesinado por otro preso.
En conclusión, en esta década, salvo las excepciones señaladas, los héroes se confunden con
los villanos, puesto que se trata de personajes perdidos, ausentes e incapaces de aceptar su
identidad. Es esta circunstancia la que les dificulta identificar la realidad a algunos y obrar
de forma consecuente.
6. Hacia la maldad por la codicia o el exceso de ambición (2011-2015)
Las dos películas analizadas en este periodo se dirigen a públicos diferentes. Las brujas
de Zugarramurdi está dirigida a una audiencia mayoritariamente adulta y Las aventuras
de Tadeo Jones está destinada a todos los públicos. Comparten el género al que
pueden adscribirse -fantástico y de aventuras- y que están inspiradas en producciones
hollywoodienses: Las aventuras de Indiana Jones (Steven Spielberg, 1981, 1984, 1989, 2008)
y Las brujas de Eastwick (George Miller, 1987). Tanto en Las aventuras de Tadeo Jones
como en Las brujas de Zugarramurdi, los malos no son individuos aislados sino colectivos.
En ambos casos los villanos son víctimas de su ambición desmedida.
No es casualidad que en estos cinco años aparezcan en la gran pantalla malvados que
son organismos cuyo único afán es enriquecerse, como la Corporación Odysseus, en Las
aventuras de Tadeo Jones. En este caso, la citada corporación está dispuesta a actuar sin
escrúpulos para conseguir la llave que da acceso al tesoro de los incas. Paralelamente actúa
Max Mordon, movido por las mismas aspiraciones y por los mismos valores materiales,
con un añadido: se trata de un personaje que proyecta una imagen de integridad que no
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se corresponde con quien realmente es. Se trata de un hombre muy atractivo, igual que los
malos de las películas de la primera década del siglo XXI. Esta característica física refuerza
la imagen carismática que pretende dar ante los demás. Los villanos de esta película no
experimentan ningún conflicto interno. De nuevo, el bien y el mal se bifurcan desde un
planteamiento maniqueo.
Estas películas contienen muchos personajes estereotipados, pero también aspectos
rompedores, especialmente visibles en Las brujas de Zugarramurdi, donde las mujeres se
muestran como los seres más fuertes, en contraposición a los hombres que, en el film, se
encuentran completamente indefensos. Son mujeres que no muestran signos maternales
o sensibles, son independientes y capaces de manipular a los hombres. En este periodo,
son las corporaciones o grandes colectivos los que ejercen el mal por ambición económica,
o por exceso de ambición en sus reivindicaciones.
7. Conclusiones
Existe un contrato implícito entre cineastas y espectadores que condiciona la narrativa
cinematográfica tanto en las tramas como en los personajes (Sorlin, 2015:13). El cine ofrece
una lectura de la sociedad que se produce en su circulación, para alcanzar al espectador y
provocar cierto grado de identificación con las historias que contempla. En las películas más
taquilleras del cine español de las últimas décadas se puede apreciar que la caracterización
de los villanos responde a conflictos en la sociedad española del momento. Pero también
la representación de la sombra en estas películas ha ido en paralelo con la evolución del
arquetipo del villano en producciones cinematográficas americanas con capacidad de
influencia en los modos de contar. De los pequeños rasgos superficiales que hacían a la
sombra menos malvada, como sucedía con el glamour de Maléfica en La bella durmiente
(Clyde Geronimi, Wolfgang Reitherman, Les Clark, 1959) (Vogler, 2002:104), se ha pasado
a la inmersión del villano en valores y actitudes que antes sólo eran propias del héroe. Así
se ve en la evolución de estos personajes en el cine español.
En los años 80 los villanos son personas que no se adaptan a los nuevos tiempos, ni a las
nuevas tecnologías, ni a la reconversión industrial, ni a la nueva configuración de la familia.
No saben responder a los cambios y abandonar las formas de vida tradicionales, por lo que
se enfrentan de forma errática a su destino. Son egoístas porque se aferran a su mundo,
a sus propiedades, ya sean personas (los celos en La ley del deseo y en Mujeres al borde
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LA EVOLUCIÓN DEL PERSONAJE DEL VILLANO EN EL CINE ESPAÑOL (1982 – 2015). Rosalía Linde e Ignacio Nevado
de un ataque de nervios) o tierras (en Los santos inocentes). En alguno de estos casos, los
propietarios, los ricos, son villanos, dándose así una versión muy estereotipada y simple de
la lucha de clases. Resulta fácil discernir entre malos y buenos con total claridad.
En los años 90 los malos son perversos, depravados, sin escrúpulos y reflejan todas las
lacras sociales. Igual que en los 80, los villanos son fácilmente identificables como tales:
asesinos psicópatas (Tesis), ladrones, traficantes de drogas (Torrente, el brazo tonto de la
ley), incluso el demonio aparece en El día de la bestia, para tentar y condenar a todos los
mortales al infierno. No obstante, los protagonistas comienzan a presentar características
de antihéroe, aproximándose villano y protagonista al compartir códigos morales
similares. El mal parece endémico, originado en el propio sistema social y bien arraigado
en él (algunos villanos son atractivos y esconden sus intenciones gracias a que ostentan
cargos de poder).
En la primera década del siglo XXI, esta frontera entre héroe y villano termina de
desdibujarse. Los villanos son parte de un colectivo (fantasmas, infectados, presos)
claramente identificado como villano en cuanto a su estereotipo, pero o bien sus
motivaciones no son malignas per se (Rec, Los otros o El orfanato), o sus acciones quedan
justificadas moralmente (Los otros o El orfanato); o bien la maldad del antihéroe es tan
próxima a la suya que resulta difícil distinguirlos (Rec o Celda 211). Como ocurre en el
film Los visitantes de Elia Kazan, ya no es tan sencillo distinguir entre buenos y malos en
un sentido profundo y complejo. La primera década del siglo XXI estuvo marcada por los
atentados terroristas del 11S y 11M, en estos episodios resulta aparentemente fácil dividir
en dos bandos a héroes y villanos, pero se dificulta la tarea de identificar al verdadero
villano puesto que se esconde a plena vista.
En los últimos años, la codicia y la presencia de reivindicaciones sociales se han incorporado
en el cine en forma de villanos. Estos guiones reflejan la preocupación de la sociedad por
el aumento de la corrupción en España o una advertencia frente a la radicalización de
determinados movimientos de género. Los malos se representan en forma de colectivos:
una corporación empresarial (Las aventuras de Tadeo Jones) o agrupaciones informales
(Las brujas de Zugarramurdi), aunque este rasgo ya aparece en la etapa anterior con la
presencia de presos, infectados o fantasmas.
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En definitiva, aunque en todos los periodos analizados los guiones siguen siendo muy
aristotélicos, es decir, la maldad siempre es castigada, sea del villano o el protagonista, se
observa que las fronteras entre el héroe y el villano son cada vez más difíciles de identificar.
Por un lado, el guión, como toda narración y toda representación es un relato-metáfora
de la vida. Y busca irremediablemente la conexión entre la historia vivida y la historia
contada, la necesita y la manipula para alcanzar cierta superioridad sobre la realidad: lo
que sucede en la vida a veces es absurdo e incoherente; en cambio, en el relato ficcional
todo se interpreta y se otorga un significado (Ortiz, 2011:64). El espectador (y el autor)
saben que significado quieren sobre el mal: la Sombra no puede ganar al final. Pero, por
otro lado, el villano ya no es un elemento extraño, sino que es parte de lo que somos. Eso
hace que los espectadores ya no sepan si detrás de la máscara del arquetipo de la Sombra
se esconde alguien con el que vas a disfrutar o alguien que te va a hacer sufrir. Los villanos
se han convertido en personajes más semejantes a lo que somos y a lo que vivimos para
ayudar a que el público, al entrar a un cine, tenga el ánimo de decir: “[n]os hemos reunido
todos aquí para experimentar una comunión, para descubrir de una vez qué es lo que pasa
en este mundo” (Mamet, 2001: 34-35).
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cine, televisión, publicidad, novelas y narraciones cortas. Barcelona: Paidós Ibérica
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Vogler, C. (2002). El viaje del escritor. Barcelona: Ediciones Robinbook.
Cómo citar
Linde, R. y Nevado, I. (2016). “La evolución del personaje del villano en el cine español (1982–2015)”.
Comunicación y Medios, 25 (33), 55 - 72.
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La ciudad resignificada por la memoria:
el blog y la fanpage “Maria do Resguardo”
The city resignified by memory: blog and fanpage “Maria do Resguardo
Rafaella Rabello*
Christina Musse**
Universidade Federal de Juiz de Fora, Brasil.
[email protected]
Universidade Federal de Juiz de Fora, Brasil.
[email protected]
Resumen
El objetivo del artículo es analizar la concepción de la memoria espacial y sentimental de publicaciones
en el blog y en la fanpage de Facebook “Maria do Resguardo” creados en 2009. Develamos las múltiples
representaciones de la ciudad de Juiz de Fora, Minas Gerais, expuestas en las fotografías publicadas
de esta “ciudad imaginaria” reconstruida en la red social a través de imágenes expuestas virtualmente.
Proponemos una línea teórica acerca de los ejes de discusión que el tema suscita: los lugares de la
memoria, el espacio urbano y su representación, el blog y el Facebook como espacios narrativos de
la virtualidad, que resignifican la ciudad real y las relaciones de los ciudadanos con el espacio público.
Utilizamos autores de los Estudios Culturales, investigadores de historia y memoria para estudiar el
pasado, y el análisis de contenido para evaluar el objeto.
Abstract
The article has the goal to analyze the conception of the spatial and sentimental memory of postings
in the blog and Facebook fanpage of “Maria do Resguardo”, which were created in 2009. We seek to
reveal the multiple representations of the city of Juiz de Fora, Minas Gerais, exposed in the photos
posted in this “imaginary city”, rebuilt in the social network through the photogaph. We propose a
theoretical line about the discussion axes that the subject raises: the places of memory; the urban
space and its representation; the blog and Facebook as narrative spaces of virtuality, that bring new
meanings to the real city and the relationship between citizens and the public space. We use authors
of Cultural Studies, researchers of history and memory to study the past, and the content analysys
to evaluate the object.
Palabras
clave
Key
words
Comunicación, Ciudad, Memoria, Facebook, Blog.
Communication, City, Memory, Facebook, Blog.
* Doctoranda en Comunicación, Master en Comunicación, periodista y licenciada en Letras por la Universidad Federal de Juiz
de Fora.
** Doctora en Comunicación y Cultura, y periodista de la Universidad Federal de Río de Janeiro.
Recibido: 23-09-2015 | Revisado: 29-09-2015 | Aceptado: 06-04-2016 | Publicado: 30-06-2016
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DOI: 10.5354/0719-1529.2016.37237
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LA CIUDAD RESIGNIFICADA POR LA MEMORIA. Rafaella Rabello y Christina Musse.
1. Introducción
Juiz de Fora es una ciudad brasileña situada en el interior del estado de Minas Gerais. Se
ubica a una distancia de 283 kilómetros al sureste de la capital (Belo Horizonte) y a 180
kilómetros de Río de Janeiro; no posee litoral. Su población, de acuerdo con el conteo
2010 del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística1, es de 516.247 habitantes, siendo
así la cuarta ciudad más poblada de Minas Gerais y la trigésimo sexta de Brasil. Podría ser
uno más de los 5.570 municipios brasileños, pero se destaca en la historiografía reciente
por haber ocupado, a principios del siglo XX, el primer lugar entre las localidades más
industrializadas del país. Además, en 1964, fue escenario del golpe militar que hundió
a Brasil en 21 años de dictadura. Es una ciudad compleja, cuyos sentidos no se dejan
aprisionar con facilidad. Su población se caracteriza por una significativa producción
cultural que parece resignificar el espacio público, característica que va en ascenso debido
al acceso a las nuevas formas de comunicación, en especial a las redes sociales.
De este modo, el objetivo de este trabajo se centra en entender de qué forma el blog y la
fanpage “Maria do Resguardo” actúan en la producción de las “localidades” o “lugares”,
entendidos como “mundos de la vida constituidos por asociaciones relativamente
estables, historias relativamente conocidas y compartidas y espacios y lugares
reconocibles y colectivamente ocupados” (Appadurai, 2008: 21). El autor hindú apunta
la “imaginación” como la gran responsable de recrear las relaciones de pertenencia en un
mundo globalizado y desterritorializado, en el cual las identidades dependen menos de las
fronteras establecidas por los Estados-Nación y más de las relaciones de las comunidades
con los miedos y deseos generados por los medios de comunicación.
En ese sentido las narrativas producidas por los medios de comunicación pueden rescatar
la función que los cuentos, la música y la literatura, en general, han tenido en otros
momentos de la historia, recreando la identificación con los vínculos entre poblaciones
apartadas geográficamente de sus orígenes, pero unidas en las ciudades por recuerdos
comunes. Algo que Benedict Anderson identificó como comunidades imaginadas
(Anderson, 1989), donde los lazos culturales, muchos de ellos dictados por los medios de
comunicación, generarían fuertes lazos de pertenencia. En este artículo, se investiga cómo
las redes sociales pueden crear nuevas narrativas sobre la ciudad con la producción de una
comunidad imaginada, es decir, queremos averiguar cómo el blog y la fanpage “Maria do
1
Ver IBGE: http://www.ibge.gov.br/home. Consultado el 2 de marzo de 2014.
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Resguardo” crean una Juiz de Fora imaginaria, desde nuevos lazos de pertenencia entre los
usuarios de internet y el espacio público.
2. Los medios y las narrativas sobre las ciudades
Nos parece importante el papel de la radio y la televisión en el escenario de la segunda
mitad del siglo XX en América Latina. A través de la “dramatización de lo real” (MartínBarbero, 1997: 318), los medios recrearon lazos de pertenencia entre aquellas poblaciones
que habían sido obligadas a migrar de su lugar de origen para ocupar las periferias de las
grandes ciudades. Pero si los medios de comunicación masiva fueron los responsables de
forjar identidades nacionales, como aquella pretendida por la mayor red de televisiva de
Brasil, Red Globo, que cumplió medio siglo de actividades en 2015; al mismo tiempo, el
discurso manejado por ellos mismos no ofreció respuestas a la mayoría de la población
marginada, que enfrentaba el acoso del mercado de consumo y el deseo de verse
representada (Musse, 2008). Son esos habitantes de ciudades grandes y medianas que, a
principios del siglo XXI, en medio a los cambios políticos de Brasil, con la ascensión de la
izquierda al poder, a través del Partido de los Trabajadores, y la revolución de la tecnología
de la información, con la popularización de las computadoras y celulares con acceso a
Internet; quienes van a constituir otro tipo de consumidor de noticias y entretenimiento:
usuarios que producen información, que se reinventan a sí mismos y a los contextos en
que se inscriben. En la actualidad, son las personas a través de las redes de información
quienes producen sentidos en torno a la ciudad y crean relaciones de pertenencia al
compartir relatos. En el caso específico de este artículo investigamos las fotos antiguas
compartidas por usuarios/as en la web.
La elección del objeto de investigación se justifica porque la tradición visual de Juiz de Fora
tiene en la fotografía una de las formas más expresivas del registro de su cotidianidad desde
los tiempos del imperio brasileño. El acervo de la colección de fotografías decimonónicas
del Museo Mariano Procópio es referencia para todo el país (Ferraz, 2013). Además de lo
anterior, ha sido una ciudad con gran presencia en la prensa (Musse, 2008): existen fotos
muy representativas de todo el siglo XX, incluso durante el golpe militar que comenzó en
esta ciudad y que en 2014 celebró 50 años. En el campo audiovisual, se hace referencia
a João Gonçalves Carriço (1886-1959), uno de los pioneros del cine brasileño, quien
fundó en 1934 la Carriço Film y produjo cineperiódicos y documentales que retrataban la
vida social y política de la ciudad; por ejemplo, las visitas del presidente Getúlio Vargas,
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LA CIUDAD RESIGNIFICADA POR LA MEMORIA. Rafaella Rabello y Christina Musse.
fiestas populares y religiosas, eventos deportivos, además de las primeras transmisiones
televisivas en Juiz de Fora.
Hay que considerar la vena memorialista de la ciudad: Pedro Nava (2012), el más grande
exponente del memorialismo en Brasil, oriundo de dicha localidad, dedicó gran parte de
su obra a remontar los fragmentos de su tiempo; retrata la vida en Juiz de Fora a principios
del siglo XX, una Juiz de Fora imaginada, en sus calles, sus casas y sus lugares. Para la
escritora Rachel Jardim (1975), también nacida en este lugar, la memoria de los olores y
ruidos está presente en esta resignificación imaginaria.
3. Las redes sociales y la resignificación de la memoria de Juiz de Fora
El fenómeno de las redes sociales on-line es muy reciente, nació de una tendencia natural
de crecimiento de internet que se relaciona con la creación de espacios de participación
de usuarios. El primer signo de la evolución en esta interacción fue la aparición de los
blogs; después de ello, la segunda etapa histórica fue el surgimiento de la web 2.02. La
idea por detrás del concepto de la web 2.0 es justo la posibilidad de interacción del
público con internet, a través de herramientas de wikis, publicación de videos en YouTube
o comentarios en sitios de noticias. Las redes sociales sustituyeron, en larga escala, la
experiencia de las personas con los blogs y los comunicadores instantáneos (como MSN,
ICQ), que eran los grandes atractivos de la comunicación mediada por las computadoras
en la web 1.0.
Facebook fue creado el 4 de noviembre de 2004 por Mark Zuckerberg y otros alumnos
de Harvard con el objetivo de conectar estudiantes de esa universidad; posteriormente,
se extendió a otras universidades de Boston, de Estados Unidos, de Europa; y, finalmente,
se extendió por todo el mundo (Santana, 2013). Al trabajar la fanpage de la red social, se
opta por utilizar una nueva herramienta de comunicación e interacción entre las personas.
Según datos divulgados por Facebook en su versión brasileña, son publicados 460 millones
de fotografías mensuales en la misma (Redação Link, 2012). La plataforma es utilizada por
76 millones de brasileños, según datos del responsable de dicha red social (Gomes, 2013).
Brasil es el segundo país con más usuarios que ingresan a diario en Facebook con una
marca de 47 millones de personas.
En la actualidad, la fragmentación del tiempo y el espacio lleva a transformaciones
constantes de identidad o hasta, como afirman ciertos autores posmodernos, a la
2
Ver Brasil Escola: http://www.brasilescola.com/informatica/web-20.htm/. Consultado el 2 de marzo de 2014.
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pérdida de la identidad fija y constante. Según el sociólogo polaco Zygmunt Bauman, la
vida contemporánea altera la manera en que las personas interactúan con el tiempo y con
el espacio. Según Marc Augé el término antropológico no-lugar designa “dos realidades
complementarias, pero distintas. Espacios constituidos para ciertos fines (transporte, tráfico,
comercio, ocio) y la relación que los individuos establecen con esos espacios” (1998: 83).
Para Augé, el lugar antropológico posee tres características afines: es identitario, relacional e
histórico. Basándose en Augé (1994), Bauman afirma que: “los espacios vacíos son, antes que
nada, vacíos de significación” (2001:120) y discute cómo las ciudades lidian con esos espacios
vacíos y defiende que cada habitante tiene un mapa mental de su propia ciudad.
En nuestra opinión, cuando un internauta utiliza viejas imágenes fotográficas para
representar a su ciudad, que significa la creación de un mapa mental, él está dando
un nuevo significado a la ciudad real por medio de una narrativa singular, creada por
él mismo. Las páginas web pueden ser consideradas, en nuestra opinión, como lugares
donde los usuarios de internet dan un sentido a su ciudad, por lo tanto, no pueden ser
consideradas como “sitios vacíos”, ya que, con sus aportaciones, los usuarios dan un
sentido muy singular a las ciudades.
La nostalgia manifestada en la virtualidad por las páginas web que rescatan la historia
y lanzan debates acerca de la antigua y la nueva Juiz de Fora nos hace recordar las
ciudades y los símbolos comentados por Italo Calvino (1990). Las ciudades son códigos
que presuponen una lectura (decodificación) de sus representaciones. Las instituciones
son algunos de los signos que pueden ser reconocidos en las ciudades, porque existen
espacios de cultura con orientaciones y reconocimientos y también territorios de
identidad y pertenencia. Para Calvino, “se confirma la hipótesis de que cada persona
tenga en mente una ciudad hecha exclusivamente de diferencias, una ciudad sin figuras
y sin forma, rellenada por las ciudades particulares” (1990: 34).
Esa cartografía imaginaria que busca engendrar una posible legibilidad de las ciudades es
expuesta por Renato Cordeiro Gomes (2008). La percepción urbana para el autor significa
que la ciudad es un lenguaje dual en búsqueda de ordenación. Considera que “la memoria
condiciona la lectura de la ciudad en búsqueda de sentido explícito y reconocible, que la
sociedad moderna ya no permite” (2008: 44). Y complementa explicando que: “la relación
homóloga entre la ciudad y la memoria se hace por la redundancia, por lo repetible, marca
de la Experiencia, donde hay repetición de lo que más profundamente se olvida” (44).
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LA CIUDAD RESIGNIFICADA POR LA MEMORIA. Rafaella Rabello y Christina Musse.
Raquel Rolnik (1998) trata la arquitectura como registro de la vida social y, como
consecuencia, los propios espacios cuentan su historia:
En la ciudad escrita, habitar gana una dimensión completamente nueva, una vez que se
fija en una memoria que, al contrario de los recuerdos, no se disipa con la muerte. No son
solamente los textos que la ciudad produce y contiene (documentos, órdenes, inventarios)
que fijan esta memoria, la propia arquitectura urbana cumple también este papel (1998: 16).
Para la elaboración de las representaciones de la ciudad ocurre una demanda de memorias
colectivas a través de la preservación de bienes arquitectónicos. “Se trata de impedir
que esos textos sean borrados, aunque, muchas veces, acaben por servir tan solo a la
contemplación, muriendo así para la ciudad que pulsa, alrededor” (18). La manutención
de la memoria de la ciudad proviene del trabajo de los ciudadanos y a través de las redes
sociales los mismos intentan resignificar Juiz de Fora.
Así que podemos considerar que un ejercicio de la memoria es pertinente en generaciones
que se acostumbraron a vivir de la superficialidad, de la fragilidad, del inmediatismo y de
las rápidas transformaciones traídas con las tecnologías de comunicación utilizadas en
internet, conforme nos alerta Bauman. Esa mirada sobre el pasado puede producir nuevos
significados atribuidos a Juiz de Fora, que busca aclarar de qué modo los recuerdos afectan
la ciudad que vive en el imaginario y, al mismo tiempo, establece otras perspectivas de la
ciudad real.
La memoria de la ciudad se constituye por sucesos, lugares, personas, personajes, entre
otros componentes. A través de las fotos del blog conseguimos revelaciones de grandes
monumentos y sucesos de diversas épocas. En la perspectiva de Halbwachs (2003), toda
memoria es “colectiva”, son los grupos sociales que determinan lo que es “memorable”
y las formas por las cuales se está recordando. Hasta el momento, solo los grupos
hegemónicos dominaban los criterios de lo que debería ser recordado, por lo tanto, era
más fácil que solo viéramos diagnosticada la memoria oficial. Ese fenómeno es sometido
a transformaciones constantes.
Halbwachs cree que recurrimos a testimonios para reforzar, olvidar o para completar
lo que sabemos de un evento: “[a]sí, cuando regresamos a una ciudad en la que ya
habíamos estado, lo que percibimos nos ayuda a reconstituir un cuadro del que muchas
partes fueron olvidadas” (2003: 29). Acerca de la memoria colectiva, el autor afirma que:
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“nuestros recuerdos permanecen colectivos y nos son recordados por otros, aunque se
trate de eventos en que solamente nosotros estuvimos envueltos y objetos que solamente
nosotros vimos. Esto ocurre porque jamás estamos solos” (30).
Las personas, grupos o instituciones se sienten autorizadas para compartir sus recuerdos,
escribir, fotografiar, grabar o representar sus historias, por sus autores y sus testimonios:
“Yo no conocía Juiz de Fora antiguamente, soy de los 70, prácticamente anterior a eso
no había memoria de nada. Así que decidí saber cómo era la ciudad y eso despertó mi
interés para el blog”3. Siendo así, el blog y la fanpage “Maria do Resguardo” son un intento
de rescatar la historia, por necesidad de supervivencia y reconstrucción de la memoria de
una ciudad.
4. Las redes sociales como “lugares de memoria”
En contraposición al concepto de no-lugar, un segundo concepto que abordamos en el
artículo es el de “lugares de memoria” proveniente del historiador francés Pierre Nora
(1998). Pierre Nora afirma que si es necesario sacralizar la memoria es porque no existe
más; cree que si aún habitáramos nuestra memoria, no tendríamos la necesidad de
consagrar lugares. Los “lugares de la memoria” resultan de esta tensión entre lo vivido,
lo narrado, lo registrado y lo olvidado, de la forma como la sociedad los reorganiza: “los
lugares de la memoria son, antes que nada, restos. La forma extrema donde subsiste una
consciencia conmemorativa en una historia que la llama, porque ella la ignora” (1998: 13).
Esa reserva de memoria sirve para lo que nos sería imposible recordar.
São lugares, com efeito nos três sentidos da palavra, material, simbólico e funcional,
simultaneamente, somente em graus diversos. Mesmo um lugar puramente funcional, como
um manual de aula, um testamento, uma associação de antigos combatentes, só entra na
categoria se for objeto de um ritual (1998: 21).
Piper, Fernández y Iñiguez (2013) también trabajan el concepto de rememoración:
En la práctica de recordar se entrelazan palabras, silencios, imágenes, artefactos, cuerpos y
lugares, entre otros, y es precisamente la relación entre ellos la que contribuye a construirlos.
Estas acciones reproducen interpretaciones del pasado, aunque contribuyen para transformar
las condiciones que harán (o no) posible nuevos campos de sentido, y es eso precisamente lo
que otorga a la memoria su poder de construir versiones contra hegemónicas (2013).
3
Entrevista en soporte audiovisual con Marcelo Lemos, en 9 de junio de 2012.
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LA CIUDAD RESIGNIFICADA POR LA MEMORIA. Rafaella Rabello y Christina Musse.
Las nuevas significaciones dependen de lo que habita en los imaginarios de los sujetos
con nuevos recuerdos u olvidos. En estos imaginarios, quedan tensionadas la subjetividad
individual y los discursos hegemónicos (o contra hegemónicos), estos, selectivamente,
nos indican qué recordar, creando los “lugares de memoria”. En este proceso de “hacer
memoria” los medios tienen un papel especial. Si no vivimos una situación particular,
solamente tomaremos su conocimiento por mediación de los vehículos de comunicación.
“Toda memoria está inserta en procesos de significación más amplios y, por tanto, está
mediada por los símbolos e imaginarios que circulan en su sociedad y que son dinámicos
y cambiantes” (2013 ).
Respecto del exceso de memoria y valorización del pasado, llegamos a otro concepto que
nos gustaría abordar: el “exceso de memoria” preconizado por Andreas Huyssen (2000).
La sensibilidad memorial desde los 80, como observa el autor, ha llevado a los sectores
relacionados con la cultura a una verdadera obsesión por el pasado. Eso ocurre porque
la velocidad está destruyendo el espacio, apagando la distancia temporal. “Cuanto más
memoria almacenamos en un banco de datos, más el pasado es absorbido para la órbita
del presente, listo para ser accedido en la pantalla” (2000: 74). Y este exceso de información
al que somos sometidos es causado por el sentimiento del miedo al olvido. Por eso,
intentamos combatir ese sentimiento con estrategias de rememoración pública y privada.
Entendemos que el blog y la fanpage funcionan como lugares que congregan y almacenan
las referencias de los juiz-foranos. “La memoria de los grupos, por lo tanto, parte de una
forma concreta de un hecho antiguo y lo somete a constantes recreaciones que atienden
a las necesidades espirituales del presente de sus integrantes” (Marcondes, 1996: 313). El
autor también refleja cómo esa red social interfiere en los acontecimientos memorables:
Las tecnologías transforman la manera en que las personas recuperan y utilizan memorias.
Como soportes de la memoria, funcionan como extensión de la capacidad humana de
almacenar y recuperar informaciones, conocimientos y acontecimientos vividos, proyectos y
planes futuros (1996: 314).
Henri Bergson complementa explicando la causa de que un recuerdo se torne en imagen:
“De modo general, por derecho, el pasado solo retorna a la consciencia en la medida en que
pueda ayudar a comprender el presente y a prever el porvenir: es un bateador de la acción”
(2006: 61). Ese boom que se está presentando en las redes sociales a través de grupos de
Facebook, blogs y sites revelan la condición de angustia por la preservación de la memoria,
como respuesta a la aceleración del tiempo y a la fugacidad de lo contemporáneo.
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5. La fanpage y el blog: narrativas afectivas de la ciudad
La fanpage “Maria do Resguardo” (Imagen 1) derivó de trabajos en el blog homónimo
creado en 2009 en la ciudad de Juiz de Fora. El blog (Imagen 2) posee un rico acervo de
fotografías antiguas y en él se encuentran disponibles más de 15 mil imágenes, cuenta con
315 miembros y más de un millón de accesos.
La creación del blog “Maria do Resguardo” partió de la idea de Marcelo Lemos, nacido en
los años 70 y criado en Juiz de Fora. Lemos trabaja en el comercio desde hace 20 años, en
una tienda de discos en el centro de la ciudad. Es ahí donde hace las publicaciones y reúne
a los colaboradores y simpatizantes de la página. Hay una foto de la lápida de una mujer en
la presentación del blog; su identidad no ha sido revelada a los internautas, pero se trata
de la esposa de Lemos, que aún sigue viva. La moldura de la foto es apenas una broma.
El nombre no es real, al blogger le gustó María y cree que la palabra resguardo remite a
guardar cosas antiguas.
A Lemos siempre le gustaron las fotografías antiguas, así como los muebles, carros y otros
objetos. Pero creía muy difícil conseguir imágenes porque consideraba a los coleccionistas
de Juiz de Fora muy cerrados: “Creen que la historia les pertenece y que el momento en
que divulgan la foto, pierde aquel encanto de la raridad, de la preciosidad. Yo no veo de
esa manera. Fue así que tuve la idea de crear el blog con las fotos que tenía”4. Después, los
cibernautas comenzaron a proporcionarle material.
Algunos marcadores5 son utilizados para la organización del material en el blog y para
facilitar la búsqueda del internauta. Los siguientes son los más relevantes: Juiz de Fora
Antigua (430), Barrios (453), Av. Rio Branco (371), Vehículos (188), Escuelas (168), Rua
Halfeld (143), Plazas (141), Panorámica (115), Iglesia (113), Deportes (109) y Medios
(104). Como señala Rabello y Musse (2012) “en cada división, se mezclan imágenes de
diversas fechas, no hay una división suficientemente clara y objetiva de fotografías, pues
las publicaciones son aleatorias, de acuerdo con la subjetividad de Lemos”. Para nosotras,
el estudio de estos mensajes desde un enfoque “netnográfico”, ha permitido una nueva
interpretación de las relaciones entre los ciudadanos y el espacio público.
4
Lemos, Marcelo. Entrevista concedida a las investigadoras el 9 de junio de 2012.
5
Ver Maria do Resguardo: http://mariadoresguardo.blogspot.com.br/. Consultado el 2 de marzo de 2014.
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LA CIUDAD RESIGNIFICADA POR LA MEMORIA. Rafaella Rabello y Christina Musse.
Imagen 1: captura de pantalla de la fanpage “Maria do Resguardo”. Disponible en: https://www.facebook.com/MariadoResguardo.
Imagen 2: captura de pantalla del blog “Maria do Resguardo”. Disponible en: http://www.mariadoresguardo.com.br/.
Interacciones mediadas son la clave a través de la cual las prácticas sociales son definidas
y experimentadas (Hine, 2005: 01). Teniendo el ciberespacio como un medio rico para la
comunicación a partir del crecimiento del número de usuarios (Hine, 2005), las nuevas
tecnologías amplían la cuestión de la multiplicidad metodológica al asociar el debate
sobre los avances tecnológicos a cuestiones de sociabilidad y apropiación, por lo tanto
“el agente de los cambios no es la tecnología en sí, sino las construcciones de sentido a su
alrededor” (Hine, 2005: 13). La autora defiende la utilización de la etnografía transportada
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al ciberespacio como metodología para superar las dificultades técnicas del investigador
acerca de los objetos investigados y de la propia limitación de algunos objetos que pueden
representar barreras para superarse por medio del trabajo “netnográfico”.
En la presente investigación proponemos un análisis cualitativo del material utilizando
la “netnografia”. Teniendo en cuenta que la postura interpretativa es parte de la
composición del análisis, según el recorrido que propone Kozinets (2007), la “netnografia”
está sistematizada básicamente en cuatro etapas: 1) entrée cultural, 2) recogida y análisis
de los datos, 3) ética de la investigación y 4) feedback y comprobación de las informaciones
(Amaral, Fragoso y Recuero, 2012: 175). Planteamos que la investigación del etnógrafo
sirve para la comprensión de las experiencias y dinámicas sociales que construyen redes de
significados. Según esta perspectiva metodológica la comunicación por medio de internet
se refiere tanto a las formas como interactúan actores sociales y a los resultados de esas
interacciones. En nuestro caso, el investigador ha observado sin intervenir en las prácticas
cotidianas de la página web.
El blog cumple bien el papel tanto de exhibir los contenidos como de rescatar las memorias
de su creador y de la población local. Posee cuatro coordinadores y siete colaboradores
que auxilian en la selección de fotografías; tal vez por eso se explica el gran número de
fotos del patrimonio, espacios públicos o de alguna región comercial, política o histórica
importante del lugar. “Las personas no suben fotos de la vida privada, el enfoque es en el
físico de la ciudad, en los lugares monumentales, de conmemoración” (Rabello y Musse,
2012). Hay, por ejemplo, registros de la calle Halfeld, una de las principales del centro, con
galerías que lo transforman en un enorme centro comercial a cielo abierto, o de la avenida
Río Branco, que es una de las más grandes de Brasil en línea recta.6
La dimensión espacial, arquitectónica y monumental de la ciudad es trabajada en el blog a
través de 15 mil fotografías antiguas expuestas en blanco y negro, con visualizaciones que
contabilizaron más de un millón de accesos. El imaginario de Juiz de Fora se encuentra
disperso en medio de nuevas manifestaciones de la memoria virtual y colectiva, en la
recuperación de algunas de las muchas identidades de la ciudad, de aquellas que son
construidas con los tintes de la subjetividad.
6 Con una longitud total de 6.4 kilómetros, de los cuales 5.7 kilómetros son en línea recta. Disponible en: http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=603703. Consultado el 2 de marzo de 2014.
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LA CIUDAD RESIGNIFICADA POR LA MEMORIA. Rafaella Rabello y Christina Musse.
6. Análisis del contenido: el colectivo de imágenes de la fanpage “Maria do Resguardo”
Durante el proceso de investigación se hizo un análisis del contenido publicado con el
objetivo de identificar las “ciudades imaginadas” por los miembros. El levantamiento
de la muestra comenzó en mayo de 2014, mes de aniversario de la ciudad. Se optó por
un análisis no secuencial para tener una visión más amplia del material. Así, los meses
de julio y septiembre también fueron seleccionados. El número de meses contemplaba
publicaciones del primer y segundo semestres, conformando un corpus que permitiera
una evaluación con más criterio y que no fuera determinada o por una categoría específica
de fotos que podrían estar destacadas en el periodo.
Se utilizó como metodología el Análisis del Contenido (AC) según el abordaje de Laurence
Bardin (2011), en el cual el mensaje es el punto de partida del AC, sea verbal (oral o
escrito), gestual, silencioso, figurativo, documental o directamente provocado. El método
“es un conjunto de técnicas de análisis de las comunicaciones que utiliza procedimientos
sistemáticos y objetivos de descripción del contenido de los mensajes” (2011: 44), lo que
posibilita la utilización de varias herramientas metodológicas. Es importante señalar que
la autora compara al analista con un arqueólogo, dado que se trabaja con vestigios de
documentos y porque debe hacer inferencia de conocimientos (cuantitativos o no),
en el tratamiento del material colectado, para encontrar “significados” de naturaleza
psicológica, sociológica, política, histórica, entre otros.
Asimismo, en esta investigación se hizo una categorización temática de los comentarios
de los miembros de la fanpage, que no es otra cosa que una operación de agrupamiento
de elementos bajo títulos genéricos: el nostálgico, en el cual los usuarios exaltan un pasado
glorioso de la ciudad, unido al afecto por lo monumental; el informacional, que son
objetivos y ofrecen datos duros como localización, fechas y nombres de personajes; el
crítico, que desprecia o está a favor de la preservación del patrimonio arquitectónico.
El número de comentarios nostálgicos es el más grande, lo que comprueba la fuerte
tendencia de los “juiz-foranos” de mirar hacia el pasado de modo idealista. Para llegar a esta
categoría de análisis, se optó por verificar las palabras con mayor número de repeticiones.
Encontramos expresiones que hacen parte del mismo campo semántico: memoria/
recuerdo, con 11 menciones; linda/bella, con 5 menciones; demolida/derrumbada/
perdida/acabada/destruida, con 9 menciones; patrimonio/preservada, con 7; y triste/
lamento/nostalgia, con 13 menciones.
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Los miembros usuarios extrañan “lugares de memoria” con los que se identifican o con cuales
poseen cierto sentido de pertenencia. Eso puede ser percibido a través de comentarios
que hacen referencia a sitios que frecuentaron durante distintas etapas: “Viví allá durante
algunos años, en etapas diferentes de mi vida” C.S.L., “Nací en este barrio en 1960...”. L.X.;
“Fueron muchos paseos hasta Matías los domingos por la mañana durante mi niñez”. V.G.7
Los comentarios críticos son relativos a los miembros que dejan mensajes a favor o en
contra de las demoliciones del patrimonio. En estas interacciones, los internautas dejan
clara su aversión al hecho de que edificios con estilos arquitectónicos antiguos fueran
demolidos a causa del crecimiento inmobiliario de la ciudad, por ejemplo: “La culpa de la
pérdida de esos inmuebles la tienen los herederos, quienes los venden apenas mueren sus
parientes para tener una ganancia. Les queda a los funcionarios intervenir y comprar el
inmueble con dinero público”. A.M.
En contrapartida, algunos miembros no creen que la memoria personal deba interferir
para que la gente tenga apego a las construcciones o a los monumentos, como en la cita:
“Después reclaman que Juiz de Fora es una ciudad retrasada y no evoluciona. ¡Está ahí
a culpa, toda de ustedes, quienes no dejan crecer la ciudad y modernizarse!”, H.M. Las
demostraciones de admiración por el pasado sobresalen comparadas con los comentarios
que defienden el progreso.
Los comentarios informacionales aparecen de modo equilibrado, por la necesidad de
referencias que tienen los miembros para activar las memorias, tales como: “Esta foto
fue tomada desde la esquina de la calle Ingeniero Otto Salzer con la calle Bernardo
Mascarenhas. La primera casa de la derecha es la casa de mis abuelos José Julião y Carolina
Brugger Julião, número 621”, J. Son recordadas fechas, rutinas de los moradores de algún
barrio mencionado, nombres de personajes y curiosidades. Los usuarios parecen competir
para mostrar cuál de ellos tiene más información y, por lo tanto, establecer un diálogo que
reconstruye el pasado reciente.
7. Conclusión
El artículo se basó en la perspectiva de una memoria que reside no sólo en los registros del
pasado, sino también en la resignificación del presente, y en que la Juiz de Fora del blog y
7
Citas extraídas de la fanpage “Maria do Resguardo”. Los nombres de los usuarios están abreviados.
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LA CIUDAD RESIGNIFICADA POR LA MEMORIA. Rafaella Rabello y Christina Musse.
de la fanpage “Maria do Resguardo”, tal vez, pueda ser al mismo tiempo una Juiz de Fora
del presente, al registrar la memoria del pasado. Las fotos antiguas, el blog y la fanpage
crean un vínculo común: la resignificación espacial de la memoria de la ciudad, sus calles,
sus instituciones y sus lugares. Tal como la Juiz de Fora que persistió en la memoria de
Pedro Nava y de Rachel Jardim, también la Juiz de Fora presente en el blog y en Facebook
es una ciudad imaginaria e imaginada. La memoria visual y al mismo tiempo la lírica de
la ciudad es recreada por las fotografías presentadas en el medio virtual, permitiendo la
manipulación y la reproducción de imágenes.
En las plataformas analizadas existe más uso de fotografías de lugares y monumentos
que de personas, con lo que se establece un alejamiento entre lo público y lo privado.
No se “publican” aspectos de la vida común, situaciones en familia o selfies, es algo muy
diferente de la exposición narcisística (Sibilia, 2008) que observamos en las redes sociales
en la actualidad. Parece que en ese ejercicio de memoria no existe el objetivo de definición
de las identidades por las pequeñas historias, lo que prevalece es la cohesión de imágenes
que revela un todo grandioso, el conocimiento objetivo del mundo.
Otra cuestión curiosa es que se encuentran pocas publicaciones de fotoperiodismo, en
una ciudad en que la imprenta es fundamental para el registro de lo cotidiano. La mayoría
de las imágenes no son del creador del blog o de los colaboradores, sino que pertenecen a
otros autores; es interesante considerar también que no son los propios fotógrafos o sus
familias quienes las “suben”.
A lo largo de las observaciones virtuales se percibió que la fanpage y el blog se sincronizan
y que el gestor busca constantemente promover la interacción entre ambos medios. La
fanpage llega a un público más extenso sea por su diversidad o cantidad, que el blog, lo
que puede ser ocasionado por las herramientas disponibles en Facebook. A través de los
motores de búsqueda, los comentarios, me gusta o compartir, los usuarios difunden los
temas en cuestión de segundos, a una velocidad mucho más rápida de lo que ocurriría
solamente con las publicaciones del blog.
A partir de las entradas, los miembros de la fanpage manifestan las memorias individuales y
discuten también la memoria colectiva. Lugares públicos, edificios, medios de locomoción
y eventos son destacados cuando ya no existen más. La imposibilidad de revisitar un lugar
o participar de una situación cotidiana del pasado genera una gran nostalgia entre los
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
usuarios. La rememoración también sirve como motivación para buscar la preservación
del patrimonio histórico/cultural de la ciudad.
Al analizar el proceso de rememoración construido en el blog y en la fanpage, queda
caracterizada la utilización de estas plataformas de la web para dar nuevos sentidos al
espacio público real. La recuperación de fragmentos de la ciudad registrados en las
fotografías que organizan el pasado es un movimiento nostálgico que puede ser usado
para la sustitución del caos del presente. El número de comentarios nostálgicos es el
más grande, lo que comprueba la fuerte tendencia de los “juiz-foranos” de mirar hacia
el pasado de modo idealista. Si la ciudad contemporánea crece de manera desordenada
y deja en segundo plano la función de propiciar cambios afectivos entre sus habitantes,
si las calles y las avenidas hoy en día no sirven más para los encuentros, sino solo para el
flujo. Por lo tanto, el blog y la fanpage “Maria do Resguardo” pueden ser considerados
“lugares de memoria” según el sentido que confiere Pierre Nora (1998), en lo cual la ciudad
adquiere nuevos significados a partir de las narrativas que hacen sus habitantes sobre
ella. Comprobamos en este artículo que las redes sociales ocupan actualmente un nuevo
hogar de construcción de sentidos, no más limitados a los medios de comuncicación
tradicionales. La ciudad de Juiz de Fora es resignificada por la memoria narrada por el blog
y la fanpage “Maria do Resguardo”.
Referencias
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Anderson, B. (1989). Nação e consciência nacional. São Paulo: Ática.
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Ferraz, R. (2013). Colecionismo e a formação da coleção de fotografías oitocentistas no acervo do
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
Intersecciones: espacio físico, social y mediático
en la construcción cotidiana de una “ciudad
ordinaria” en San Salvador de Jujuy, Argentina.
Intersections: physical, social and media spaces in the every-day making of an “ordinary
city” in San Salvador de Jujuy, Argentina.
Alejandra García-Vargas*
Melina Gaona**
Andrea López***
Universidad Nacional de Jujuy,
Argentina
[email protected]
Universidad Nacional de Jujuy,
Argentina
[email protected]
Universidad Nacional de Jujuy,
Argentina
[email protected]
Resumen
Este trabajo indaga en la conflictividad de lo social expresada en imágenes, relatos y prácticas de
construcción del espacio de la ciudad de San Salvador de Jujuy. Se realiza un análisis interpretativo
crítico acerca de los sentidos de ciudad desde lo construido en el espacio físico, mediático y social
a partir de aproximaciones etnográficas y del análisis mediático. El abordaje plantea una atención
transversal a los procesos de producción de significaciones hegemónicas en torno a la ciudad y lo
urbano en diferentes repertorios, a los procesos de territorialización realizados por actores de las
organizaciones barriales Tupac Amaru y Tupaj Katari, y a la vinculación de ambos con la historia local.
Abstract
In this essay we interrogate social inequalities and conflict expressed in images, narratives and practices
of space production located in San Salvador de Jujuy city. We make an interpretative analysis about
senses of place in the city through physic, media and social spaces built around an ethnographic
approach and media analysis. We aim to explore a transversal approach of space hegemonic
production processes in the city taking into account two main sources involving the territorialisation
actions performed by social organizations Tupac Amaru and Tupaj Katari, as well as their entailment
with local history.
Palabras
clave
Geografías del poder, sentidos de ciudad, San Salvador de Jujuy, medios hegemónicos, movimientos
sociales.
Key
words
Power Geography, senses of city, San Salvador de Jujuy, hegemonic media, social movements.
* Unidad de Investigación en Comunicación, Cultura y Sociedad de la Universidad Nacional de Jujuy. Licenciada en Comunicación Social, Universidad Nacional de Jujuy.
** Doctora en comunicación de la Universidad Nacional de La Plata. Licenciada en comunicación social de la Universidad
Nacional de Jujuy”.
*** Doctoranda en comunicación, Universidad Nacional de La Plata. Licenciada en comunicación social, Universidad Nacional
de Jujuy.
Recibido: 31-08-2015 | Revisado: 13-10-2015 | Aceptado: 14-04-2016 | Publicado: 01-07-2016
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DOI: 10.5354/0719-1529.2016.37237
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INTERSECCIONES. Alejandra García-Vargas, Melina Gaona y Andrea López
El poder es una de esas cosas de las que una raramente ve un mapa. Aun así, una geografía
del poder –esto es, de las relaciones sociales desplegadas en el espacio– es la que sostiene
mucho de lo que experimentamos en cualquier región local (…). Y es al interior de las
intersecciones de todas las geografías que cada “lugar” adquiere tanto su singularidad como
su interdependencia con cualquier otro.
Doreen Massey (1995).
1. Introducción
Este trabajo propone indagar en la conflictividad social expresada en imágenes, relatos y
prácticas de construcción del espacio de la ciudad de San Salvador de Jujuy. Consideramos
los conflictos en los procesos de significación de lo urbano jujeño como parte constitutiva
de la articulación de una serie de situaciones sociales de diverso tipo (económicas, políticas,
culturales) que se acumulan y condensan en una coyuntura1.
Nuestro trabajo participa –como telón de fondo– del debate que busca desmontar
críticamente la separación entre comunicación y ciencias sociales con base en una
idea de profesionalización del campo que elimina su complejidad y remite los estudios
comunicacionales a un entorno mediacéntrico clausurado. En cambio, consideramos que
el espacio mediático resulta co-constitutivo del espacio social –y de sus vínculos con el
espacio físico– ya que no se limita a dar forma a algo previo y ya existente sino que es parte
del proceso de formación, estabilización, crítica o ruptura de la mayor parte de las figuras
que se presentan al debate social (Thompson, 1991). Por ello, el abordaje metodológico
plantea una atención transversal a los procesos de producción de significaciones en torno
a la ciudad y lo urbano analizado en medios de comunicación locales y hegemónicos, los
procesos de territorialización realizados por actores de las organizaciones barriales Tupac
Amaru y Tupaj Katari, y la vinculación de ambos conjuntos de prácticas de producción
del espacio con la historia local.
El artículo propone dialogar críticamente con el conjunto que suele agruparse en el
área de “comunicación y ciudad”. En ese sentido, consideramos necesario indicar que el
1 La coyuntura es, para Grossberg “una descripción de una formación social como fracturada y conflictuada, sobre múltiples
ejes, planos y escalas, en búsqueda constante de equilibrios o estabilidades estructurales momentáneos a través de una variedad de prácticas y procesos de lucha y negociación”. La idea de “coyuntura” implica, justamente, focalizar las especificidades
históricas sin renunciar a explicar ordenamientos amplios, lo que permite comprenderlas y eludir tanto el provincianismo
como la subsunción de lo localizado en dinámicas o modelos explicativos generalizantes (Grossberg, 2006: 1-32).
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pensamiento latinoamericano ha incluido históricamente la preocupación conjunta por la
ciudad, la cultura y la política, ofreciendo articulaciones innovadoras que contrastan con
la producción dicotómica de los países centrales, en los que los estudios de comunicación
tienden a ignorar las prácticas de producción y consumo de los habitantes de las ciudades,
mientras que la teoría urbana descuida el análisis de los imaginarios.
A su vez, la atención a San Salvador de Jujuy en términos de una “ciudad ordinaria”
(Robinson en Román–Velázquez y García-Vargas, 2005) invita a eludir las jerarquizaciones
y comprender diversas maneras de ser urbanos. Confrontando las limitaciones de la
jerarquización implicada en las “ciudades globales” con la tendencia preferente a trabajar
sobre capitales nacionales de la producción latinoamericana del último cuarto del siglo
XX, que estructura en buena medida el área de trabajo mencionada.
2. Sentidos de ciudad y geografías del poder en medios locales hegemónicos
San Salvador de Jujuy es la capital de una provincia argentina de frontera distante a 1.500
km. de la ciudad autónoma de Buenos Aires. Está ubicada en un valle surandino. Como
hemos señalado en trabajos anteriores (García-Vargas, 2010; Ficoseco, Gaona y López,
2013) estas características hacen que, en primer lugar, las apreciaciones que aquí pueden
hacerse se distancien de aquellas provenientes de países cuyas condiciones de producción
académica favorecen la distribución de su teoría o de sus resultados. En segundo lugar, una
capital de provincia periférica y pequeña, tensa la relación con la producción académica
latinoamericana, que tiende a reproducir la desigualdad internacional al interior de sus
territorios nacionales y ocuparse de sus capitales o de las ciudades más favorecidas en el
desarrollo nacional del capitalismo para dar cuenta de lo social como un todo nacional
homogéneo, percibiendo a aquellos territorios que se escapan de estas características
como desvíos o retrasos –generalmente, ocasionados por la adhesión de sus actores a
patrones de tipo conservador y tradicional, por incapacidad o conveniencia–. En tercer
lugar, las formas de construcción de identificaciones –y particularmente de adscripciones
nacionales– en situación de frontera –y de frontera alejada de la capital nacional– brindan
especificidad tanto a la experiencia urbana como a las configuraciones culturales que la
significan en una relación de articulación tensa con la Nación misma (García-Vargas, 2010).
El período de auge neoliberal argentino (a partir de la reinstauración democrática de 1983
y con más fuerza durante el gobierno menemista) mostró como una de sus características
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INTERSECCIONES. Alejandra García-Vargas, Melina Gaona y Andrea López
y consecuencias, la reconfiguración de las redes de relaciones entre los medios masivos
de comunicación y diversos actores relevantes de la vida social2. En Jujuy, la nueva
coyuntura puede caracterizarse como un proceso de modernización relativa, en el que
las modificaciones en las condiciones técnicas mejoraron los productos, acercándolos
a estándares nacionales e internacionales, pero lo hicieron sobre bases regresivas. Tal
regresividad se explica por varios motivos. En primer término, porque la interacción
profunda entre lo político, lo económico y lo periodístico se nutrió de redes de relaciones
previas, igual o similarmente opresivas para una parte de la población. En segundo lugar,
porque las condiciones de trabajo de los y las periodistas en el período se retrotraen
a situaciones anteriores -y más desfavorables- que las logradas durante la vigencia del
Estado de Bienestar3. Finalmente, porque el trabajo de interpretación de la crisis se asentó
en estereotipos de larga data, reforzándolos y volviéndolos operativos para explicarla y
justificarla en su dimensión contemporánea (Hall, Critcher, Jefferson, Clarke y Roberts,
1998; Hall, 2011).
Denominamos “sentidos de ciudad” (García-Vargas, 2006) a las interpretaciones
heterogéneas, históricas, conflictivas y contingentes sobre el espacio urbano, que
construyen diversos actores, en desiguales condiciones, para comprender su experiencia
urbana. Los sentidos de ciudad nombran la posibilidad de acción de los practicantes
del espacio urbano, en su dimensión significativa. Rose (1995) incorpora el concepto
de “sentido del lugar” para dar cuenta de cómo los diversos sitios resultan significativos
porque son el foco de emociones y sentimientos personales. Los sentidos de ciudad
son heterogéneos, se procuran simultáneamente en varias escalas, y forman parte de
un contexto mayor que los vincula con un conjunto específico de relaciones de poder,
sociales e históricas, observables en una configuración cultural.
Las configuraciones culturales, para Grimson (2011), son campos de posibilidad (sobre
pasado y futuro; sobre lo que está dentro y lo que está afuera; sobre outsiders y miembros);
tienen una lógica de interrelación entre las partes; e implican una trama simbólica común
(algunos principios de división del mundo, y una lógica sedimentada de la heterogeneidad).
Grimson indica que, en una configuración cultural, “las clasificaciones son más compartidas
2 Una descripción detallada de este proceso puede verse en García-Vargas, Arrueta y Brunet (2009); y en relación expresa
con la prensa gráfica en García-Vargas (2011)
3 Los principios del Estatuto del Periodista Profesional, sancionados en Argentina en 1944, sentaron las bases jurídicas e
ideológicas de las relaciones entre el Estado, los periodistas y los propietarios de los diarios de circulación masiva.
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que los sentidos de esas clasificaciones (…) Por ello, la disputa acerca del sentido de las
categorías clasificatorias es una parte decisiva de los conflictos sociales” (2011: 185).
Tanto las características de San Salvador de Jujuy como las variaciones en los medios
locales pueden observarse en la construcción de un sentido de ciudad dominante para
San Salvador de Jujuy por parte de los medios locales, ya que nos brindan rápido acceso
a una suerte de croquis del sentido común local sobre la capital jujeña. Como el sentido
común -un pensamiento genérico de carácter difuso y disperso en una cierta época y en un
cierto ambiente popular (Gramsci, 2011)- este sentido de ciudad dominante configura un
horizonte de expectativas que es restringido. De ese modo, limita la vida en San Salvador
de Jujuy, por ejemplo, al establecer objetivos para el crecimiento, o al discutir las formas
–y por ende, los fondos– de la ciudad4.
La definición de un sentido de ciudad hegemónico para San Salvador de Jujuy por parte
de los medios masivos se realiza a partir de una vasta serie de operaciones que incluyen la
producción (o el sostenimiento) de una tradición; la generación de legitimidad para erigir
actores o grupos con capacidad para presentarla como válida (a través de pertenencias
nacionales, clasificaciones étnicas o vínculos genealógicos que “saltean” intereses de clase
o bien de un saber técnico en campos específicos, especialmente la arquitectura); y la
jerarquización espacial diferencial de ciertos sectores de la ciudad (mediante la asignación
de usos específicos, la valoración excluyente de determinadas áreas y la vinculación
de espacios y actores en procesos de “asignación territorial” que luego se naturalizan)
(García-Vargas, 2010).
Las operaciones constructivas del sentido de ciudad dominante tienen una extensa historia
por parte de la prensa gráfica local (Fairclough, 2001). Los diarios jujeños Crónica, El Día y
La Opinión durante la primera mitad de la década de 1940, ya proponían las líneas centrales
mediante el establecimiento de límites territoriales que colaboran y sustentan procesos
de diferenciación (García-Vargas, 2006). En primer lugar, se separa a la ciudad de lo rural,
pero atendiendo especialmente a la ruralidad romantizada de la Puna. En esa operación,
se espacializa la etnicidad, el “Norte” (Quebrada y Puna) para los indios, y la ciudad para
los criollos. Ya separada la ciudad se trazan límites entre el área central (definida entre los
dos ríos y sobre la cuadrícula fundacional), para sus sectores más privilegiados y aquellos
4 En este artículo nos limitaremos a señalar algunas características básicas de este sentido de ciudad dominante elaborado
por los media locales, con base al trabajo de análisis realizado por García-Vargas en diversas publicaciones.
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que se adapten a sus parámetros de civilidad, y la periferia dirigida a todos aquellos actores
cuyas condiciones materiales de existencia –reveladas en sus prácticas cotidianas– no
puedan o no deseen equipararse a las normas dominantes. Se espacializan las diferencias
de clase y se prescribe un “código de urbanidad”. Además, se prescriben distribuciones del
espacio privado y el público: la casa es para las mujeres y la calle para los hombres, por lo
que las relaciones de género quedan distribuidas espacialmente.
A su vez, en la coyuntura crítica de la aplicación del modelo económico del consenso de
Washington, durante la década de 1990, las representaciones periodísticas de los cortes de
puentes en San Salvador de Jujuy en 19975 muestran cómo las representaciones del espacio
revelan las variaciones producidas por la consideración de un espacio global vinculado
a las dinámicas del capitalismo en la Argentina durante la década de 1990 y, al mismo
tiempo, cómo articulan estas variaciones con el “sentido del lugar” de la tradición histórica
dominante (García-Vargas, 2000). Para los titulares de los diarios locales dominantes la
protesta pasó a significar una ciudad “detenida”. Independientemente de la predicación
de acciones positivas o negativas a determinados actores en el tratamiento de los diarios
Pregón y Tribuno subyace constantemente la idea de lo social como maquinaria dada
y no como construcción. Por eso es que los piqueteros y los manifestantes que cortan
los puentes interrumpen “algo” que debe permanecer como canal. Es esta la imagen que
inscribe la interpretación periodística: recuperar el orden de una máquina que ha de ser
perfecta, ordenando los flujos y evitando el estallido. La demanda por la libre circulación
y la libre competencia propias del neoliberalismo, que se concibe en la cobertura del
conflicto como único horizonte posible, es, paradójicamente, una demanda que exige
regulación de los canales por los que se desplazarán los flujos. Tal como estos diarios lo
señalan, rutas libres para la circulación de mercancías libres y capitales libres, puentes
libres para la circulación de ciudadanos y objetos en San Salvador de Jujuy.
Finalmente, en el tratamiento periodístico del conflicto por la ocupación tradicional de
la plaza central de la ciudad de San Salvador de Jujuy por parte de artesanos que vendían
productos andinos entre 1999 y 2000 (García-Vargas y Bergesio, 2010), los diarios locales
apelaron a modelos interpretativos positivistas, causales y lineales, vastamente difundidos
en nuestras sociedades (Fairclough, 2001; Vasilachis de Gialdino, 1997). Se desarrolla un
5 Durante el mes de mayo de 1997 la ciudad capitalina se vio interpelada por una serie de cortes de puentes como modo de
protesta y visibilización, por parte de sectores gremiales y organizaciones de desocupados y figuras políticas de trascendencia
nacional agrupados en la lucha por derechos sociales.
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sentido de progreso establecido vinculado a una específica tradición selectiva. El reclamo
por la higiene, la estética de la ciudad y la “invasión” de costumbres que la vulnerarían
pone al descubierto un conflicto étnico-racial que caracteriza las relaciones entre clases y
sectores sociales en Jujuy6, al asimilar automáticamente lo coya7 a lo boliviano, y ambos a
aquello que es ajeno a la ciudad. En las representaciones periodísticas, etnia y nacionalidad
se superponen en la misma estrategia de extrañamiento: la etnicidad atribuida a la
producción de artesanos y artesanas o la extranjería de los y las trabajadores de las calles
de la Terminal son ajenas a la historia lineal y unidimensional de la ciudad. En el registro
dominante, la construcción de la ciudad se realiza a partir de una tradición selectiva
(Williams, 1997) que articula la reseña histórica relativa a la Fundación o las Guerras de
la Independencia y la espacialización diferencial de todas aquellas prácticas y actores que
no puedan o no deseen incorporarse a esta narrativa (como se ha observado también en
García-Vargas, 2003).
En relación con la ciudad los medios masivos dicen que San Salvador de Jujuy es una
ciudad Argentina, que es la capital de una provincia de frontera, que en ella hace falta
espacio y modernidad, y también que es necesario recordar el pasado. Ninguno de los
términos es inequívoco, aun cuando producen un efecto de realidad (Hall, 1982). La ciudad
se construye por oposición a otras (a algunas otras: Buenos Aires y Salta), a la naturaleza
(que es también una especial naturaleza: los paisajes patrimonializados de la Quebrada de
Humahuaca), y se ubica en un espacio nacional (cuyo exterior constitutivo se restringe a
uno de los países fronterizos: Bolivia) (García-Vargas, 2010).
Alicia Lindón (2006) describe el proceso de “pareo” como el ejercicio de la conciencia de
formar “pares de cosas” para compararlas. Ese proceso es importante en la conformación
de sentidos de ciudad, pues en toda experiencia espacial actual, la persona contrasta el
lugar en el que se encuentra con otros lugares en los que estuvo en distintas circunstancias
por lo que suma a la situación de interacción el conocimiento de sentido común sobre
6 En este sentido no es infrecuente que algunos sectores sociales se refieran al ordenamiento social jujeño como si fueran
diferencias étnico-culturales las principales categorías sociales productoras de la estructura social, véase Karasik, G. (1994).
“Plaza grande y plaza chica: etnicidad y poder en la Quebrada de Humahuaca”, en Karasik, G. (comp.) Cultura e identidad en
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UNT, abril 2005, ms. Para conocer la espacialización de estas tensiones en la ciudad de San Salvador de Jujuy conforme a
representaciones periodísticas locales de la década de 1940, puede verse García-Vargas, A. (2003). “Cuerpos a diario. Representaciones del cuerpo en la prensa gráfica jujeña”, VVAA, Cuerpos, Jujuy, EDIUNJu, pp. 97-108.
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Etnia que regionalmente se ubica entre los Andes chilenos, bolivianos y argentinos.
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INTERSECCIONES. Alejandra García-Vargas, Melina Gaona y Andrea López
ese lugar. En este caso, las tres líneas de interpretación del “exterior constitutivo” de la
ciudad recién mencionadas se combinan en el desplazamiento y espacialización de sus
habitantes brindados por ese reservorio común. Etnia y nacionalidad se superponen en
la misma estrategia de extrañamiento: extranjeros y norteños son invasores del espacio
urbano porque pertenecen naturalmente a otro lugar (o a otro tiempo), que además se
considera inferior a la nación argentina (García-Vargas, 2010).
En cuanto a la dinámica espacial “interna” de la ciudad, el sentido de ciudad dominante de
los medios locales realiza un recorte espacial que representa metonímicamente al centro
de la ciudad, entre los dos ríos que la atraviesan y sobre la cuadrícula fundacional, como
“la ciudad” en su conjunto, reforzando la relación polar entre el centro y la periferia, y su
vinculación con la colonia y algunos sucesos de la guerra de la independencia (GarcíaVargas, 2003). La representación de la ciudad como el espacio que se encuentra en su
centro histórico y comercial, elude la mostración de los barrios, que se restringen en
cambio a las noticias sobre infraestructura –basadas generalmente en partes de prensa de
los organismos públicos– o bien al espacio de las crónicas policiales (Grimson, FerraudiCurto y Segura, 2009; Rodríguez-Alzueta, 2014). El mapeo de hombres y mujeres que
hacen los medios reproduce la espacialización diferencial de actores, asignando lugares
desfavorables para quienes escapan del rol de ciudadanos ideales para la igualmente
idealizada ciudad de San Salvador de Jujuy.
Por otra parte, las restricciones en la circulación en la ciudad ocasionadas por las habituales
protestas callejeras, se trabajan con la figura de una ciudad “detenida” (García-Vargas,
2000). Independientemente de la predicación de acciones positivas o negativas a los y
las manifestantes, subyace constantemente la idea de lo social como maquinaria dada
y no como construcción. Por eso es que los piqueteros, y los manifestantes que cortan
los puentes o las calles, interrumpen algo que debe permanecer como canal, como vasos
comunicantes. Y es en ese reclamo que se inscribe la interpretación periodística: recuperar
el orden, facilitando los flujos y evitando el estallido8.
La demanda por la libre circulación y la libre competencia propias del neoliberalismo, que se
concibe en la cobertura de conflictos como único horizonte posible, es, paradójicamente,
una demanda que exige regulación de los canales por los que se desplazarán los flujos. Tal
8 Para un análisis acerca de los imaginarios sociales que hacen circular y sostienen los medios gráficos hegemónicos jujeños
acerca de las manifestaciones en la vía pública ver Cortez, Gaona y López (2009).
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como los diarios de referencia dominante lo señalan, rutas libres para la circulación de
mercancías libres y capitales libres, calles libres para la circulación de ciudadanos y objetos
en San Salvador de Jujuy.
3. Construcción del problema de investigación y metodología de análisis
Nos hemos detenido en esta concepción del espacio y los flujos porque resultan de interés
al revelar una geografía del poder en San Salvador de Jujuy, pero además porque deseamos
contrastarlas con las interpretaciones de los propios actores, para observar en qué medida
dichas concepciones se alejan de su experiencia urbana. Abordaremos, por un lado, la
experiencia predominantemente barrial de lo urbano en los actores de la Organización
Barrial Tupac Amaru, y, por el otro, la percepción de sí mismos y de la ciudad que ofrecen
los militantes del Movimiento Social y Cultural Tupaj Katari.
Presentamos una concepción del espacio –como producto de las relaciones, constituido
a través de las interacciones, condición primaria para la heterogeneidad y siempre político
(Massey, 2005) –porque resulta de interés al revelar el “sentido de ciudad” dominante
para San Salvador de Jujuy. Nuestra intención es recuperar la heterogeneidad de sentidos
sobre la ciudad, observando la potencia de esos mapas y paisajes dominantes –como
planos para percibir, decir y representar la ciudad– para estructurar aquellos que resultan
hegemónicos, pero sin perder de vista la agencia humana. En este artículo analizamos
en qué medida las significaciones dominantes y un paisaje material, ya existente, abren y
cierran posibilidades de acción y de coacción para su transformación por diversos actores.
Esos “sentidos de ciudad” divergentes resultan una vía de acceso situada para el análisis
de la diversidad de experiencias de lo urbano, de su inestabilidad y dinamismo, y de su
profunda imbricación con la desigualdad y el poder (Massey, 1994).
Se han seleccionado experiencias que conllevan procesos de significación alternativos, a
partir de acciones de territorialización que operan en una escala diferente (es decir, que no
mapean la ciudad en su conjunto -como pueden hacerlo los medios- sino que se localizan
en la escala barrial), o bien que establecen con la ciudad un recorrido que acentúa y puntea
el “sentido de ciudad” dominante a partir de las manifestaciones de protesta. Abordaremos,
por un lado, la percepción de sí mismos y de la ciudad que ofrecen los militantes del
Movimiento Social y Cultural Tupaj Katari, y por el otro, la experiencia predominantemente
barrial de lo urbano en los actores de la Organización Barrial Tupac Amaru.
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Para el primer caso, la problematización puede inscribirse en la vía abierta por Armando
Silva (1992), quien contrasta mapas y croquis para pensar las diferencias entre la dimensión
instituida de la representación espacial y la dimensión instituyente de las prácticas
territoriales sobre esos sitios. Del mismo modo, las acciones de “nombrar” y “recorrer”
el territorio le permiten asumirlo como extensión imaginaria y darle entidad física. La
síntesis de ambas acciones le permiten al autor colombiano sostener que “el territorio es
algo físico, pero también extensión mental” (Silva, 1992: 51).
Para ello se llevó adelante un abordaje etnográfico basado en entrevistas en profundidad
entre las militantes del movimiento y la observación participante en las asambleas,
reuniones y diferentes acciones productivas por parte de la organización en el período
entre agosto y diciembre de 2010. Este trabajo implicó la reconstrucción organizacional
por parte de las distintas facciones del movimiento y el seguimiento de distintas instancias
de visibilización pública en manifestaciones9 y actividades de discusión y debate abierto.
Para el segundo caso, nos inscribimos en la preocupación en torno a la “experiencia
urbana” con la que Ramiro Segura (2015) indica la necesidad de observar cartografías y
puntos de vista discrepantes en el estudio de ciudades. De ese modo, es posible conservar
los estudios sobre ciudades al interior de la tensión entre formas espaciales y prácticas
sociales. El antropólogo argentino (Segura, 2015) indica que “es en la experiencia social
(por definición, en proceso) del espacio urbano donde se produce la articulación (siempre
inestable) entre la forma espacial y las prácticas sociales” (155).
Es así que reconstituimos las dimensiones y prácticas espaciales del barrio, por un lado, a
partir de las observaciones hechas en el campo y, por otro, a partir de las significaciones
que hacen de los distintos lugares los individuos inmersos en él. Estas percepciones no
refieren tan sólo a lo que ocurre en el barrio, como un elemento inconexo de otros, sino
que dentro de una urbanidad, se trenza en la urdimbre sobre la cual se va construyendo
9 Fueron tres las marchas estudiadas. El 11 de agosto de 2010 los militantes salieron a las calles en reclamo de nuevos
planes de capacitaciones, tierra y vivienda. El 28 de septiembre de 2010 la comisión de ecología organizó la manifestación para
demandar la aprobación de la ley de protección de las zonas de glaciares y periglaciares. Finalmente, el 7 de diciembre de 2010,
las agrupaciones del Frente transitaron la ciudad para exigir la renovación de los planes de capacitaciones, bolsones navideños
y aguinaldo social.
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la ciudad10. En estas construcciones, las distancias y cercanías del barrio con otros sectores
se tornan no sólo geográficas, sino sociales y relacionales.
Al momento del trabajo de campo (agosto - diciembre de 2010) el barrio reunía alrededor
de mil setecientas viviendas ocupadas, con ocho etapas de viviendas habitadas y dos
etapas en construcción. No existen datos oficiales de cuánta gente vive en total en el
barrio, pero entre la cantidad de hogares habitados y la media establecida entre el total
de las familias relevadas, el cálculo del relevamiento para esta investigación conjetura que
vivían alrededor de cinco mil personas hasta el final del trabajo de campo. Sin embargo,
intervienen distintas variables que exceden a esta aproximación inicial, que tienen una
posible variación en las conformaciones familiares entre las distintas etapas, no percibida,
en nuestro muestreo reducido, las convivencias fluctuantes y el crecimiento vertiginoso
que ha sostenido el barrio en los últimos años.
El contraste entre los sentidos dominantes de esa “ciudad deseada” o regulada, y aquello
que acontece en ciertos tipos de práctica urbana y modos alternativos de habitar, nos
permite exponer la condición siempre dialéctica de la experiencia en la ciudad: entre lo
imaginado y lo vivido, en la puja entre la conservación y las transformaciones.
4. Resistir interviniendo el espacio público. La experiencia de las mujeres en el movimiento
social y cultural Tupaj Katari
El movimiento Social y Cultural Tupaj Katari es una de las organizaciones sociales que se
consolidó en San Salvador de Jujuy durante los años que le siguieron a la crisis económicapolítica del año 2001. Motivadas por la desocupación laboral y por la falta de soluciones a las
demandas, pequeñas organizaciones sociales de la ciudad comenzaron a (re)organizarse en
un proyecto en común. El movimiento terminó de concretarse el 7 de febrero del año 2006
con la toma de los galpones ubicados en los predios de la estación de trenes en la capital
jujeña. El movimiento cuenta con diferentes afluentes, algunos con más experiencias que
otros, pero unidos por luchas en común. El movimiento nuclea: la Comisión de Derechos
10 El barrio aparece como una noción dinámica. “Privatización progresiva del espacio público”, la apropiación de ese espacio
funciona en ambas direcciones: como continuidad entre aquello que se percibe como más íntimo (la vivienda) y aquello que es
más desconocido (la ciudad en su conjunto). De Certeau, Giard y Mayol (1999) afirma que en el barrio el límite entre lo público
y lo privado constituye una separación que más que separar, une en la práctica a ambos elementos. Aquí ambas categorías no
son exógenas, sino coexistentes, interdependientes, ya que en el barrio una no significa sin la otra. Entonces, pueden reconocerse territorios no del todo delimitados, sino que, como “espacios liminares” (Carman, 2006: 188) mantienen en contacto y
entrecruzamiento a mundos otrora opuestos.
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Humanos Mambo Tango, la organización Madres, Hijos y familiares de Detenidos y
Desaparecidos de Jujuy, la Agrupación barrial de desocupados Avelino Bazán y artistas
independientes de circo, teatro y títeres. Además cuenta con organizaciones afluentes en
las localidades de San Pedro, Humahuaca, Abralaite y Quebraleña, todas ubicadas en el
interior de la provincia. De acuerdo con lo relevado en nuestra investigación, de los 495
integrantes del movimiento, 282 (57%) eran mujeres, quienes ocupan roles productivos
en distintas áreas del movimiento.
Para expresar sus reclamos las integrantes del movimiento realizan distintas acciones
colectivas en algunos de los espacios públicos de la ciudad de San Salvador de Jujuy, que
varían de acuerdo al fin de cada una de las protestas. Analizaremos en este apartado
los cortes de las calles principales que constituyen una parte central del repertorio11 de
acciones de protesta del movimiento12.
La aparición en los espacios públicos constituye uno de los puntos centrales. La
significación de los cortes de calle como método de protesta es pensada por ellos como
una forma de hacer visible lo que permanecía velado, principalmente la pobreza y la
desocupación; características que, funcionales al sistema, no son percibidas como parte
de aquél (Rodríguez-Blanco, 2002). La ocupación de estos espacios públicos por parte
de los manifestantes se convirtió en un punto central para hacer visible sus problemas y
lograr soluciones efectivas, aun cuando algunos de los militantes, reconocieron que dichas
metodologías pueden resultar molestas para una parte de la sociedad.
La única manera para que se consigan las cosas es saliendo a las calles, porque si esperamos
que nos den, nunca te dan nada. Nosotros hemos visto que las cosas se consiguen en la calle,
es la única manera (Silvia).
A mucha gente las marchas le resulta medio tedioso, pero a veces se hace necesario porque
si no, no te escuchan (Micaela).
Al observar el modo de organización y composición de las manifestaciones analizadas
centramos la atención en la participación que tuvieron las mujeres del movimiento. Si la
experiencia urbana se vive de manera diferenciada para aquellos sujetos que no responden
de lleno a las características ideales programadas para la ciudad, para las mujeres operan
11 Para Tilly el término repertorio “identifica un conjunto limitado de rutinas que son aprendidas, compartidas y ejercitadas
mediante un proceso de selección relativamente deliberada” (en Auyero 2002:17). Los repertorios son creaciones culturales que
emergen de la lucha entre ciudadanos y el Estado.
12 Para un análisis detallado de estos casos, véase Gaona y López (2013).
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además toda una serie de vetos culturales acerca de las posibilidades de visibilidad, los
roles y los permisos para su tránsito y plena experiencia territorial. El reconocimiento
de diferencias que condicionan el acceso y el derecho a la ciudad ha sido ampliamente
marcado por estudios tanto desde el feminismo (Fraser, 1993; Di Marco, 2011), como desde
abordajes con perspectiva de género, en los que se hace notar cómo el género atraviesa los
sentidos que se construyen de los espacios y lugares. El género como forma primaria de
relaciones significantes de poder (Scott, 1996), da pie a que en esa construcción relacional
de los espacios, se estructuren y organicen sentidos que delimitan lugares ‘permitidos’
para unos y no para otros (Massey, 1994).
Analíticamente, se puede segmentar cada una de las marchas en tres momentos: la
concentración, el recorrido y la desconcentración. La concentración es el primer paso
antes de salir a protestar por las calles. Los integrantes de las diferentes agrupaciones se
trasladan desde sus barrios hasta los galpones recuperados del ferrocarril ubicados en la
avenida Urquiza (en el centro de la ciudad). Este desplazamiento en el espacio urbano
implica un importante esfuerzo de coordinación y organización, razón por la cual la
decisión de salir a manifestar se decide dos o tres días antes de las protestas.
En la coordinación previa a cada marcha, las mujeres cumplen roles importantes: realizan
carteles en tela de arpillera para entregarlos a los militantes que ocupan las primeras
ubicaciones en la columna que transita la ciudad; toman asistencia a los concurrentes;
y anotan sus nombres en lista. Esta metodología de organización es leída por algunos
en términos de clientelismo político (Auyero, 2001). Es interesante destacar cómo esta
práctica es habitualmente resaltada como un aspecto negativo de la movilización social,
y no vista, en cambio, como un sistema eficiente de organización colectiva. Un modelo
de organización por el cual se convalida el compromiso adquirido con una causa común,
asumiendo la responsabilidad de la participación en aras de la consecución de las luchas
a partir de la presencia masiva. La colaboración se asume no como un gesto espontáneo,
sino en una programática política de compromiso adquirido por los militantes.
El segundo momento en las manifestaciones corresponde al recorrido trazado por los
militantes por el centro de la ciudad. Cada uno de los lugares escogidos busca enmarcar
las demandas también arremetiendo contra elementos simbólicos fundamentales del
sentido de ciudad hegemónico (la plaza Belgrano, el shopping y la peatonal, dependencias
públicas como los Ministerios y la casa de Gobierno).
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INTERSECCIONES. Alejandra García-Vargas, Melina Gaona y Andrea López
La manera en que encolumnan las marchas, según Massetti (2004), es un símbolo
en sí mismo. Habitualmente, la cabecera de las marchas se compone por los carteles
representativos de los reclamos. Los responsables de llevar estos carteles son los
encargados de marcar el ritmo de la movilización. Detrás se ubican la batucada y el “Perro”
Santillán13, junto con otros referentes de la agrupación barrial, seguidos por los militantes
que levantan las banderas y banderines realizados días antes por las mujeres. La columna
de los manifestantes no tiene dimensiones fijas, sino que dependen tanto de la fluidez del
tránsito, como del ancho de la calle por donde se transita.
La capacidad de iniciativa y el protagonismo que las mujeres tienen durante la preparación
y la concentración en las marchas dentro de los galpones no es la misma durante el
trayecto de las manifestaciones. Aunque son mayoría a la hora de transitar la ciudad, ni
la cabecera de la columna, ni las reuniones con autoridades de la gestión gubernamental
están integradas por ellas. Sus tareas terminan cuando la manifestación se pone en marcha
por las calles. Dicho en otras palabras, durante el recorrido las mujeres ponen más sus
cuerpos que sus palabras (Causa, 2008).
Finalmente, el último tramo de las protestas -la desconcentración- está planteada
para que todas las agrupaciones vuelvan al mismo lugar de la partida. Es allí donde
oficialmente las protestas terminan y los militantes de cada agrupación pueden retomar
sus actividades cotidianas. En el caso de los participantes del movimiento, cada uno de
ellos tiene que volver a los galpones recuperados para devolver a las mujeres encargadas
todos los elementos simbólicos que hacen a la identificación del movimiento (las
banderas, banderines y carteles) que les son entregados para transitar la ciudad durante
la manifestación. Nuevamente, en el interior de los galpones, las mujeres recuperan el
protagonismo perdido a la hora de transitar la ciudad. A ellas les corresponde el control
de los símbolos, como así también ordenar y limpiar los espacios de trabajo.
Es cierto que, a partir de la incorporación al movimiento y de las distintas tareas que
realizan muchas de las mujeres, comenzaron a cuestionar sus propias representaciones
acerca de los roles asociados a su condición de mujer (Gaona y López, 2013). Sin embargo
en la base de las tareas asignadas para las manifestaciones se pueden observar formas
que reproducen ciertos estereotipos históricos y socialmente construidos sobre los roles,
13 Reconocido sindicalista, figura paradigmáticas de las propuestas llevadas a cabo durante la década de los 90 con origen en
Jujuy e impacto y trascendencia nacional.
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espacios y lugares considerados exclusivos para las mujeres. Ellas son las encargadas de
realizar las actividades dentro de los galpones: preparación y organización. Los hombres,
en cambio, se ocupan de las tareas visibles, donde pueden desplegar sus condiciones
‘naturales de mando y liderazgo’. Condicionamiento con los que son socializados desde
pequeños. Históricamente, la socialización de género ha prescripto roles ideales asignados
para unos y otras (Bourdieu, 1998).
Para cumplir con su compromiso de militancia muchas mujeres producen cambios
importantes en el hacer cotidiano. Durante las marchas observamos distintas mujeres las
agrupaciones que componen el Frente de Organizaciones Independientes acompañadas
de sus hijos. Los roles de madres y militantes muchas veces se superponen complejamente
a la hora de cumplir con sus responsabilidades. Sin dudas, la participación de las
mujeres en las manifestaciones, sobre todo en las que se realizan durante las horas de la
mañana, implica para ellas y algunos familiares (otras mujeres) cambios en sus rutinas.
La armonización entre sus actividades y responsabilidades como madres, amas de casa,
estudiantes y trabajadoras fuera del movimiento, resultan fundamentales para poder
transitar la ciudad.
5. Habitar comunitariamente el barrio y la ciudad. La experiencia de los vecinos del
barrio Tupac Amaru
La organización aludida se ha consolidado durante la última década y media, si bien se
inscribe en una línea de continuidad combativa con la historia jujeña dado que muchos
de sus militantes tienen raíces en las disputas sindicales frente a la asfixiante situación
económico-política que aconteció en la provincia a lo largo de toda la década de los ‘90.
La Tupac Amaru se anuda a la Red de Organizaciones Sociales de la provincia como eje
articulador de al menos 27 organizaciones más, coordinando las demandas de un amplio
segmento de los sectores populares.
Esta organización social convoca a decenas de miles de personas y ha logrado posicionarse
en el centro de las disputas políticas más relevantes de la última década en la provincia.
Originalmente, se presenta como agrupación comunitaria y asamblearia, articuladora
de demandas de clase (su origen se enmarca entre las organizaciones de trabajadores
desocupados conocidos como piqueteros), y vehículo de demandas étnicas, de género,
de sexualidades y de Derechos Humanos, con gran productividad transformadora de
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INTERSECCIONES. Alejandra García-Vargas, Melina Gaona y Andrea López
condiciones de existencia tanto para los militantes de la organización, como para amplios
sectores de las capas socioeconómicas populares.
La Tupac Amaru tuvo un crecimiento exponencial en los últimos años que se ha
caracterizado por una voluntad arquitectónica difícilmente comparable con proyectos
políticos similares de la región. Entre ellas, en este artículo vamos a referir puntualmente a
aquello que acontece en el barrio construido por sus militantes en las afueras de la ciudad
de San Salvador de Jujuy.
Resulta interesante considerar las modalidades de habitar la ciudad en el barrio de
la Tupac Amaru por las formas en las que estas prácticas dialogan con los sentidos de
ciudad dominantes expuestos en los medios. A la vez, para observar cómo por medio
de la acción territorial comunitaria como producción social del espacio puede generarse
una modalidad diferente de resistencia en los repertorios de acciones colectivas, más
clásicamente identificados con la protesta. Abordaremos ese diálogo en dos registros:
por una parte, las trayectorias espaciales de las familias que forman parte del barrio,
considerando especialmente el lugar que en ellas ocupan la calle y la casa en el tránsito
entre distintos momentos14; por la otra, las características del espacio barrial, diferente a
otros por reunir en un mismo territorio habitación, ocio y trabajo.
Como punto de partida en esta instancia afirmamos junto con Hopenhayn (2008), que
la dialéctica inclusión/exclusión depende en gran medida de algunos eslabones a lo
largo de las trayectorias de vida, sobre todo en el período de la adolescencia y juventud
(agregaremos también el período de la infancia). En el continuum que suponen los procesos
de inclusión y exclusión, se comprende a la inclusión como las posibilidades de acceder
a bienestar y protección social y el acceso e integración plena a una ciudadanía política,
civil y social. Para pensar en las condiciones de inclusión en torno a lo planteado en este
artículo referimos a la espacialización de las experiencias en la vida de los militantes. En
este primer eslabón es interesante resaltar que sobre la totalidad de los casos analizados
absolutamente todos provienen de asentamientos populares15, villas y barrios de la zona
sur y sudeste de la ciudad de San Salvador de Jujuy16 –la zona que reúne a la mayor parte
14 Para un análisis detallado de estas dimensiones, véase Gaona y López (2013).
15 Retomamos lo planteado por García-Moritán y Echenique para definirlos como “los intersticios, o bien aquellos márgenes
rurales de la ciudad que la gente ocupa construyendo precariamente sus viviendas, con materiales transportables, principalmente bloques y chapas” (1990: 9).
16 De distintos sectores de loteo dentro del Alto Comedero, Azopardo, Mariano Moreno, Islas Malvinas, Villa ‘San Pancho’,
Villa San Cayetano, Villa Belgrano, Villa San Martín, etc.
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de los sectores populares de la ciudad– o de barrios marginales de otras regiones urbanas
del interior de la provincia (Palpalá, San Pedro, etc.). Muchas de las historias de vida
relevadas tienen comienzo en zonas que van marcando rutas acerca de las posibilidades
de inclusión y exclusión por experimentar. “Las relaciones sociales viven en y a través del
espacio” (Román-Velázquez y García-Vargas, 2008: 330), por tanto es en la intersección de
relaciones en donde se generan las disputas –atravesadas por distintas pertenencias (de
clase, de género, culturales, políticas)– acerca de los sentidos asignados a cada espacio.
Las posibilidades de cada sujeto se ven condicionadas por la acumulación de estas
distintas instancias opresivas, desde la condición de mujer, hasta la pertenencia indígena,
la racialización de los cuerpos, la nacionalidad boliviana, o inclusive, en el contexto local,
la identificación como miembro de la Tupac Amaru. Las manifestaciones de la exclusión
fueron dibujando barreras imaginadas en las experiencias de la ciudad de muchas personas:
Hay mucha gente que es muy racista, no te ven bien vestido o te ven con una gorra y piensan
que sos villero. Pasó de ir al Shopping y que te prohíban entrar con gorra o te ven no bien
vestido y te empiezan a seguir. Yo vi cuando estábamos en una marcha, yo fui al Shopping
(…) y el guardia cuando entró otro de la organización que tenía pantalón deportivo, gorra,
yo vi que lo empiezan a seguir. En el baño pasó de que una de las chicas de limpieza comenzó
a gritar que va a guardar el papel higiénico si siguen mojándose la cara (…) ellas estaban ahí
y no le gustó y empezó a gritarles. Si eran otras chicas no les decía eso. (…) Ahí vi que hay
discriminación (Carla).
Las representaciones, significaciones y los usos que se les da a los espacios permiten
potenciar desigualdades, estableciendo diferencias sociales a través de la posibilidad de
instaurar límites espaciales de los lugares permitidos sólo para algunos (García-Vargas,
2008). Este tipo de relatos presentan cómo las pertenencias de clase, étnicas, socioculturales y de pertenencia política ponen de manifiesto la dimensión conflictiva de
toda identidad y cómo, en la coexistencia con otras, se convierten en fundamentos para
jerarquizar las relaciones. Es en esa interrelación entre actores sociales diferentes, y en la
construcción y consolidación de esos actores como tales, en donde se van marcando las
tensiones y luchas por la apropiación y los sentidos asignados a los lugares. Junto con ello,
también se van delineando los terrenos de la exclusión y la inclusión:
La exclusión, primero, algunos discriminan a los chicos por ser negros, los blancos. (…) Hay
mucha discriminación en la sociedad, de todo tipo, porque sos pobre. (…) Mi tío Manolito
nos ve que estamos marchando, manifestando y yo le grito: ‘Manolito’ y no me da bola. ‘Los
voy a cagar quemando, les voy a tirar piedras a esos’, así dice mi tío después (María).
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INTERSECCIONES. Alejandra García-Vargas, Melina Gaona y Andrea López
Las trayectorias de vida que transitan tanto varones como mujeres demuestran
importantes desarticulaciones entre los caminos convencionalmente considerados y los
que las realidades los condicionaron a atravesar. La marginalidad, los procesos de exclusión
social, la falta de oportunidades y la desafiliación institucional tuvieron respuestas en
muchos casos a través de la proliferación de prácticas que los subsumían en una (aún
mayor) periferia social, como experiencias vinculadas a las adicciones, al delito, situaciones
de explotación sexual, etc. En esas experiencias el espacio de la calle resulta el contexto
predominante:
Robaba, era un drogadicto, salía a la calle, no me importaba lo que hacía antes, cuando era
pendejo. Iba a los chicos de la esquina y me drogaba (Marcos).
Y yo a los doce años empecé a salir a la calle, empecé a salir a bailar, a tomar por la pérdida
de mi padre. Después a los quince años quedé embarazada, no me di cuenta, no sabía nada,
porque como yo salí a la calle a los doce años mi mamá nunca me habló de cómo tenía que
cuidarme, cómo tenía que prevenir el sexo, todo eso. Como jodía, hinchaba las bolas a los
quince años fui mamá, a esa edad quedé embarazada y a los cinco meses me di cuenta que
estaba embarazada y yo tomaba, me drogaba (Marta).
Ante estas situaciones vividas, la adhesión a “estereotipos positivos” de familia (Míguez,
2010: 60) fueron una forma de apegarse e incorporarse a alguna instancia de pertenencia
a patrones hegemónicos. Las jóvenes, específicamente, se reconocen a sí mismas frente
al vínculo generado en su nuevo rol de madres y, en algunos casos, de único soporte
económico familiar (hogares monoparentales femeninos). En estos casos, se pudo observar
cómo personas que atravesaron experiencias adversas en sus vidas, adhieren a valores
convencionales como la conformación de una familia (Míguez) –y las responsabilidades
que conlleva– y asumen como objetivo personal la reproducción de un modelo que
convencionalmente se reconoce como positivo, sobre todo en las representaciones que
se hacen del ideal en la vida de las mujeres. Se asume que estos ajustes se libran en un
terreno de conflictos que se generan entre las cargas culturales de género, las expectativas
sociales puestas sobre las mujeres y la efectiva reproducción en un marco cotidiano en el
que confluyen el trabajo remunerado y no remunerado, dentro y fuera de la vivienda, las
responsabilidades de cuidado y familiares, y las novedosas condiciones de autonomización
y concienciación17. Esas experiencias tienen otro ámbito principal: la casa.
17 Con esto nos referimos al método pedagógico planteado por Freire (1972) que busca llevar a las personas a descubrir
esas contradicciones del mundo que no les permiten avanzar. Este método les permitiría a los sujetos oponerse a una realidad
dada, objetivándola y enfrentándola para un cambio. Esta concienciación daría lugar a una crítica de la cotidianidad (Quiroga
y Racedo, 1993) comprendida como una ruptura con la familiaridad acrítica de las relaciones de poder y las estructuras relacionales en el que estamos inmersos.
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Estas trayectorias de vida, reunidas a través de diversos relatos sirven para reflotar
experiencias particulares y comprender de forma más abarcadora la inscripción personal
de cada historia en el contexto social. Habiendo circulado por unos u otros caminos
personales, la Tupac ha resultado un lugar de encuentro, un lugar de concienciación y
reconocimiento de problemáticas comunes, y un sostén o facilitador de cambios en las
trayectorias. Por otra parte, hoy como espacio de tránsito les permite vivenciar nuevas
experiencias tejiéndose en un nuevo eje.
El barrio no mantiene una homogeneidad en su diagramación y se extiende de este a oeste,
más que de norte a sur. Por la zona en la que está situado, los desniveles obligan a apelar
a distintas estrategias de localización en las formas que toman las calles, las viviendas y los
espacios de esparcimiento. Existen alrededor de cien cuadras con un promedio de dieciséis
viviendas por cuadra, cinco fábricas, un Centro Integral Comunitario (el CIC, que funciona
como centro de salud, guardería, comedor, taller de formación comunitaria para jóvenes
y depósito de bolsones de mercadería), un Centro Modelo Integral de Rehabilitación
(CEMIR), un Centro de Contención y Prevención para jóvenes, una escuela primaria y
un colegio secundario que funcionan en el mismo edificio, una pileta climatizada, un
parque acuático y parque temático de 40 mil metros cuadrados18, una réplica del Templo
de Kalasasaya y la Puerta del Sol, un centro cultural, un estadio con cancha de fútbol 11
(Club José Gabriel), una cancha de rugby, tres canchas de básquet y fútbol cinco, varias
plazoletas, un minimercado, un cyber y una iglesia. Además, la oficina Tupac Amaru, ex
museo del barrio, que cumple principalmente con la función de centro de reuniones con
los encargados de obras del barrio y los encargados generales.
El barrio, con todos los elementos que reúne permite vivir, trabajar, estudiar, descansar,
recrearse y socializar. Estas acciones que se pueden llevar adelante en el barrio aparecen
en las representaciones de muchos integrantes como abarcadoras de casi la totalidad de
sus vidas.
Los trabajos que realizan la gran mayoría de los entrevistados transcurren dentro del
mismo barrio. Uno de los encargados de obras afirma que entre todas las actividades
barriales trabajan, sólo ahí, alrededor de mil cuatrocientas personas por día.
18 El parque reúne juegos temáticos alusivos a la película “La era de hielo”, al dibujo animado nacional “Los peques” e imágenes del ‘Lobo Jujeño’ (símbolo del equipo de fútbol local). El parque acuático, por su parte, reúne esculturas de lobos marinos
y pingüinos y la pileta está construida con la forma de bota del mapa de la provincia de Jujuy. Las dimensiones de ambos
parques son tomadas según los datos publicados en la página oficial de la organización (www.tupacamaru.org.ar). Más allá de
la descripción, intentar interpretar los imaginarios que atraviesan la elección de cada personaje, la conjugación de todos en los
parques y los matices que le aportan a la complejidad de este fenómeno merecería todo un ensayo aparte.
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En lo que refiere a los tiempos en los que trabajan de forma remunerada en algún área de la
Tupac Amaru, las personas lo hacen entre seis y doce horas por día, seis días de la semana.
Además, aquellos quienes trabajan en las copas de leche y los roperos comunitarios lo
hacen por entre dos y cuatro horas más, hasta tres veces a la semana.
Si bien el tiempo de trabajo como displacer o como carga es una característica encontrada
en muchos relatos, el sistema de relaciones laborales a la vez supone un tiempo-espacio
de integración social, de relación con otros, de alguna manera disuelto a raíz de la
progresiva desconexión propiciada por la desocupación de generaciones previas o la
falta de integración laboral inicial entre las nuevas generaciones. Las identificaciones que
se van gestando en un nuevo entorno laboral dentro de la Tupac se asientan sobre la
conformación de lazos de socialidad y espacios de producción vinculados a la satisfacción
de las necesidades más próximas y urgentes. Esto los lleva a encontrarse (nuevamente)
con ese sentido de identificación con lo producido y con el fin de para quién se produce.
El valor del trabajo se significa no sólo por lo producido, sino también por las relaciones
de producción en un ambiente de reencuentro colectivo en favor del bienestar común19.
Primero era una obligación. Lo sentía como obligación, pero después la rutina empezó a
hacerse más constante y te das cuenta de que lo que yo hago no es para mí, lo que ellos hacen
no es para ellos tampoco. Capaz que sí es para ellos, pero el que tiene la vivienda ya lo hace
para otra persona. (…) Y lo que nos llevó a nosotros era eso. Construir, construir y construir
para que todos tengan su vivienda, porque la necesidad es grande. (…) Por eso vimos esa
necesidad que cada uno tuvo en la cabeza y esa necesidad fue lo que nos movió. De ahí fue
cuando empecé a militar, a sentir que esto era una militancia (David).
Las copas de leche20 y los roperos son trabajos fundamentales en las experiencias de
trabajo comunitario en el barrio. El comunitarismo, como otra de las características que
fortalecen los lazos sociales, “debe ser un espacio de integración de diferentes grupos”
(Mata, 2009: 29) que comparten un mismo horizonte político como actores sociales
diferentes pero reconociéndose con una misma obligación de intervención política. Sin
duda esta tarea no deja de presentarse como un horizonte de conflictos y dificultades a
19 Las identidades piqueteras se vinculan, en parte, a un desplazamiento de esa significación negativa que componía la
desocupación, sentando sus bases en la superación de la pasividad que suponía la inactividad, a partir de la producción en
favor del bienestar común y el sentimiento de pertenencia colectiva. Y es esa característica de producción colectiva en favor de
beneficios colectivos lo que resignifica el valor que adquiere el trabajo en estas experiencias laborales.
20 Las copas de leche son iniciativas comunitarias para paliar una problemática estructural de insatisfacción en la alimentación de la infancia que consisten principalmente en la organización colectiva para preparar desayunos y meriendas
para decenas de niños.
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la hora de aunar trayectorias, intereses y percepciones previas acerca de lo que supone
el trabajo en conjunto, y los modos de concebir y actuar en lo público, lo privado y lo
comunitario en una constante dialéctica entre la jerarquización y la complementareidad en
los vínculos. La labor en favor de los intereses colectivos y del hábitat común se encuentra
en permanente disputa con los sentidos comunes acerca de lo privado, el interés personal
y la preservación de lo asumido como propio. Delegar en el trabajo comunitario acciones
a favor del bienestar común genera que las organizaciones “adquieran un rol gravitante
en la vida cotidiana de las familias de sectores populares” (Mezzini, Labecky y Bráncoli,
2010: 55), tanto por las necesidades que satisfacen de forma comunal, como por el trabajo
necesario para llevarlos adelante.
Como parte de las cotidianidades de algunos, el trabajo comunitario implica destinar no
sólo horas del día, sino también modificar los usos de los espacios, dado que tanto las
copas de leche, como los roperos comunitarios funcionan en las viviendas de las familias.
Por unas horas del día la vivienda deja de cumplir con la función de espacio propio para
transformarse en espacio de producción en función de otros. Decenas de personas se
turnan durante la semana para transitar por la vivienda de la o el encargado de organizar
la copa de leche en su casa para preparar desayunos o meriendas para los niños del barrio.
Así se fragilizan las barreras entre lo privado y lo público, dado que el ‘espacio de lo íntimo’
se convierte en el ‘espacio de lo colectivo’.
A partir de esta dinámica, se generan vínculos que hacen permeable la frontera de la familia
y su vida doméstica como espacio privado (…). Es decir, la situación de las familias se torna
cada vez menos privada y más (pública) comunitaria (Lavandera y Maglioni, 2010: 134).
El mundo laboral, en este caso, asume todo un universo de convivencias que se extienden
más allá de las fronteras del lugar de trabajo: se convive en el barrio con las mismas personas
con las que se convive en el trabajo y estas convivencias se extienden hasta los límites de
lo que se reconocía como únicamente privado, en favor del espacio comunitario. Se van
dibujando, tensionando y reacomodando de esta manera las lógicas de relación que rigen
los vínculos laborales, vecinales, comunitarios y familiares.
Estas lógicas se presentan en cierta medida como alternativas en la configuración de la
urbanidad. Cuando de manera más creciente las ciudades expresan la fragmentación
social en fracturas urbanas (Sennet, 1997; Svampa, 2005), un ámbito en el cual se propician
reconfiguraciones de lo público y lo privado. La regeneración de lo comunitario puede
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llegar a permitir identificaciones afirmativas, auto-reconocimiento y nuevas valoraciones
a partir de lo compartido colectivamente.
6. Conclusión. El espacio como condición transversal de la experiencia urbana
La producción social del espacio de San Salvador de Jujuy resulta reveladora de la dinámica
social en varios aspectos. Los sentidos de ciudad son heterogéneos y conflictivos, pero esa
multiplicidad está atravesada y condicionada por el poder. Por ello, podemos distinguir
un sentido de ciudad hegemónico lo suficientemente potente como para bajar y subir
barreras de admisión en determinados lugares.
No hay un único sentido de ciudad. Las formas de interpretación de San Salvador de Jujuy
son múltiples. Lo que aquí se ha señalado es una forma dominante, que resulta tal por su
capacidad de readecuarse ante cada uno de los desafíos que la interpelan, y su relación
con formas emergentes.
El sentido de ciudad dominante se parece al sentido común, y como él, restringe las
posibilidades de pensar el espacio, el tiempo y los actores de la ciudad. La ciudad de los
medios, en la versión dominante que retoma a su vez lo producido por otros cuerpos
discursivos, es restringida y parece asustada ante la multiplicidad. Esto es, más que
distancias o cercanías con la ciudad que “debería ser”, la ciudad regulada y planificada, o
con las representaciones “más auténticas” o “más acertadas” de “lo real”; nos preocupamos
por observar el proceso mismo de construcción de lo urbano en divergencia, y cómo
ese proceso muestra conflictos centrales de la sociedad jujeña. Para ello confrontamos
el “sentido de ciudad” dominante con los producidos por los y las militantes de dos
organizaciones de base.
El trabajo de los medios locales sobre la clasificación y espacialización de los actores se
vincula a una idea de tipicidad (Williams, 1997) tan instrumental como discriminatoria.
La ciudad de la protesta y la resistencia retoma justamente los lugares emblemáticos
y el sector espacial más valorado por la versión dominante. En cambio, la ciudad de la
resistencia cotidiana se desplaza hacia otros espacios (en este caso, el espacio barrial) y
construye desde ellos sus propias alternativas, también abiertas y heterogéneas.
La producción social del espacio en la ciudad es también la producción de la diferencia y
la desigualdad. La atención transversal a diversas fuentes, discursos y prácticas que aquí
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se ha ensayado permite ver en qué medida ambas se materializan en los momentos de
encuentro y desencuentro, que abarcan tanto los puntos relativamente estables (como
la casa y los espacios arquitectónicos patrimonializados) como los trayectos y flujos que
producimos diariamente con nuestras prácticas.
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
Ciudad y participación vecinal: abordajes teóricometodológicos para el análisis de organizaciones
autoconvocadas*
City and neighborhood participation: theoretical and methodological approaches for
analyzing self-summoned organizations
Virginia Cáneva**
Universidad Nacional de La Plata, Argentina.
[email protected]
Resumen
En el presente artículo exponemos un estudio de organizaciones de vecinos autoconvocados. Se
caracterizan por ser espacios no instituidos, que emergen en el escenario urbano debido a que
sus miembros se sienten interpelados en sus derechos como ciudadanos. Para esta investigación
delimitamos como referente empírico la organización Vecinos Autoconvocados de Villa Elisa del
partido de La Plata (Buenos Aires, Argentina) creada a partir del rechazo local frente a la posible
intervención de una autopista en un barrio de características residenciales. Como una primera
exploración, analizamos las características de esas agrupaciones contextualizándolas en el escenario
político argentino y las crisis en que se vio sumergido el país. Luego, conceptualizamos dichas
características en busca de una definición más acabada de este tipo de expresiones de protesta
ciudadana. Finalmente, ofrecemos nuestro desarrollo metodológico y algunas conclusiones.
Abstract
In this article we present a study of self summoned neighbors organizations. They are defined as
non-instituted spaces that emerge from the urban space because its members feel challenged in
their rights as citizens. To this research, we defined as empirical referent the organization “Vecinos
Autoconvocados de Villa Elisa” (Self-Organized Neighbors of Villa Elisa) in the Buenos Aires Province,
Argentina, created from the local rejection to the possible intervention of a highway in a neighborhood
of residential properties. As a first exploration, we analyze the characteristics of these groups. Then, we
conceptualize those features in search of a more complete definition of such expressions of citizen
protest. Finally, we offer our methodological development and some conclusions.
Palabras
clave
Key
words
Organizaciones autoconvocadas, comunicación, ciudad, crisis
Self-summoned organizations, communication, city, crisis
* El artículo se inscribe en el proyecto de investigación “Crisis y reencuentros: la construcción de vínculos intersubjetivos en
Vecinos Autoconvocados de Villa Elisa. Una mirada comunicacional sobre la recreación de lazos sociales- urbanos”, realizado
en el marco de una Beca Doctoral asignada por la Secretaría de Ciencia y Técnica de la Universidad Nacional de La Plata
** Licenciada en Comunicación Social, Laboratorio de Investigaciones de Lazos Socio Urbanos Facultad de Periodismo y
Comunicación Social.Universidad Nacional de La Plata.
Recibido: 16-08-2015 | Revisado: 08-10-2015 | Aceptado: 05-05-2016 | Publicado: 30-06-2016
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DOI: 10.5354/0719-1529.2016.37120
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CIUDAD Y PARTICIPACIÓN VECINAL. Virginia Cáneva.
1. Introducción
En los años cincuenta y sesenta las ciudades crecieron al amparo de
las políticas estatales de integración social y de industrialización.
A mediados de los setenta, de la mano de la globalización y la caída
de los Estados-nación, vieron acentuarse las desigualdades y la
fragmentación. En los últimos tiempos, sin embargo, se han
convertido en la sede de nuevas formas colectivas de acción y de
discusión de los problemas públicos.
“Los nuevos caleidoscopios urbanos”, Sidicaro (2004:33).
Desde finales de la década de los noventa se asiste, en los países de América Latina, al surgimiento
de un amplio y variado conjunto de configuraciones socio-territoriales vinculadas a la defensa
del medio ambiente y la soberanía de los recursos naturales (Bonzi, 2010: 197). La emergencia
y consolidación de los mencionados espacios de participación vecinal se enmarcan en un
contexto de cambios y transformaciones sociales. Podemos dar cuenta en la actualidad de
la coexistencia de dos crisis: una de carácter más general, vinculada a la crisis de sentidos
que se produce en el tránsito de una manera moderna de vivir y pensar en sociedad hacia
una posmoderna, la cual se manifiesta cuando algunos imaginarios que sostenían nuestras
sociedades han perdido gran parte de su potencia instituyente (Harvey, 2004; Beck, 1998;
Lewkowicz, 2004). La segunda crisis a la que referimos, está relacionada con el agotamiento
del neoliberalismo, que siguiendo a Grimson (2008) lo comprendemos no solo como un tipo
de política o de modelo económico, sino más bien como una configuración sociocultural.
En Argentina el resquebrajamiento de este modelo se expresó fuertemente en el año 2001,
mediante un poderoso cuestionamiento institucional que nos obliga a reflexionar sobre
el patrón de funcionamiento de nuestras instituciones, junto al análisis de las reacciones
y estrategias adoptadas por la sociedad civil1. Nuestro trabajo propone en este sentido la
construcción de una mirada analítica para comprender los fenómenos de participación
vecinal que emergen más allá de las asociaciones formalmente instituidas, tomando como
espacio principal las organizaciones de vecinos autoconvocados2.
1 En palabras de Leiras (2007) la sociedad civil abarca un conjunto amplio de organizaciones con propósitos, historias y formas muy diversas. Para una mirada más completa se recomienda Roitter y González (2000), los autores ilustran la amplitud
y diversidad de este conjunto de organizaciones, a partir de una tipología que distingue seis grupos. Tres puros: asociaciones
civiles, fundaciones y mutuales, y tres híbridas cooperativas, obras sociales y sindicatos.
2 Las reflexiones que se presentan a lo largo del texto fueron sistematizadas con oportunidad del XI Congreso Latinoamericano de Investigación de la Comunicación “La investigación en Comunicación en América Latina interdisciplina, pensamiento
crítico y compromiso social”, realizado en Montevideo en el mes de mayo de 2012. La producción formó parte del Grupo de
Trabajo Comunicación y Ciudad.
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
En nuestra construcción problemática seguimos algunas ideas iniciales que tomaron la
forma de hipótesis, las que podemos formular de la siguiente manera: las organizaciones
autoconvocadas constituyen espacios de recreación de vínculos cooperativos-solidarios
presentes en las instituciones barriales tradicionales como los clubes sociales y deportivos,
las sociedades de fomento y las bibliotecas populares; las organizaciones autoconvocadas
posibilitan la construcción de ciudadanía, rompiendo con el ostracismo social incentivado
por las políticas neoliberales; las organizaciones de vecinos autoconvocados facilitan la
reconstrucción del diálogo entre los ciudadanos y el Estado.
La relación entre las instituciones tradicionales barriales y las organizaciones de vecinos
autoconvocados responde a un recorrido de investigaciones en las cuales se buscó
problematizar los modos en los que ambos espacios crean y recrean lazos sociales.
Como primeros antecedentes situamos el proyecto de investigación “Clubes sociales,
hangares vacíos o potenciales espacios de construcción y reconstrucción de vínculos
intersubjetivos”3 y la tesis de grado “Clubes platenses al rescate de lo colectivo”4 realizada
en coautoría con el licenciado Hernán Mendoza. Tales trabajos se desarrollaron a partir
del estudio del proceso de gestación y actual significación de los clubes sociales de la
ciudad de La Plata, con el fin de indagar qué potencialidades invisten como espacios de
reconstrucción y consolidación de lazos urbanos.
2. De la institución a la autoconvocatoria vecinal
Como resultado de esas indagaciones asumimos que, si bien en la actualidad podemos
observar un resurgimiento en la participación de los vecinos en las instituciones
tradicionales de su barrio, es innegable que el papel central que ocupaban las asociaciones
de inmigrantes, los clubes sociales y deportivos, las sociedades de fomento y las bibliotecas
3 El mencionado proyecto se inició en el año 2006 y concluyó en diciembre de 2009, fue dirigido por la Doctora María
Eugenia Rosboch, en el marco del Programa de Incentivos a la Investigación y la Docencia del Ministerio de Educación de la
Nación Argentina. Participé de este proyecto desde sus inicios, incorporándome como investigadora en formación cuando
estaba finalizando las últimas materias de la Licenciatura en Comunicación Social. Durante los años 2008 y 2009 participé del
proyecto como graduada.
4 La tesis se desarrolla a partir del cuestionamiento acerca de la situación que atraviesan en la actualidad los clubes sociales
platenses. Teniendo en cuenta la importancia que históricamente tuvieron como espacios de creación y recreación de lazos
sociales urbanos, nos preguntamos: ¿Qué lugar ocupan hoy los clubes en la ciudad y qué rupturas y continuidades se producen
con la irrupción de la posmodernidad? Se reconstruyen tres etapas principales en la historia de los clubes: un momento de
surgimiento; una época de esplendor y un periodo de deterioro, vinculado a cambios culturales asociados al pasaje de un modelo de pensar y vivir la sociedad a otro relacionado con imaginarios y representaciones de la posmodernidad. Por otro lado,
rastreamos las reacciones o estrategias que desde los clubes se presentan para hacer frente a este momento de crisis. Observamos como penetra en el club la lógica de consumo y cuáles son las subjetividades que se recrean. De esta manera, intentamos
esbozar cuáles son las posibilidades que tiene el club, como institución barrial, para reconstruir vínculos con la comunidad.
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CIUDAD Y PARTICIPACIÓN VECINAL. Virginia Cáneva.
populares ya no es el mismo (Cáneva y Mendoza, 2007). Los espacios mencionados nacen
como institución junto al proceso de consolidación del Estado argentino, que en el caso de
la ciudad de La Plata se vincula además de manera directa con su fundación en el año 1882.
Posteriormente, estas instituciones fueron construyendo su lugar de privilegio en la
vida de cada uno de los barrios. En su etapa de esplendor (1930-1960) el club social se
presentaba como el escenario por el cual pasaba toda la actividad barrial: la diversión,
el deporte, la cultura, la discusión, los debates públicos y las fiestas. El momento de
popularización de los clubes en Argentina se relaciona con procesos históricos en los
cuales el Estado y las instituciones en general gozaban de una solvencia y un prestigio que
hoy parecen cuestionados. Nos referimos a una época donde lo público y sus instituciones
se conceptualizaban como propiedad comunal, contrastando con la actualidad donde “lo
público” se establece en oposición a “lo privado” (Lewkowicz, 2004; Rosboch y Cáneva,
2010). En el nivel barrial, estos valores redundaban en la ilusión y la confianza de todos en
la posibilidad de trabajar juntos por el progreso y el mejoramiento de la calidad de vida
de la comunidad. Los clubes sociales constituían también un escenario privilegiado para
el ejercicio de la participación comunitaria y ciudadana.
Entre las décadas de 1960 y 1970 el club empieza a transitar su etapa de deterioro, cuando
en el país comienzan a implementarse políticas neoliberales en manos de gobiernos
dictatoriales que contribuyeron al repliegue de la sociedad al ámbito de lo privado, a través
de mecanismos fuertemente represivos. Como consecuencia de estas transformaciones
culturales, sociales, políticas y económicas, los espacios públicos tradicionales retroceden.
Es en este sentido que resulta pertinente indagar qué ocurre en la actualidad con los
lugares que antaño canalizaban la demanda ciudadana y qué espacios son los que hoy la
posibilitan.
A nuestro entender, ese lugar lo captan, en parte, agrupaciones sociales autoconvocadas
que a partir de diferentes demandas de la sociedad rompen con el ostracismo cívico,
incentivado por políticas neoliberales que fomentan el repliegue al ámbito de lo
privado, generando en el tejido social compromiso y participación ciudadana a partir
de la construcción de espacios intersticiales de debate y discusión. Siguiendo ese
interés, comenzamos a trabajar en el año 2010 en el proyecto “Del ostracismo social a
la construcción colectiva. La configuración y reconfiguración de espacios urbanos de
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
participación ciudadana”5. La propuesta fue entonces sumar al estudio de los clubes
sociales, espacios que ocupan en la actualidad el lugar abandonado por esas instituciones
barriales. En este marco se construye el proyecto de tesis doctoral “Crisis y reencuentros: la
construcción de vínculos intersubjetivos en organizaciones de vecinos autoconvocados”6 .
Recuperando las reflexiones sobre el contexto actual, vale puntualizar que la década de
1970 marca un momento de crisis y quiebre respecto del rol que cumplirá el Estado durante
el último cuarto del siglo XX en los países de la región. La implementación de políticas de
ajuste estructural7, iniciada principalmente a mediados de los años ochenta y profundizada
durante los años noventa, tendrá un importante impacto en el funcionamiento de
las tramas y estructuras sociales, en la intervención del Estado en la economía y en la
implementación de nuevas políticas públicas. El debilitamiento del Estado de Bienestar con
el arribo del neoliberalismo en manos de gobiernos dictatoriales marcó “un punto de no
retorno, el fin de un determinado tipo de sociedad. Hasta entonces la sociedad argentina
había sido relativamente integrada, en ella había surgido una importante clase media”
(Kessler y Di Virgilio, 2008: 32). El resultado de este proceso es un extendido fenómeno
de pauperización social, que se refleja en el deterioro del nivel de vida de grandes sectores
de clase media, la desarticulación del mercado de trabajo y los cambios en el sistema
previsional. Al mismo tiempo, las consecuencias de una nueva agenda política se observan
en otras instancias como la desregulación del servicio público, la penetración de capitales
extranjeros para la explotación del suelo y los recursos naturales, como así también,
cambios en los estatutos de defensa y conservación del medio ambiente.
En respuesta a estas transformaciones, se erigen grupos de vecinos autoconvocados,
organizaciones que surgieron como forma de resistencia a la instalación de corporaciones
mineras en diferentes puntos del territorio nacional (Bonzi, 2009; Svampa y Sola, 2010;
5 El proyecto es dirigido por la Doctora María Eugenia Rosboch y se enmarca en el Programa de Incentivos a la Investigación
y la Docencia del Ministerio de Educación de la Nación. Las tareas de investigación comenzaron en enero de 2010 y finalizaron
en diciembre de 2011.
6 El mencionado proyecto de tesis fue aprobado por el Comité Académico de la carrera de Doctorado en Comunicación de
la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de La Plata por Resolución Nº 2700-5737. En paralelo al desarrollo de mis
estudios de posgrado participé como investigadora del proyecto “Citas urbanas: Construcción y regeneración de lazos socioculturales en la ciudad”. Las tareas se iniciaron en enero de 2012 y continuaron hasta diciembre de 2013, el proyecto fue dirigido
por la Doctora María Eugenia Rosboch, mi participación se vincula con las tareas propuestas para el tercer año de Beca de
Iniciación otorgada por la UNLP.
7 Joseph Ramos (1997) en su “Balance de las reformas estructurales neoliberales en América Latina” agrupa en siete las
principales transformaciones implementadas por los estados: las políticas anti-inflacionarias y de ajuste, la reforma tributaria,
la apertura comercial, la liberalización financiera, las privatizaciones, los cambios del sistema previsional y las reformas del
mercado de trabajo.
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CIUDAD Y PARTICIPACIÓN VECINAL. Virginia Cáneva.
Weinstock, 2012; Claps y Colao, 2005). Este modo de organización rebasó las fronteras
locales y se convirtió en una posible manera de congregar vecinos para promover
discusiones, propuestas y luchas sobre los más variados temas. En el distrito de La Plata,
donde se encuentra la ciudad capital de la provincia de Buenos Aires, existen numerosas
organizaciones vinculadas con la defensa del patrimonio, los espacios verdes, la seguridad
vial, el desarrollo sustentable, la preservación del medio ambiente, el tratamiento de los
residuos y la urbanización en los barrios de la periferia.
La crisis económica, política y social desatada en el año 2001 dejó en claro que el patrón
de funcionamiento de las instituciones democráticas no aseguraba la inclusión social y
política, la participación y la representación efectiva de grandes porciones de la población.
En un contexto de rechazo a la clase política en su conjunto surgieron, como una forma
innovadora de activismo de sectores de clase media, las asambleas populares. Este
fenómeno significó la consolidación de espacios barriales para ejercer formas deliberativas
de democracia directa. Los vecinos integrantes de estas organizaciones comenzaron a
reunirse para discutir e intervenir tanto en cuestiones vinculadas con la política nacional,
como en acciones para paliar las necesidades urgentes de cada barrio. En marzo de 2002
existían 329 asambleas en el país y cada una de ellas congregaba un promedio de alrededor
de cien participantes (Freidín y Perugorría, 2007). La ciudad de Plata no fue ajena a este
proceso de conformación del movimiento popular asambleario y en el año 2002 cada
barrio platense contaba con su propia asamblea. Estas organizaciones emergieron en la
ciudad por causas variadas y en momentos diferentes. El factor común que compartieron
las asambleas fue su carácter de autoconvocadas.
Los vecinos autoconvocados son organizaciones territoriales que se constituyen como
actores, en tanto participan de una disputa por la forma que adoptará su territorio tanto en
términos materiales como simbólicos. En palabras de Pedro Pírez (1995), los componentes
sociales urbanos se fijan en la relación entre dimensiones sociales y territoriales: “Si bien
los actores urbanos dependen de los procesos estructurales, el papel que juegan en la
ciudad depende de la forma particular en que se organicen como unidades de acción y
ello depende también de su relación con el territorio urbano” (1). La trama de la urbe se
presenta así como una obra que, si bien se basa en contradicciones estructurales, no parece
estar determinada por ellas, sino que depende de los papeles que juegan los diferentes
actores que se vinculan con ella.
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A partir de lo expuesto nos propusimos indagar: qué lugar ocupan las organizaciones
autoconvocadas en tanto espacios de construcción de lazos sociales urbanos; cuál es su
presencia en el espacio público actual; qué rupturas y continuidades se pueden encontrar
entre estas agrupaciones y los tradicionales espacios de construcción de lazos urbanos,
como los clubes sociales y deportivos, las sociedades de fomento o las bibliotecas populares.
En las próximas secciones presentamos diferentes decisiones vinculadas con la
construcción del referente empírico de nuestro trabajo, Vecinos Autoconvocados de
Villa Elisa (en adelante V.A.V. E.), la construcción de una categoría analítica a partir de
relecturas clásicas –y no tan clásicas- sobre la construcción de espacios alternativos a los
formalmente instituidos, y herramientas clave de nuestra estrategia metodológica, que
facilitan el abordaje de prácticas dinámicas de participación vecinal.
3. Relecturas y apropiaciones para la conceptualización de vecinos autoconvocados
El estudio de las organizaciones autoconvocadas en tanto fenómeno social y cultural
dinámico requiere de esfuerzos para su descripción y análisis. En la actualidad, identificamos
dos enfoques vigentes: por un lado, observadores que definen los encuentros sociales
actuales como “resurgimiento”, “reemergencia”, “renacimiento o reconstrucción”; al
mismo tiempo, algunos analistas rechazan esas etiquetas, para ellos la ampliación de la
arena política no es una reedición de patrones conocidos previamente sino un fenómeno
en el que predominan los rasgos novedosos (Leiras, 2007).
Posicionados en el marco de la primera perspectiva proponemos entender las
configuraciones sociales y culturales como continuidades. En este sentido, retomamos
los estudios de Raymond Williams (1997) que proponen comprender las complejas
relaciones de poder, características del capitalismo avanzado, prestando atención a los
elementos residuales, los componentes marginados de la tradición selectiva y los rasgos
que se presentan como emergentes. Esta línea nos permite acercarnos al fenómeno de
las organizaciones autoconvocadas comprendiendo que los procesos de construcción
hegemónicos se dan por medio de la conexión de diferentes formas de lucha que van más
allá de lo meramente político y económico.
Este ejercicio de revisar qué elementos del pasado y qué rasgos novedosos se observan
en las organizaciones autoconvocadas nos abre el camino para el análisis de la creación
y recreación de prácticas culturales y sociales vinculadas con la participación política.
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Proponemos la categoría de formaciones como punto de partida para dirigir nuestra
mirada hacia esos espacios barriales y territoriales que se encuentran por fuera del
entramado institucional tradicional, como los clubes sociales y deportivos, las sociedades
de fomento o las sociedades de inmigrantes. Williams define a las formaciones como:
“los movimientos y tendencias efectivos, en la vida intelectual y artística, que tienen una
influencia significativa y a veces decisiva sobre el desarrollo activo de una cultura y que
presentan una relación variable y a veces solapada con las instituciones formales” (1997:139).
Al apropiarnos de esta definición, advertimos un vínculo estrecho con las manifestaciones
y tendencias artísticas e intelectuales. Comprender el arte, la cultura y las ideas con una
mirada anclada en las relaciones de poder subyacentes nos permite adentrarnos en
el estudio de los procesos de lucha por la inclusión de la ciudadanía. Esas prácticas se
materializan tanto en el accionar de las instituciones como en los proyectos, programas y
propuestas que emergen en espacios no instituidos formalmente, como las organizaciones
de vecinos autoconvocados.
Tomando como punto de partida la crisis del Estado Benefactor, René Millán (1994)
propone el término organizaciones voluntarias asistencialistas para referirse a la
formación de grupos de apoyo, que llevan adelante políticas sociales con modalidades
muy heterogéneas y en inserciones institucionales diversas. Estas formaciones no son
nuevas, pero se produce una importante difusión de estas “microsolidaridades”, junto al
proceso de transformaciones y reformas que sufrieron los Estados. El resurgimiento de
estos espacios rompe con la lógica binaria que argumenta que el Estado o el mercado son
los ámbitos a partir de los cuales se generan políticas de solidaridad. Al mismo tiempo,
estas miradas desconocen o desvalorizan apresuradamente las maneras de construir
lazos de solidaridad de formas microsociales que “presentan un carácter innovador en su
función cultural, en la vinculación entre participación e individualidad y en su inserción
en la estructura institucional” (1994: 66). Los aportes de esta perspectiva nos permiten
agudizar la mirada acerca de los lazos que tejen los sujetos, el vínculo entre lo público
y lo privado y reforzar nuestra inquietud sobre los rasgos innovadores y los entramados
institucionales de las organizaciones autoconvocadas.
Por su parte Rossana Reguillo (1999) denomina a esas organizaciones como grupalidades,
entendiéndolas como la emergencia de formas de agrupación social no partidarias y no
institucionalizadas, que erosionan desde las márgenes del sistema, alterando las maneras
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de ejercicio del poder. Este fenómeno tiene lugar en un contexto en el cual -según la
autora- el sindicato, el partido, la asociación, crecen como formas corporativas de control,
pero disminuyen como espacios de referencia y de adscripción. En paralelo a este proceso:
“se asiste a la multiplicación de pequeños grupos que desbordan las categorías científicas
en la medida en que no se inscriben en una racionalidad orientada y finalizada” (Reguillo,
1999: 88). Al mismo tiempo la autora observa que las grupalidades son de composición
cambiante, de inscripción local y de estructura cotidiana, y tienden a interrelacionarse de
manera horizontal, sin mediación del Estado, con otras colectividades.
Consideramos innegable el aporte que implica la noción de grupalidades al posicionar las
agrupaciones en el entramado de las relaciones de poder (aspecto que no se observa en
Millán). Retomamos también su contribución para reflexionar acerca de las categorías
analíticas con las que contamos, cuando las finalidades del encuentro no las propone una
institución sino la sociedad misma de manera espontánea y no institucionalizada. Por
último, retomamos su mirada acerca de la política comprendida más allá de la práctica o
militancia partidaria.
Por lo expuesto, el camino que recorrimos nos permitió construir una categoría capaz de
dirigir nuestra mirada hacia el estudio de los vínculos intersubjetivos, que se crean y recrean
al interior de formaciones ubicadas por fuera de una trama institucional tradicional. Valorar
y analizar la espontaneidad del encuentro social, repensando la relación entre lo público
y lo privado, cuando lo que convoca no es ya la institución sino los propios vecinos, nos
posibilitó marcar la distancia institucional con el gobierno, partidos políticos o cualquier
institución que se desprenda de esas entidades, y comprender la participación política
como una práctica que rebasa las fronteras de la participación anclada en un partido
político. Por último, nos abrió el camino para observar y estudiar el carácter territorial,
local y barrial que adquieren estas configuraciones y su potencialidad para construir
estrategias de representación en el espacio público, al tiempo que nos advirtió sobre los
múltiples modos que adquieren los procesos de lucha por la inclusión y la ampliación de
la participación ciudadana.
4. Construcción metodológica
Hasta aquí compartimos con el lector la construcción de una mirada problemática que
busca comprender los modos de estar juntos de los actores sociales en momentos de crisis
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y tránsito. Dentro de los múltiples modos de encontrase de la sociedad civil, propusimos
anclar nuestra mirada en las actuales organizaciones de vecinos autoconvocados.
Definimos para ello la realización de un estudio de caso, que busca comprender el
fenómeno a partir del análisis de la organización Vecinos Autoconvocados de Villa Elisa.
Posteriormente, recuperamos un ejercicio de construcción conceptual, que nos permite
dirigir nuestra mirada a esos espacios emergentes que se desarrollan por fuera de las
tramas institucionales formales, sean estas de raigambre barrial, dependientes del Estado,
de organizaciones políticas o sindicales.
En las próximas páginas presentamos una serie de decisiones metodológicas que
posibilitan el abordaje de fenómenos de participación dinámicos. Para iniciar este ejercicio
comenzamos por exponer una perspectiva de análisis que, anclada en el campo de la
comunicación/cultura, dirige nuestra mirada al ámbito de las prácticas y las interacciones
cotidianas de los actores, espacios propicios para comprender la producción de sentidos
que se crean el interior de las organizaciones de vecinos autoconvocados.
Los Estudios en Comunicación emprendidos desde un abordaje político cultural (Torrico,
2004) abren el camino hacia el análisis y el conocimiento de las mediaciones y múltiples
mediaciones, las polisemias de los mensajes y la recepción crítica, la relación de la vida
cotidiana con las tecnologías, las prácticas de microresistencia, los frentes culturales y el
consumo cultural. Nuestro trabajo retoma algunas de estas perspectivas al problematizar
la construcción de lazos sociales, los modos de agrupación de la sociedad civil, la
consolidación de identidades sociales y dinámica de la relación entre los ciudadanos y el
Estado. Es a partir de esta mirada que proponemos dar cuenta de procesos de cambios y
transformaciones como los asociados con la reconfiguración del Estado y sus funciones
tradicionales, los imaginarios y representaciones acerca de los ciudadanos y la participación
política. Además de considerar las inquietudes actuales que permiten la formación de
nuevas grupalidades (Reguillo, 1999) y las transformaciones en el tejido urbano de las
ciudades contemporáneas.
La perspectiva teórica comunicacional que proponemos invita a pensar a la comunicación
desde las prácticas cotidianas de los sujetos. En este sentido, resulta imposible separar la
comunicación del proceso de construcción y consolidación de las identidades sociales, ya
que es a partir de esta producción, reproducción y transformación de sentido que toman
forma las interacciones, las relaciones de poder, y los espacios de intercambio y conflicto.
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La comunicación aparece entonces como una instancia de diálogo, de puesta en común,
de relaciones de fuerza y, por lo tanto, de negociación (Martín-Barbero, 1987; GarcíaCanclini, 1990).
En líneas generales este abordaje se corresponde con una perspectiva metodológica que,
anclada en las ciencias sociales, persigue la intencionalidad de comprender la realidad
social que estudia y no la de comprobar o verificar dimensiones previamente definidas
sobre ella. El trabajo se lleva a cabo desde el marco teórico-metodológico cualitativo,
entendiendo que este modelo permite el abordaje del objeto de estudio desde una
postura reflexiva e interpretativa de las acciones humanas.
A continuación sintetizamos algunas de las decisiones vinculadas a las tareas realizadas
en la etapa de recolección de datos (Piovani, 2007). Para esta investigación las actividades
relativas a la recolección de datos fueron iniciadas a finales del año 2010, período en el
que delimitamos nuestro referente empírico: la organización Vecinos Autoconvocados
de Villa Elisa. La localización, descripción y acercamiento a las diferentes organizaciones
autoconvocadas del distrito de La Plata nos ayudó a realizar este recorte, al tiempo que
nos permitió dar cuenta de la magnitud de la problemática estudiada. Las técnicas que se
utilizaron fueron entrevistas a los autoconvocados, lectura de diarios locales, interacción
con las organizaciones a partir de sus redes sociales Facebook y Twitter, recopilación de
información disponible en el Centro Comunal de Villa Elisa, la Biblioteca Alejo Iglesias de
la misma localidad y la Federación de Instituciones Culturales y Deportivas de La Plata.
Esta tarea posibilitó:
- Recoger información valiosa para comenzar a establecer diferencias, similitudes,
rupturas y continuidades entre las organizaciones autoconvocadas, y otros ámbitos
de vinculación entre los sujetos como los clubes de barrio, sociedades de fomento y
bibliotecas populares.
- Analizar momentos de mayor auge de organizaciones como la década de los noventa
y la crisis post 2001.
- Reflexionar sobre los diferentes intereses presentes en la ciudadanía y la construcción
de espacios alternativos para canalizar sus demandas.
Otra de las actividades realizadas en esta etapa fue el seguimiento del tema en los medios
locales. Esta actividad se ejecutó a partir de la recopilación, lectura y análisis de las
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publicaciones digitales de los diarios locales y de la región. El corpus fue confeccionado a
partir de los buscadores de los portales de los propios diarios y de las actualizaciones que
las agrupaciones realizan en sus interacciones en plataformas como Facebook y Twitter.
En el marco de la investigación las notas son construidas como fuentes secundarias y con
los datos obtenidos se confeccionaron cuadros donde se puntualizan: el medio, el título,
la página donde está disponible, los actores, actividades, temas y testimonios relevantes8 .
Esta labor nos permitió:
- Rastrear organizaciones anteriores a la formación del grupo de V.A.V.E.
- Construir un mapa de las instituciones tradicionales de V.A.V.E.
- Recuperar las actividades de los vecinos realizadas con anterioridad al inicio del trabajo
de campo.
- Conocer documentos, especialistas y organismos involucrados en la problemática.
- Complementar las observaciones realizadas en el trabajo de campo.
- Recuperar discursos de los vecinos protagonistas.
- Identificar actores implicados en la problemática y ordenar cronológicamente las
diferentes etapas del conflicto.
En paralelo a esta tarea, se compilaron y analizaron documentos, mapas, discursos y textos
producidos por los diferentes actores vinculados de manera directa o indirecta con la
problemática. Estas acciones posibilitaron comprender los alcances económicos, políticos
y territoriales de los diversos actores implicados e inferir el poder que ejercen los diferentes
sujetos y su incidencia en las decisiones que se toman. De este modo, delimitamos actores
nacionales, provinciales, locales, instituciones, partidos políticos y empresas. Al mismo
tiempo, este material contribuyó a la producción de una línea cronológica sobre los
acontecimientos. Por último, la lectura de mapas abrió el camino para comprender el
escenario no solo desde su aspecto físico, sino también desde su ubicación en el entramado
urbano local y regional.
Una vez seleccionado nuestro referente empírico, definimos por un lado “la unidad de
estudio” compuesta por el ámbito físico y, por el otro, las “unidades de análisis” integradas
8 La construcción de esta fuente de información formó parte de todo el período de investigación. El corpus de las notas está
integrado por 178 artículos publicados en las plataformas digitales de los diarios platenses El Día (116 artículos), Hoy (15) y
Diagonales (9); en las agencias de noticas Infoplatense (3), Infu –revista digital de la zona norte- (10), Real Politik (2), Diario
Judicial (2), La Política Platense (2), Info Villa Elisa (3), Infocielo (1) y Agencia Nova (2); y en medios de difusión de alcance
nacional como los diarios Clarín (3), Pagina 12 (1), La Nación (5) y Perfil (2).
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por los sujetos de estudio (Guber, 2008). Siguiendo esta propuesta se construyeron como
unidades de estudio las reuniones de los vecinos, los territorios por ellos recorridos y
las actividades propuestas. Las unidades de análisis fueron divididas en dos: unidades
de análisis privilegiadas, los sujetos vinculados de manera directa con la agrupación, y
unidades de análisis secundarias, aquellos actores sociales relacionados de manera
indirecta con la organización de vecinos autoconvocados. Inicialmente, la técnica más
utilizada fue la observación participante. El registro de las actividades, como reuniones
grupales, participaciones públicas, intervenciones directas en el escenario de la ciudad, se
materializó en notas de observación y en la grabación/des-grabación mediante la utilización
de dispositivos de audio. Este ejercicio permitió obtener mayores detalles, principalmente
en lo referido a la interacción de los actores, sus diálogos y alocuciones. La participación en
las actividades favoreció para la construcción de las siguientes dimensiones:
- Situar alcance del conflicto en la dimensión local y reconocer organizaciones aliadas
del grupo autoconvocado.
- Registrar las formas de participación propias del grupo y las tensiones y/o desacuerdos
con otros modos de organización vinculados con la misma lucha.
- Identificar actores representativos y referentes grupales, dando cuenta de posiciones
diferenciadas o relaciones de jerarquía; reconocer las motivaciones que llevan a la
acción colectiva y los acuerdos que posibilitaron la acción grupal.
- Recuperar tensiones y puntos de conflicto al interior del grupo y con las organizaciones
aliadas; apuntar instituciones tradicionales de la localidad de Villa Elisa y describir los
diálogos y relaciones que el grupo les propone.
- Identificar la apropiación de la ciudadanía que el grupo realiza y las representaciones
que construyen sobre el sistema democrático y la relación con sus representantes;
reconocer objetivos políticos en el corto y el mediano plazo.
- Dar cuenta de las actividades que forman parte de la estrategia de acción; problematizar
la relación que entablan con los medios de comunicación; construir lazos con los
actores y seleccionar informantes clave.
Una segunda herramienta que resultó fundamental tanto en el acercamiento como en
el desarrollo del trabajo de campo, fue la realización de entrevistas semi-estructuradas.
Para delimitar la muestra se seleccionaron a miembros de V.A.V.E como informantes
clave y se recurrió a la técnica de la entrevista, considerando a ésta como la situación de
interacción social que se establece entre el entrevistado y el entrevistador, que posibilita
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la construcción de discursos sobre las percepciones, miradas y evaluaciones de los sujetos
involucrados en los hechos que se estudian. La entrevista se define así como un constructo
comunicativo en el que entran en juego los marcos interpretativos del entrevistado y del
entrevistador.
Las entrevistas realizadas no fueron estructuradas según un cuestionario sino que, por el
contrario, se pensaron y elaboraron tópicos como estímulo para guiar las reflexiones de
los actores. Freidín y Perugorría (2007) conceptualizan a las entrevistas semiestructuradas
e inestructuradas como herramientas que “facilitan la exploración de las maneras en las
cuales las personas otorgan sentido a su participación en acciones colectivas e interpretan
la trayectoria del movimiento” (216). Al mismo tiempo, estas entrevistas permiten
observar los alineamientos entre identidades individuales y colectivas que favorecen
el análisis de las emociones que originan y permiten dar cuenta de la multiplicidad de
perspectivas existentes entre sus miembros.
Los tópicos que formaron parte del momento de la entrevista fueron elaborados a partir
de los siguientes ejes:
- Histórico-local: Villa Elisa, orígenes fundacionales y actualidad, tensiones ruralidad/
ciudad, trabajadores tradicionales/profesionales.
- Instituciones locales y trayectoria instituida: participación y/o conocimiento de
instituciones barriales de Villa Elisa, representaciones sobre la crisis de lo institucional.
- Autoconvocatoria vecinal: motivaciones personales, formación de V.A.V.E.
- Conformación de V.A.V.E.: antecedentes, relaciones con organizaciones e instituciones,
diálogos posibles.
- Prácticas de ciudadanía: relación con representantes (nacionales, provinciales,
municipales), estrategia de acción, experiencia de gestión, espacio de expresión y autorepresentación.
- Capitalización de la experiencia: cambios en la percepción del espacio, ciudad, el Estado
y las instituciones.
- Continuidad: logro de objetivos, continuidad de la organización (cambio de objetivos),
surgimiento de otros espacios de participación ciudadana (qué otros reclamos
protagonizar como ciudadanos).
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Cada una de las instancias de encuentro fue particular y los tópicos fueron desarrollados
de manera diferenciada según el perfil de cada uno de los entrevistados. Realizamos un
total de diez entrevistas, durante los meses de noviembre de 2012 y julio de 2013, que
recopilan la diversidad de actores que forman parte de V.A.V.E.
Es necesario aclarar que las actividades mencionadas no se realizaron de manera cronológica
siguiendo un orden preestablecido, sino que se estableció un diálogo permanente entre
las diferentes instancias de recolección y de análisis de datos. Finalmente, la técnica
para sistematizar el material obtenido es el análisis interpretativo utilizando técnicas de
procesamiento manual.
5. Estudio de caso de Vecinos Autoconvocados de Villa Elisa.
Vecinos Autoconvocados de Villa Elisa nace en el año 20109 cuando la comunidad local
toma conocimiento de la existencia de un proyecto por el cual el tramo IV de la Autopista
Presidente Perón podría construirse sobre la calle 403 de esa localidad y comienzan a
reunirse con el fin de oponerse a la propuesta. Villa Elisa es una ciudad que pertenece
al distrito de La Plata10 , se encuentra a 12 kilómetros de la ciudad cabecera y capital de
la provincia de Buenos Aires y a 30 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Es posible
ubicarla dentro de las ciudades intermedias, según los registros del Censo Nacional 2010
cuenta con 22.243 habitantes (INDEC, 2010).
En perspectiva regional, la propuesta de construcción de la Autopista de Vinculación
Presidente Perón que Vialidad Nacional diseñó da cuenta de cambios, transformaciones
y tendencias en la organización territorial de la región. Un área geográfica que, desde
el proyecto de organización nacional, momento histórico en el cual la Argentina se
9 Es importante aclarar que si bien esta organización hereda sentidos de las agrupaciones surgidas con posterioridad a la
crisis del 2001, su contexto de emergencia es significativamente diferente. En términos generales, la institucionalidad del país
logró estabilizarse, y a casi diez años del grito popular “que se vayan todos” el kirchnerismo como fuerza política cumplía su
séptimo año en el gobierno.
10 La provincia de Buenos Aires se compone de 135 partidos. Según se expresa en el Artículo 190 de la constitución provincial,
“la administración de los intereses y servicios locales en la Capital y cada uno de los partidos que formen la Provincia, estará
a cargo de una Municipalidad, compuesta de un departamento ejecutivo unipersonal y un departamento deliberativo, cuyos
miembros, que no podrán ser menos de seis ni más de veinticuatro, durarán cuatro años en sus funciones, renovándose cada
dos años por mitad y serán elegidos en el mismo acto que se elijan los senadores y diputados, en la forma que determine la
ley”. En la organización administrativa de cada municipio se encuentra una ciudad cabecera donde reside el Poder Ejecutivo
Municipal y localidades en las que cuenta con Centros Comunales. El partido de La Plata cuenta con la ciudad homónima
como cabecera y los Centros Comunales de: Villa Elvira, Tolosa, Ringuelet, Manuel B. Gonnet, José Hernández, Joaquín Gorina,
Los Hornos, San Carlos, City Bell, Altos de San Lorenzo, Villa Elisa, El Peligro, Arturo Seguí, Melchor Romero, Abasto, Lisandro
Olmos, Ángel Etcheverry y Eduardo Arana.
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consolida como Estado nacional moderno, adquirió una centralidad económica, política
y administrativa que privilegió a la Capital Federal y su zona más cercana por sobre otras
regiones del país. Sin embargo, el crecimiento de ésta área no ha sido homogéneo y
muestra fuertes desigualdades entre los diversos distritos que la componen y también
hacia el interior de los mismos.
Los municipios que la traza de la Autopista Perón tiene previsto recorrer forman parte
del Conurbano Bonaerense11 , el área geográfica más poblada del país, que según los datos
publicados por el último censo poblacional realizado en el año 2010 albergaba a 9.916.715
personas (INDEC, 2010). La concentración de la población en el área metropolitana
responde a procesos históricos y decisiones políticas de larga data.
Figura Nº 1: Ubicación de los partidos del Gran Buenos Aires y el Gran La Plata en la Región Metropolitana de Buenos Aires.
Fuente: commons.wikimedia.org
11 Con el transcurrir de los años, las diferentes administraciones de la provincia buscaron delimitar esta área, sobre todo
para implementar diversos programas de intervención. A los fines de este trabajo, subrayamos una de sus múltiples demarcaciones, que delimita el área del Conurbano Bonaerense con el objetivo de vehiculizar programas y políticas públicas. Los
diferentes gobiernos fueron sumando municipios, hasta llegar a contener hoy a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires junto
con treinta y tres distritos municipales bonaerenses. La Plata forma oficialmente parte de esta área desde la promulgación de
la Ley 11746/96, que incorpora la distribución diseñada en 1994, conformando junto con las localidades vecinas de Ensenada y
Berisso, la denominada Microrregión del Gran La Plata, de aproximadamente 705.000 habitantes (Frediani, 2010).
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Por otra parte, es pertinente explicitar que el proyecto vial se encuadra en un contexto
de trasformaciones sobre la región donde destaca la planificación y ejecución de obras
como: la construcción de una terminal de contenedores portuaria en la ciudad de Berisso,
la ampliación de la traza de la autopista Buenos Aires–La Plata, la construcción de un
cableado de alta tensión entre los partidos de Ensenada y Berazategui y el restablecimiento
del aeropuerto local en la ciudad capital de la Provincia. Al mismo tiempo, otro factor que
incide en la reorganización territorial de toda la zona son las inversiones inmobiliarias,
que impulsaron al gobierno municipal a presentar un conjunto de ordenanzas que
introdujeron importantes cambios en el Código de Ordenamiento Urbano y en el
Código de Edificación. Ambas modificaciones se aprobaron en abril de 201012, luego de
varios meses de agitadas discusiones donde surgieron voces opositoras provenientes de
diferentes sectores de la ciudadanía.
Volviendo al origen del conflicto, la realización de la obra es impulsada por el Gobierno
Nacional como continuación del Camino del Buen Ayre y busca convertirse en el tercer
anillo que rodea al Área Metropolitana de Buenos Aires, con el fin de conectar catorce
distritos. El proyecto, según se explica desde el Ministerio de Planificación de la Nación,
tendrá una traza de 117 kilómetros divididos en cuatro tramos. El primero será de 23
kilómetros y comenzará en el Camino del Buen Ayre hasta la entrada en el partido de La
Matanza. El segundo comprenderá desde la localidad matancera de 20 de Junio hasta la
ruta 53, el tercero hasta el cruce con la ruta provincial 58 y el último irá desde ese mojón
hasta la autopista Buenos Aires-La Plata.
El enlace vial tiene proyectadas varias trazas posibles para su última etapa de ejecución.
Dos de ellas, en palabras de los vecinos movilizados, afectarían la integridad del principal
pulmón verde de la región, el Parque Pereyra Iraola y Reserva de Biósfera. La primera traza
lo hace penetrando la reserva, en tanto que la segunda pasaría por la calle 403 de Villa
Elisa, considerada por las leyes internacionales como una Reserva de la Biósfera, es decir
una zona buffer o de amortiguación entre esta área protegida y el trazado urbano13.
12 La reforma del Código de Edificaciones fue sancionada por el Consejo Deliberante local en su sesión ordinaria del 14 de
abril. Semanas después, el día 28 del mismo mes, es aprobada la ordenanza que introduce modificaciones al Código de Planeamiento Urbano. Para obtener mayores detalles acerca de los alcances de estas reformas ver las ediciones impresas de diario
El Día del 11, 25 y 29 de abril del año 2010.
13 Para mayores detalles sobre la obra y sus trazas posibles ver: Dirección Nacional de Vialidad.(2010). Taquigrafía Audiencia
Pública Construcción Autopista de Vinculación Juan Domingo Perón. Disponible en:
http://www.vialidad.gov.ar/audiencias_publicas/audiencia_presidenteperon/TaquigraficaAudienciaPublica.pdf
Consultada 15-12-2015; y Vecinos Autoconvocados de Villa Elisa (2011). “No a otra autopista en el Parque Pereyra Iraola ni en
Villa Elisa. Informe General”. Disponible en: http://vecinosvillaelisa.wordpress.com Consultada 15-12-2015.
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Primer y segunda alternativa para el Tramo IV de la Autopista Presidente Perón. La segunda traza presentada por la
Dirección Nacional de Vialidad, propone conectar la Ruta 2 con la Autopista Buenos Aires-La Plata, construyendo el
enlace vial sobre la calle 403 de la localidad de Villa Elisa. Fuente: sitio web Vecinos Autoconvocados de Villa Elisa. Fuente:
vecinosvillaelisa.wordpress.com. Consultada: 15-03-1012.
Para comenzar a desarrollar los lazos que desde la organización se recrean, partimos
por considerar que el término autoconvocados hace referencia a un procedimiento de
autoadscripción por parte de sus integrantes. Esa adscripción refiere en una primera
instancia a un territorio compartido que los une como vecinos. Es la identificación con
una causa, exigencia o reivindicación la que motiva el acercamiento de las personas al
movimiento, siendo el requisito fundamental y casi excluyente compartir el mismo
territorio (Bonzi, 2010). En el caso de V.A.V.E ambas ideas se fusionan y son incluidas en el
nombre que el grupo tomó como distintivo del colectivo.
Si se asume que el principal factor de unión del grupo autocovocado es un territorio
compartido, la composición de los grupos deviene heterogénea en cuanto al poder
adquisitivo de sus integrantes, sus niveles de instrucción, su vínculo con el problema a
resolver, su actividad profesional, sus experiencias previas de participación, su ideología o
militancia política. Esta heterogeneidad se manifiesta en V.A.V.E en la pluralidad de actores
que conviven en la organización: quinteros productores, propietarios que temen por la
expropiación de sus viviendas, profesionales que aportan los conocimientos desde sus
disciplinas (técnicos, abogados, médicos, economistas), militantes sociales que participan
en diversas instituciones de la comunidad y antiguos vecinos que temen que la autopista
rompa el paisaje que los vio nacer, crecer y formar sus familias.
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Frente a la diversidad inicial que presenta la composición de sus actores, el grupo
necesitó crear sus propios sentidos de pertenencia, en tanto representaciones y valores
construidos colectivamente. Ese desafío comprendió en principio la creación de un
universo compartido por sus miembros, en el cual resultó fundamental crear algunos
acuerdos capaces de contemplar las necesidades del grupo emergente.
Las primeras aproximaciones realizadas en el inicio del trabajo de campo mediante
técnicas de observación participante y diálogos inaugurales con los vecinos, demuestran
que lo que inquieta y moviliza al grupo es la defensa de su territorio y su vida cotidiana, a
la vez que se preocupan por la participación ciudadana la representación política de sus
intereses y la política pública: “El medioambiente no está presente en la política de Estado,
ni como problema en la sociedad, el problema ambiental es un problema de todos, hay
que participar activamente en la defensa de nuestro medio y nuestro territorio”, explicaba
Norberto Filipi, vecino de Berazategui, durante una asamblea realizada en la localidad de
Villa Elisa en noviembre del año 2010 momento inicial del conflicto. Asimismo, desde
sus orígenes el grupo dejó en claro que “no estamos en contra ni de la autopista ni de un
progreso sustentable. Simplemente estamos en contra de la autopista con un trazado
irracional, por el Parque Pereyra Iraola y por la calle 403”, expresaba Gabriel, representante
del grupo autoconvocado. Posteriormente, Pablo, otro de los integrantes, concluía
reforzando la idea:
No nos oponemos al progreso, no nos oponemos a la planificación regional racional. Pero para eso
el Estado y las corporaciones deben respetar a todos y cada uno de los habitantes y salvaguardar
nuestro hábitat y nuestro ambiente, que es de todos, como desafío para el siglo XXI.
En este marco, los propios vecinos afirman que “es importante una revisión del territorio
y lo que significa para cada uno de los actores” (Toni, integrante de la Asamblea Parque
Pereyra y Reserva de Biósfera).
Respecto de los reclamos que realizan las organizaciones sociales, Leiras (2007) propone
que “la actividad política de las organizaciones de la sociedad civil incluye tanto la
promoción de cambios como la resistencia a los cambios” (45). En el caso de Vecinos
Autoconvocados de Villa Elisa no es posible afirmar que tomen una de estas dos posturas
de manera pura. En este sentido, proponemos recuperar una mirada que permita
aproximarnos a las prácticas sociales como procesos dialécticos que se juegan entre la
conservación y la transformación. Los vecinos, en sus prácticas concretas, buscan reforzar
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CIUDAD Y PARTICIPACIÓN VECINAL. Virginia Cáneva.
políticas que apunten a la conservación de una ciudad que viven y recrean, pero al mismo
tiempo, tejen estrategias renovadas de participación y disputa por la representación en
los espacios de toma de decisiones.
Como podemos observar con Millán (1994) y profundizar con Reguillo (1999), V.A.V.E.
cumple con las características de autodefinirse como una agrupación no políticopartidario, de lazos vecinales, de arraigo barrial, que goza de una dinámica de formación
no instituida. Es más, una de sus banderas principales es la de asumir como derecho que
nunca va a cumplir la condición de institución formal. Asimismo este grupo, nos permite
observar, siguiendo a Williams (1997) procesos de reapropiación de espacios; del sentido
de la protesta y de su canalización; y, de prácticas de construcción de ciudadanía.
6. Conclusión
Teniendo en cuenta que el trabajo que presentamos en este artículo aún se encuentra
en proceso de indagación, en estos párrafos abordaremos estimaciones que se deben
considerar como interrogantes a construir y problematizar más que aseveraciones cerradas.
Con respecto a nuestra problemática central, las agrupaciones autoconvocadas son
caracterizadas, mediante trabajos que abordan temáticas similares, como organizaciones
no partidarias-gubernamentales que emergen del tejido urbano porque sus miembros se
ven interpelados en el ejercicio de la ciudadanía, tal es el caso de V.A.V.E. que se nuclea
frente a la imposición de la autopista en su trama barrial.
Es por ello que a lo largo del trabajo expusimos los marcos teóricos que utilizamos
para asumir a las agrupaciones autoconvocadas como organizaciones independientes
del Estado, gobierno o partidos políticos que a su vez tienen la característica de ser no
instituidas. En este sentido, se tornan espacios de la trama urbana que surgen para canalizar
la protesta social que no encuentra representación en las diferentes instituciones formales
propuestas por el Estado, partidos políticos y/o sindicatos.
Sumada a estas características es importante poner énfasis que las agrupaciones analizadas
se nuclean por cercanía, surgen del barrio pero en un estado de novedad, ya que no
utilizan las instituciones formales como son los mencionados clubes sociales, aunque
en sus prácticas canalizan muchas de las demandas que antaño se expresaban en estos
espacios. En particular esta última caracterización abre la posibilidad de indagar sobre las
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
novedosas formas de protesta social que, dado que en su mayoría vienen a ocupar lugares
perdidos o abandonados, las consideramos como herederas de “modernas” instituciones
barriales.
Como parte la propuesta de este artículo, expusimos las herramientas metodológicas que
estamos utilizando para su análisis, resaltando la importancia de desarrollar perspectivas
cualitativas para dimensionar procesos de construcción de la ciudadanía donde emergen
conflictos y disidencias con el Estado, y sus múltiples dependencias, en sistemas que se
inscriben cada día con mayor fuerza en tramas globales de construcción de poderes y
saberes.
Expusimos que se privilegia la etnografía como principio organizador del trabajo de
campo, poniendo en diálogo nuestros entrevistados/as con los documentos bibliográficos,
hemerográficos y mediáticos que fuimos recabando -y continuamos haciéndolo- hasta el
momento de redacción de este artículo. Todos estos elementos significaron los pilares del
análisis interpretativo que, es importante señalar, tuvo en cuenta la perspectiva del actor
desde sus múltiples prácticas y expresiones, más aún si se tiene en cuenta la importancia
del factor emotivo que implica el encontrase sumergido en un conflicto social.
Desde el punto de vista del abordaje barrial, en estos momentos nos encontramos
realizando la reconstrucción histórica del barrio, poniéndolo en tensión con el crecimiento
de la región metropolitana de Buenos Aires (su aproximación y sentido de invasión),
la construcción de apropiaciones del conflicto que realizan otros colectivos barriales
(Asamblea Reserva de Biosfera Pereyra-Iraola) y las interpelaciones vecinales al municipio
y al poder judicial. Todos elementos, que muestran la complejidad que implica el análisis
de estos fenómenos de participación ciudadana en la trama urbana de nuestros barrios y
ciudades.
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RESEÑAS
COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
RESEÑA
Daniel Lizárraga, Rafael Cabrera, Irving Huerta y Sebastián Barragán (2015).
La Casa Blanca de Peña Nieto. La historia que cimbró un gobierno.
México: Grijalbo.
219 pp.
El libro La Casa Blanca de Peña Nieto. La historia
que cimbró un gobierno narra la historia de un
reportaje que periodistas mexicanos realizaron
sobre la relación de Enrique Peña Nieto, presidente
mexicano, con Juan Armando Hinojosa Cantú,
dirigente del Grupo Higa.
El reportaje “La casa blanca de Enrique Peña Nieto”1
fue originalmente difundido en noviembre de 2014
en el portal Aristegui Noticias de manera concertada
con otros medios mexicanos (la revista Proceso y el
periódico La Jornada) y con medios internacionales
anglo (The Wall Street Journal, The New York Times,
The Guardian, The Economist).
El reportaje nace de la curiosidad del equipo de
periodistas por descifrar el significado de las palabras de Angélica Rivera (AR), esposa de
Enrique Peña Nieto (EPN). AR, en una entrevista con la revista Hola, relató las palabras que
decía a sus hijos: “Los Pinos nos será prestado sólo por seis años y que su verdadera casa, su
hogar, es esta donde hemos hecho este reportaje” (41). Ella se refería a la residencia de la
calle Sierra Gorda 150, en las Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México. La casa fue
construida por el Grupo Higa.
1 Sobre el texto del reportaje, ver Redacción Aristegui Noticias. 2014. La casa blanca de Enrique Peña Nieto (investigación
especial). Noviembre 9, México, D.F. Fuente: http://aristeguinoticias.com/0911/mexico/la-casa-blanca-de-enrique-pena-nieto/
También se puede ver un vídeo del reportaje: Redacción Aristegui Noticias. 2014. La casa blanca de Enrique Peña Nieto, en Las
Lomas (Vídeo). Noviembre 9, México, D.F. Fuente: http://aristeguinoticias.com/0911/mexico/la-casa-blanca-de-enrique-penanieto-en-las-lomas-video/
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DOI: 10.5354/0719-1529.2016.41379
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RESEÑA: LA CASA BLANCA DE PEÑA NIETO. Héctor Calleros Rodríguez
El lector puede deducir que el reportaje nace de una pregunta como esta: si una empresa
construye una casa de unos $86 millones de pesos (5 o 7 millones de dólares, según el tipo
de cambio), para un político y su familia: ¿Qué tipo de relación es? Lamentablemente,
los periodistas, autores del reportaje y del libro, no ofrecen una respuesta puntual, sino
que se avocan “a mostrar hechos, no a calificarlos” (186). Lo importante, en todo caso, es
identificar la posición metodológica del periodista.
Esta posición metodológica, por una parte, lleva al lector a pensar si el periodismo de
investigación está condenado a quedarse a medio camino (a narrar hechos, sin analizarlos)
o si debe “ir más allá”, es decir, si debe analizar los datos que recoge, según las metodologías
de las Ciencias Sociales -aunque sin pretender hacer ciencia, desde luego-. Por otra parte,
esta posición también invita a pensar si un reportaje tiene que construirse pensando en
que los autores pueden ser requeridos por los tribunales, para sustentar lo que publican.
El periodismo de investigación puede tener consecuencias judiciales, además de políticas
y sobre la opinión pública.
A pesar de que los autores de La Casa Blanca de Peña Nieto no lograron entrevistar a ninguno
de los protagonistas del libro (Enrique Peña Nieto, Angélica Rivera, Juan Armando Hinojosa
Cantú y Luis Videgaray), el reportaje se sustenta en entrevistas con personajes relevantes
y en numerosas peticiones de información pública (transparencia) y registros catastrales,
entre otras fuentes de datos. Con los datos obtenidos, los periodistas construyeron líneas
de tiempo y establecieron las coincidencias cronológicas de algunos eventos: por ejemplo,
establecieron que el 13 de noviembre de 2008, un día después de que Enrique Peña Nieto
hiciera pública su relación amorosa con Angélica Rivera, fue conformada la empresa que
construiría la casa de la que la esposa hablaba con Hola. Después, con los datos obtenidos
mediante solicitudes de información pública, los periodistas pudieron establecer que la
casa de Sierra Gorda 150 era resguardada, desde 2012, por el Estado Mayor Presidencial.
Igualmente, datos registrales revelaron una conexión entre las empresas Eolo Plus,
Ingeniería Inmobiliaria del Centro y Constructora Teya. Estas empresas compartían
dirección postal en el Estado de México (José Vicente Villada 114, tercer piso, Toluca
centro) y son parte de Grupo Higa. Peña Nieto fue gobernador del Estado de México en
el sexenio 2005-2011.
El nombre de esas empresas resultó ser todavía más importante cuando los periodistas
triangularon esos datos con otros, también obtenidos mediante solicitudes de información
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
pública: las facturas de la campaña presidencial del 2012, del Partido Revolucionario
Institucional (PRI). Esas facturas indican que la empresa Eolo Plus realizó servicios de
transportación aérea para la campaña presidencial del PRI. Con todos esos datos, el
reportaje sustenta conclusiones como esta: “la construcción de la casa blanca corrió de
forma paralela a la asignación de contratos por parte del gobierno de Peña Nieto a favor
de Grupo Higa” (59).
El libro La Casa Blanca de Peña Nieto describe el proceso de la investigación y los esfuerzos
de los autores para capacitarse y profesionalizarse. Pero, quizás, por eso mismo, resulta
sorprendente saber que en la elaboración del reportaje participó “una pequeña redacción
de estudiantes de servicio social” (115). Aunque el libro no explica el rol de este pequeño
grupo, en México es común que una organización eche mano de prestadores de servicio
social cuando no quiere o no puede pagar salarios. En efecto, es difícil pensar en la
profesionalización del periodista si las prácticas laborales no lo permiten. Por otro lado,
más que los periodistas mexicanos más experimentados, en la elaboración del reportaje
en concreto participaron periodistas que se profesionalizaban sobre la marcha. Es decir,
los decanos del periodismo no son los que han cuestionado la corrupción política.
Precisamente, sobre las jerarquías profesionales, el libro presenta otra práctica del
periodismo radiofónico mexicano: por ejemplo, mientras que MVS no vaciló en despedir
a un equipo de 25 periodistas (reporteros, productores y redactores), tuvo que maniobrar
un poco para deshacerse de su conductora estelar, la señora Carmen Aristegui -cuya
relación era un “precedente moderno” en el periodismo radiofónico mexicano, a decir de
ella misma (18) y que tenía como garante a un prominente político de oposición.
El libro La Casa Blanca de Peña Nieto. La historia que cimbró un gobierno, a pesar de
ser una narración lineal, es interesante para reflexionar sobre la relación profesional del
periodista frente al poder político y frente a su empleador (la empresa radiofónica). La
lección del libro es que el periodista, si bien es cierto que es un observador privilegiado de
la vida pública, también es cierto que es un profesional frágil, susceptible de ser sometido
a “maquinaciones grotescas” (por ejemplo: ser despedido). Otra lección importante de
este libro es sobre la operación de la comunicación gubernamental frente a una crisis.
Al parecer, el gobierno de Enrique Peña Nieto efectivamente evaluó si existía un “un
interés de generar desestabilización, de generar desorden social y, sobre todo, de atentar
contra el proyecto de nación que hemos venido impulsando” (85). Una de las respuestas
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RESEÑA: LA CASA BLANCA DE PEÑA NIETO. Héctor Calleros Rodríguez
gubernamentales fue cambiar al equipo de comunicación social: “cuatro días después
de que Eduardo Sánchez lleg[ara] a la Dirección General de Comunicación Social de la
Presidencia, el conflicto entre MVS y Carmen Aristegui detonó hasta el despido de la
periodista y su equipo” (183).
El libro tiene cinco capítulos: el primero (“La casa blanca de Peña Nieto”) presenta la
génesis y desarrollo de la investigación y el segundo (“Cómo se construyó la investigación”)
abunda en el procedimiento para realizarla. El capítulo “El jardín privado de Luis Videgaray”
detalla la relación de Enrique Peña Nieto con el Grupo Higa, relación que se detalla aún
más en el siguiente capítulo (“Hinojosa Cantú, el contratista del presidente”). Finalmente,
en “Usted disculpe”, los autores reflexionan sobre la investigación que realizó el gobierno
mexicano sobre la materia (agosto de 2015): ignoró el reportaje y exculpó a Enrique Peña
Nieto, a su esposa y a su Secretario de Hacienda, de cualquier conflicto con la ley.
La Casa Blanca de Peña Nieto. La historia que cimbró un gobierno presenta las experiencias
y consecuencias del periodismo de investigación en México.
Héctor Calleros Rodríguez
Doctor en Ciencia Política.
Universidad de Varsovia.
[email protected]
Cómo citar
Calleros, H. (2016). [Reseña de libro] “La Casa Blanca de Peña Nieto. La historia que cimbró un gobierno”.
Comunicación y Medios, 25 (33), 139 – 142.
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RESEÑA
Alejandra Castillo (2015)
Imagen, cuerpo.
Buenos Aires: Ediciones La Cebra/Palinodia.
93 pp.
“¿Qué le ocurre a la imagen cuando lo que enseña
es un cuerpo?”. Esta es la interrogante que atraviesa
los ensayos del libro Imagen, cuerpo de Alejandra
Castillo (2015). Publicación independiente y
feminista, editada en Buenos Aires, que difunde la
escritura política de la filósofa chilena. Una autora
que sorprende por sus permanentes publicaciones
en un contexto nacional de baja producción de
teoría feminista. Con anteriores libros dedicados
al estudio de la teoría política feminista, la autora,
desde Ars Disyecta. Figuras para una corpo-política
(2014), realiza un giro hacia el estudio de las
prácticas artísticas feministas.
Son seis capítulos, muy dispares entre sí, los que
componen el libro. Cada segmento, a modo de
ensayo crítico, privilegia discusiones contemporáneas sobre arte, colonialismo, teoría queer,
política, psicoanálisis y filosofía; debates muy variados que enmarcan el agrupamiento de
diversas prácticas artísticas corporalizadas protagonizadas, principalmente, por mujeres.
Desde el comienzo Imagen, cuerpo de Alejandra Castillo, crea una escena monstruosa
que nos hace cuestionar la normalidad del sexo. El primer capítulo, “Alteridad, mutación
y contagio”, expone imágenes donde reina la figura de la Medusa, la mujer inhumana,
“la que lleva la muerte en sus ojos” (13), encarnada en performances de la artista cubana
Ana Mendieta y la guatemalteca Regina José Galindo, entre otras, que exponen de modo
amenazante la sangre y la violencia sexual contra las mujeres. La ensayista crea una
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DOI: 10.5354/0719-1529.2016.41706
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RESEÑA: IMAGEN, CUERPO. Cristian Cabello
oscura enciclopedia pornológica, que atraviesa continentes y siglos, para dar significado
a imágenes residuales y marginales del sexo, imágenes que hacen visibles otras formas de
mostrar y poner en escena un cuerpo sexuado.
Castillo piensa las imágenes tradicionales de un cuerpo femenino sexualizado que
popularmente se produce a través del estigma de la “mujer-objeto”. La mujer-objeto es
la mujer que se desnuda, la que adorna la escena, la que destapa su cuerpo, la muñeca,
la que debe comercializar su sexo para la explotación de sus propias imágenes sexuadas.
Esta imagen de la mujer-objeto aparece como deber ser en la publicidad, series y otras
producciones mediáticas a las que estamos acostumbrados. A pesar que la figura de la
Virgen maternal domina una producción de imágenes de lo femenino en Latinoamérica
(figura religiosa frente a la que atenta Castillo en el segundo capítulo “La virgen barroca
y las prácticas artísticas en América Latina”), la mujer objeto es: “un pedazo de carne
recortado, desnudo, expuesto y abierto [a]l origen de la imaginación pornográfica” (54)
que, bajo el marco de mirada sexista-colonial, sigue circulando de forma dominante.
Un texto contundente y provocativo es el tercer ensayo titulado “Política de la alteración
postpornográfica”. Éste ensayo analiza imágenes candentes donde el sexo femenino y la
masturbación son protagonistas. La autora archiva imágenes emancipadas donde artistas se
masturban sin requerir de un hombre; las mujeres ponen en escena su sexo sacando esta
imagen secreta del espacio de lo íntimo, haciéndolo público como lo demuestra la ecofeminista
y actriz porno Annie Sprinkle en su performance Post-Porn Modernist Show (1992).
Castillo no intenta convencer, sino más bien su táctica es exponer y pensar
bibliográficamente imágenes altamente controversiales para los espacios de recepción
social. En sus escritos el goce femenino es un espacio representacional en disputa en un
contexto de producción de imágenes donde la mirada dominante es la masculina.
Imágenes tan emancipadas que se extravían, prácticas artísticas que una mirada masculina
puede confundir con simple pornografía; sin embargo, Castillo articula una genealogía
de imágenes en resistencia a ese mismo canon de la mirada masculina. Se hace parte de
un feminismo que se entrega a pensar las transgresiones ético-políticas que plantean las
prácticas sexuales anti-sociales de la pornografía y las parafilias en el arte trabajadas por
teóricos queer y feministas como Judith Butler, Teresa de Lauretis y Lee Edelman. Todo esto
no para querer posicionarse en contra de la pornografía, sino para pensarla en términos de
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COMUNICACIÓN Y MEDIOS Nº 33 (2016). Instituto de la Comunicación e Imagen, ICEI, Universidad de Chile. ISSN 0719-1529
táctica política apropiable por las mujeres. Hay pensadoras feministas que se oponen a la
explotación sexual de las mujeres en la industria pornográfica, como Sheila Jeffreys (2011)
y, para otras, como Susan Sontag, la pornografía es un lugar de polémica permanente en
las artes y la cultura ([1967]1997), siendo esta una cuestión política. Alejandra Castillo
se hace parte de un feminismo interesado en el estudio de las imágenes excedidas por el
cuerpo y el sexo. Imágenes lujuriosas que, querámoslo o no, erotizan y acompañan la vida
cotidiana en la sociedad capitalista y de consumo visual.
Otro eje conflictivo e intermitente en el libro desata discusiones sobre la radicalidad de la
performance. El estudio de la performance es un saber reciente y trans-disciplinario donde
Castillo fija su atención en el lugar de la imagen, el cuerpo y el sexo. El libro es una guía
global que esboza una trayectoria amplia sobre diversas prácticas artísticas corporalizadas,
donde la mujer cualquiera se ve en escena. El diagrama que organiza Castillo va desde
autoras fundacionales de la performance feminista, como Yayoi Kusama en el Nueva York
de los 60, hasta las fotografías performáticas de Zaida González, que subvierten el orden
de lo virginal femenino en el Santiago neoliberal de la post-dictadura. Queda pendiente un
estudio localizado de estas prácticas artísticas feministas latinoamericanas que considere
el cruce entre vida, política y práctica artística.
La performance es para Castillo la “exageración de un cuerpo interrumpiendo las estrategias
y las categorías tradicionales de la política que no son otras que las de la claridad, el
movimiento y la comunidad” (79). La autora toma distancia de la visión universalista y
antropológica de la performance dominada por autoras como Diana Taylor (2015). En vez
de esto, Castillo parece tener mayor confianza en la radicalidad política de las prácticas
artísticas corporalizadas en Latinoamérica. En su penúltimo capítulo “Performance: arte
y vida” realiza un giro para pensar una de las acciones político-artísticas más mediáticas
y conflictivas de Chile en los últimos años, llevada a cabo por el artista visual chileno
Francisco “Papas Fritas” –único “hombre” del corpus– en su obra Ad Augusta per Augusta
(2014), donde quemó pagarés de la Universidad del Mar. Al respecto, Castillo expresa una
confianza en la resistencia de la prácticas artísticas de performance en América Latina
porque “desterritorializan la política desde la imagen, desde el cuerpo, interrumpiendo
con ello, no sólo las jerarquías del arte sino que las de la política” (70). Como consecuencia
de esta acción que bordeaba la ilegalidad, Papas Fritas tuvo que fugarse por unos meses
a la clandestinidad. Las controversias políticas son explícitas en los trabajos reunidos por
Alejandra Castillo. Algunas prácticas artísticas demuestran cómo pequeños gestos logran
DOI 10.5354/0719-1529.2015.37922
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RESEÑA: IMAGEN, CUERPO. Cristian Cabello
agrietar y poner en tensión el orden social. Es el caso de la performance de Tania Bruguera,
donde la lectura del libro Los orígenes del totalitarismo de Hannah Arendt, durante 100
horas, significó hacer latente un conflicto político en Cuba.
Finalmente Imagen, cuerpo agrupa imágenes que ponen en aprieto a cualquier lector
conservador, tradicional y/o masculino, imágenes que conforman un propio archivo que
atenta con los valores tradicionales de lo femenino y lo masculino. El trazado de Castillo
deja en evidencia la “perversión” visual producida por artistas políticos, en una sociedad
que excluye cuerpos e imágenes consideradas anti-sociales, porque no pertenecen al
canon visual heterosexual y reproductivo de las imágenes.
Cristian Cabello
Magíster en Comunicación Política
Universidad de Chile
[email protected]mail.com
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Cómo citar
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